recetas refrescantes

Receta: Semifreddo de vainilla, 2 estilos

Cuando era pequeña, a veces nos juntábamos con la familia en verano para merendar. Algunas de esas veces, alguien traía una de esas tartas Comtessa heladas, que siempre causaban sensación. A mí me parecían un poco aburridas entonces porque tienen sobre todo nata o vainilla y el chocolate va en capas muy finitas. Yo siempre he sido de las de mejor que sobre chocolate a que falte.

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Receta: Ensalada de quinoa y gambas

Ensalada de quinoa y gambas. Y más cosas, no os preocupéis.

Supongo que ya habréis notado que la quinoa está bastante de moda. Todo el mundo parece estar comiendo quinoa. La he visto usada para todo tipo de cosas, hasta como rebozado. Yo la uso casi siempre para ensaladas, por ejemplo esta y esta otra. Pero es que no me extraña, la quinoa aparte de ser sana, es un cereal bastante cuqui.

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Receta: Ensalada de melón con jamón y burrata

Aquí en Luxemburgo hay una frutería-verdulería en la zona de la estación de trenes de la ciudad que trae unas cosas riquísimas. Es más bien de ultramarinos, porque también puedes encontrar especias, conservas, frutos secos, etc. No solemos ir con toda la frecuencia que quisiéramos porque nos pilla un poco a desmano, pero cuando coincide que vamos por la zona a buscar algo o a alguna cita médica, enseguida hacemos parada allí para cargar las arcas.

En esta ocasión, habíamos ido adrede para ver si tenían flores secas pequeñas, algo que tengo curiosidad por utilizar y que puede dar color a mis platos. Cuando ya iba a pagar se cruzó en mi camino El Melón. Esposo™ cogió un trocito que había ofrecido en el mostrador de melón francés, o melón Charentais como le llaman aquí, y no hacía más que decirme que lo probara, que estaba riquísimo, que si nos íbamos a llevar uno… Al final accedí y lo probé.

Ensalada melón con jamón y menta1

Y desde entonces decidí llamarlo El Melón. Estaba bien dulce pero sin llegar a empalagar, y los melones cerrados que habían al lado desprendían un suave aroma acaramelado, señal inequívoca de que estaban en el punto ideal de madurez. Cuando llevé el melón a caja, me dijeron que había una oferta de 2 por 1, y claro, sin pensarlo dos veces cogimos otro. Así que luego tenía que hacer algo con El Melón, además de comérmelo a bocados como si fuera maná del cielo disfrutarlo en formato de postre.

Busqué entre las revistas de recetas que tengo amontonadas por casa y encontré esta receta del año pasado. Se trata de una  reinvención del clásico castizo de melón con jamón. En realidad, la receta que encontré era, exactamente, melón con jamón y menta, que queda bastante fresca y ligera, pero para mi gusto le faltaba un matiz más de textura, y ahí fue cuando se me ocurrió incluir la burrata, un queso italiano parecido a la mozzarella, fresco y de sabor suave que puede combinarse de muchas formas. Generalmente en ensaladas da muy buenos resultados, especialmente aquellas de sabores marcados. Si no encontráis burrata, otra opción es requesón, queso fresco o mozzarella, es decir, cualquier queso suave y fresco. También se puede recurrir al feta, mucho más salado, pero que realzará más aún la dulzura del melón, aunque en ese caso recomiendo reducir un poco la cantidad de jamón.

Ensalada melón con jamón y menta3

En la vinagreta he aprovechado para utilizar la miel que obtuvimos en Sterpenich. La probé y tuve que contenerme para no estar metiendo el dedazo en el bote, cual Yogui desesperado. Es bastante fina de sabor, así que a esta vinagreta le quedaba genial, más aún teniendo en cuenta que ya utilizaba vinagre de Módena, que tiene un punto dulce. El resultado fue bastante satisfactorio: un plato fresco y rápido de preparar, sin necesidad de fogones y con contrastes de sabores y texturas.

¿De qué formas tomáis vosotros el melón con jamón? ¿Os gustan las ensaladas que incorporan fruta de temporada? Contádmelo en los comentarios, por Twitter o por Facebook

Ensalada de melón con jamón y menta

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July 8, 2017

  • Preparación: 20 mins
  • 20 mins

    20 mins

  • Produce: 2 raciones generosas

Ingredientes

1 melón francés

7 cortadas de jamón serrano, ibérico, prosciutto crudo o similar

1 tomate corazón de buey grande

1 pieza de queso burrata (en su defecto, mozzarella)

Unas hojas de menta

45 ml. aceite de oliva virgen

15 ml. vinagre de Módena o vinagre de vino tinto

1 tsp. (5 ml.) de miel

Sal

Indicaciones

Lavamos el tomate y lo troceamos en cubos.

Pelamos el melón francés y lo troceamos en cubos del mismo tamaño que los del tomate.

Picamos las hojas de menta.

Preparamos la vinagreta emulsionando el aceite, el vinagre, la miel y una pizca de sal.

Disponemos en un plato el queso burrata en el centro, y alrededor el tomate y el melón.

Colocamos el jamón a nuestro gusto entre los trozos de tomate y melón.

Vertemos la vinagreta y la menta por encima y servimos acompañado de unas cortadas de pan.

Adaptado de lo que vi en la revista 'BBC Good Food' (Julio 2016)

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Receta: Limonada de jengibre y fresa

No os imagináis cómo tengo ahora mismo el jardín de mi casa. Es un jardín pequeño, pero el desastre es tal que la gata de la vecina lo utiliza como recreo, para intentar cazar pájaros y bichos. Ni siquiera la presencia de Dido, mi perra, logra que la dichosa gata se mantenga a distancia. No ayuda que mi perra es más cobarde que Scooby Doo sin su caja de galletas. Un día no quería pasar por delante de un coche porque debajo había un gatito pequeño.

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¡Hola, Julio! Mes #PocosFogones

¡Ha llegado el mes de Julio! Y no necesitamos que en las noticias nos digan que si ay, qué calor, y que hay que beber agua y ponerse crema de protección solar, y que los niños y los ancianos son los que peor lo pasan con el calor. Yo me libro de esos clichés porque vivo en Luxemburgo y no me llega la tele de España.

De lo que no me libro es del calor, igual que vosotros. Cierto es que aquí raro es el día que llegamos a 35ºC, mientras que en España eso es vuestro pan de cada día desde Julio hasta mediados de Septiembre. Por esa razón, este mes he pensado dedicarlo en el blog a recetas en las que casi no necesitamos fogones, o los necesitamos para cosas mínimas, para que veáis que se puede disfrutar de comida bien rica sin necesidad de acogotarse de calor.

Por supuesto, el primer recurso para comidas que no requieren casi nunca de fogones son las socorridas ensaladas. Se pueden lograr combinaciones la mar de efectivas con ingredientes frescos, de temporada y aliños sorprendentes. Entre las viejas glorias del blog en el bando de ensaladas veraniegas, podéis ver la ensalada de cuscús y mango, o la ensalada asiática crujiente, o, mucho más recientemente la ensalada de aguacate y cangrejo.

Ensalada de cuscús y mango10

Ensalada asiática crujiente8

Ensalada de aguacate y cangrejo1

Sin embargo, una puede llegar a aburrirse de las ensaladas muy rápido, por mucho que intente modificar los aliños y variar los ingredientes, al final una ensalada es una ensalada. Por eso, también incluiré alguna nueva bebida divertida, y aprovecho para recordaros esta curiosa limonada de sandía.

Limonada de sandía9

Además de ensaladas y bebidas, habrá recetas nuevas de pescado, sin un solo fogón pero con efectos sorprendentes y deliciosas opciones para sorprender a nuestros amigos y visitas cuando nos reunamos con ellos. Incluso mejores que este tartar de atún y aguacate o el más reciente ‘lobster roll’.

Tartar de atún y aguacate7

Lobster roll3

Pero si hay algo que realmente estoy deseando tomar frío… Los postres. El verano es la época en la que tenemos una excusa para ponernos ciegos a helado en la que podemos degustar deliciosas combinaciones heladas. Veremos opciones tan asequibles como aquellas tartaletas de fresas y mascarpone y tan efectistas como la mousse de chocolate con crema de speculoos.

Tartaletas mascarpone y fresa2

Mousse de chocolate, mascarpone y speculoos15

¿Qué os parece el programa de festejos? ¿A que viene completito? No os olvidéis de estar al tanto a través de Twitter, o de Facebook

Receta: Tacos de babilla de buey

Es que suena fatal. Babilla de buey. Podéis hacer como yo y llamarle como los franceses, bavette, y así de paso os acordáis de esa señora tan loca y tan maja que salía en Las Chicas Gilmore (es lo que me pasa a mí cada vez que leo/escribo/oigo “bavette“). Sin embargo éste es uno de esos casos en el que, aunque el plato suena fatal, sabe a gloria bendita.

Yo no sé vosotros, pero yo con el tema de la carne me pierdo muchísimo. Que si entrecôte, que si solomillo, que si costillas, que si babilla. Qué mareo. No ayuda nada tampoco que en cada país parece que la carne de vacuno la cortan de una forma. No cortamos igual en España, que en Francia o que en Reino Unido. Tanta eurozona y tanta tontería para esto, hombre ya. A ver si nos ponemos serios con lo que realmente importa: ¡cortes de carne unificados para toda la Unión, YA!

Tacos de 'bavette' 7

De hecho, cuando he venido aquí a contaros el tema de los tacos de babilla y la carne, me he dado cuenta de que no tenía ni idea de qué era exactamente la bavette, así que he perdido un ratito investigando. Primero con el traductor. Mala idea. Me decía que bavette era solomillo (no, no lo es). Y yo buscaba imágenes de bavette y de solomillo y no me salía lo mismo, claro. Luego, menos mal, he dado con esta página en la que explican bien y claramente los cortes de la carne de ternera, que nos vale igual para el buey, porque todo es carne de vacuno al final. Una opción si no encontráis buey es que os decantéis por la ternera, que será lo más parecido.

Para que la carne me quedara perfecta para los tacos, yo la he cocinado en una cast iron, o una sartén de hierro forjado. Estas sartenes pesan como un difunto, como diría la hermana de mi suegra, pero duran para siempre. Sólo hay que tener la precaución de curarlas en el horno un par de veces al año, y son espectaculares para cualquier cosa de carne o incluso para pizzas, como os expliqué aquí. Son buenas para mantener una temperatura uniforme a lo largo de la cocción, y además, incluso en vitrocerámica alcanzan muy altas temperaturas.

Una vez explicado todo el embrollo de la carne, os tengo que decir que aquí el que brilla de verdad es el pico de gallo. No por sí solo, sino en compañía de la carne protagonista.

Tacos de 'bavette' 6

El pico de gallo tiene una propiedad imbatible en verano y es que refresca automáticamente el plato en el que lo pones. En estos tacos, es el pico de gallo el que hace brillar la textura y las notas térreas de la carne. Es importante dejar que macere un ratito en la nevera, porque de esta forma los sabores se entremezclan y el conjunto se beneficia muchísimo. Si os sobra pico de gallo, podéis tomarlo con nachos o con otros filetes de carne.

Tacos de 'bavette' 2

Respecto al pico de gallo, un truquito que yo leí en el libro The Food Lab: Better Home Cooking Through Science, es que si la cebolla la remojas en agua muy fría, pierde parte de su picor fuerte y se suaviza, cosa ideal para cuando la tomamos cruda, como en ensaladas o en este pico de gallo. De esta forma obtenemos todo el frescor de la cebolla, pero no se matan en absoluto el resto de sabores que la acompañan.

Debido a que utilizaba el pico de gallo, no quería repetirme y hacer un guacamole que resultara redundante en el taco, así que lo simplifiqué al máximo, y al aguacate básico le agregué lima, sal y un poco de Franks Redhot Chilli and Lime, una salsa que encontramos por aquí en el supermercado y que es fantástica si queréis un poco de sabor y gracia, pero os espanta la idea de que algo pique demasiado (como a servidora). Si no, podéis hacer un guacamole más potente utilizando Sri Racha o simplemente pimienta de Cayena.

Aunque yo no lo hago porque quería conservar estos tacos frescos y ligeros, podéis agregarle un queso de vuestra elección espolvoreado por encima. Si queréis mucho sabor, el cheddar puede ser una opción, si lo queréis más suave, podéis utilizar mozzarella. Yo sinceramente creo que no lo necesitan, pero para gustos los colores.

¿Os gustan los tacos? ¿Habéis probado alguna combinación sorprendente en unos tacos? Contádmelo en los comentarios, por Twitter o por Facebook.

Tacos de babilla

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June 29, 2017

  • Preparación: 35 mins
  • Cocinado: 15 mins
  • 35 mins

    15 mins

    50 mins

  • Produce: 5 tacos

Ingredientes

5 tortillas/wraps de trigo pequeñas

1 ó 2 filetes de babilla, preferiblemente de la parte de la cadera

Para el guacamole rápido

Un aguacate grande, maduro

El zumo de media lima

Sal

Salsa picante de preferencia (yo utilizo 'Frank's RedHot Chili n' Lime')

Para el pico de gallo

1 tomate y medio, firmes (2 si son pequeños)

1/2 cebolla roja/morada

El zumo de media lima

Un ramillete de cilantro fresco

Una tsp. (cucharadita) de comino molido

Sal

Pimienta

Indicaciones

Pico de gallo

Empezamos picando la cebolla muy fina. Como la servimos cruda, para que pierda parte de la intensidad, tras picarla la ponemos en un cuenco con agua fría y hielos. Esto hará que pierda un poco de fuerza.

Mientras la cebolla se enfría, picamos el tomate en dados pequeños. Si los tomates son firmes, costará menos de hacer.

Colocamos el tomate en un cuenco, agregamos el zumo de media lima, el ramillete de cilantro, el comino molido, la sal y la pimienta. Removemos.

Escurrimos bien la cebolla, quitando el máximo de agua posible, y mezclamos con el tomate y las especias. Removemos de nuevo, tapamos con film, y dejamos reposar en la nevera.

Guacamole rápido

Pelamos y deshuesamos el aguacate, lo machacamos con un tenedor en un cuenco, y agregamos el zumo de media lima, sal y la salsa picante de nuestra elección, al gusto. Tapamos y reservamos en la nevera.

La babilla

En una sartén muy caliente o una plancha, cocinamos el filete de babilla a fuego rápido. Idealmente, el filete debería alcanzar una temperatura interior de 54ºC, para que esté cocinado pero tierno.

Cortamos la babilla al contrario del grano de la carne, en tiras. Y colocamos en un cuenco.

Para montar los tacos

Humedecemos ligeramente las tortillas/wraps y los calentamos durante 15 seg. en el microondas

Colocamos unas tiras de carne en el centro de la tortilla, el pico de gallo a un lado de la carne y el guacamole al otro.

Para presentarlo abierto como en la imagen, basta con apoyar unos tacos sobre otros. Los tacos más cargados deben ir en los extremos, para sujetar los centrales.

También podemos servir todo en cuencos separados y las tortillas en un plato cubiertas con un paño ligeramente húmedo, para que no se resequen.

Si no encuentras babilla de ternera de la cadera, cualquier otro corte de ternera tierno te vale para esta receta.

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Receta: Limonada de sandía

Ahora que el verano está en pleno apogeo y está trayendo muchas jornadas calurosas, apetece más que nunca una limonada bien fría. En la receta de hoy os propongo actualizar vuestra receta de limonada añadiéndole un poco de sandía, una de las frutas estrella de la temporada.

No os conté en la entrada del jueves pasado que, mientras estaba en EEUU me rompí el pulgar de la mano izquierda, justo la primera mañana que pasamos fuera de Nueva York. Y claro, el dedo tiene que estar entablillado hasta el 3 de agosto, así que me resulta imposible hacer recetas muy complicadas (todas las que incluyen masa, por ejemplo). Afortunadamente estamos en verano y apetece poco pasar mucho tiempo cocinando.

Esta receta tan sencilla y apetecible se me ocurrió, precisamente, en el viaje por EEUU. En una de las cadenas de comida rápida a la que fuimos hacían una limonada con sandía que me encantó, con el mismo formato que os enseño aquí: sirope + hielo + limonada + decoración de sandía. Por supuesto, no me dieron la receta, pero he estado maquinando hasta que he encontrado algo similar, aunque mucho más natural y sin ningún tipo de edulcorante artificial. El sirope me ha quedado más oscuro y no de un rojo vivo, pero deduzco que eso se debe a que el mío está realmente hecho con sandía y no con sucedáneos. Si os gustaría un color más rojo, podéis utilizar colorantes.

Curiosamente, es posible en mi limonada notar el sabor de la sandía a la vez que el del limón, y juntos crean una combinación refrescante y muy apetecible para las calurosas tardes veraniegas.

Limonada de sandía

    

July 18, 2015

  • Preparación: 25 mins
  • Cocinado: 2 hrs
  • 25 mins

    2 hrs

    2 hrs 25 mins

  • Produce: 800 ml. de limonada (aprox.)

Ingredientes

Para la limonada

5 limones medianos

500 ml. de agua

2 tbsp. (cucharadas, 30 gr.) de azúcar fina

Para el sirope de sandía

300 gr. de pulpa de sandía

200 gr. de azúcar de caña

Opcional

Sandía troceada, para decorar

Indicaciones

Empezamos preparando la limonada para que le dé tiempo a enfriarse. Exprimimos los 5 limones.

Después de exprimirlos, recomiendo colar el zumo para que no queden trozos de pulpa. Simplemente lo volcamos en la jarra que deseemos utilizando un colador fino, si se atora y no cae zumo, basta con remover con una cucharilla la pulpa de dentro del colador para que deje pasar el zumo.

Añadimos los 500 ml. de agua a la jarra con el zumo de limón y removemos.

A continuación, añadimos las dos 'tablespoons' de azúcar y removemos de nuevo para disolver el azúcar.

Por último tapamos nuestra limonada, y la dejamos enfriar en la nevera mientras hacemos el sirope. (Podéis no taparla, yo lo hago porque soy un poco maniática con los olores)

Para preparar el sirope, colocamos en un cazo mediano la sandía y el azúcar de caña. Lo ponemos a fuego fuerte hasta que la sandía empiece a soltar agua. No os preocupéis por las pepitas, luego se cuela todo y no queda ni una.

Cuando la sandía suelte agua y los trozos se hayan reducido, bajamos el fuego de intensidad, a fuego medio, y dejamos que se siga cociendo durante unos 10 minutos

La sandía no llegará a deshacerse completamente, por lo que recomiendo colar todo y quedarse con el jarabe resultante, que deberemos cocer otros 5 minutos. Queda un sirope de color caoba.

Dejamos que el sirope se enfríe. Podemos dejar que pierda temperatura durante un rato fuera de la nevera, y luego acabar de enfriarlo en la nevera.

Para nuestros vasos de limonada, empezamos poniendo medio dedo de sirope de sandía.

A continuación colocamos hielos.

Acabamos con una buena dosis de zumo de limón.

Decoramos con la sandía si lo deseamos y servimos acompañado de una cucharilla, para mezclar el sirope y la limonada.

En el tiempo de cocinado se cuenta el tiempo de enfriado adecuado para la limonada.

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