recetas rápidas

Receta: Ensalada de quinoa y gambas

Ensalada de quinoa y gambas. Y más cosas, no os preocupéis.

Supongo que ya habréis notado que la quinoa está bastante de moda. Todo el mundo parece estar comiendo quinoa. La he visto usada para todo tipo de cosas, hasta como rebozado. Yo la uso casi siempre para ensaladas, por ejemplo esta y esta otra. Pero es que no me extraña, la quinoa aparte de ser sana, es un cereal bastante cuqui.

Continue Reading “Receta: Ensalada de quinoa y gambas”

Receta: Ensalada de melón con jamón y burrata

Aquí en Luxemburgo hay una frutería-verdulería en la zona de la estación de trenes de la ciudad que trae unas cosas riquísimas. Es más bien de ultramarinos, porque también puedes encontrar especias, conservas, frutos secos, etc. No solemos ir con toda la frecuencia que quisiéramos porque nos pilla un poco a desmano, pero cuando coincide que vamos por la zona a buscar algo o a alguna cita médica, enseguida hacemos parada allí para cargar las arcas.

En esta ocasión, habíamos ido adrede para ver si tenían flores secas pequeñas, algo que tengo curiosidad por utilizar y que puede dar color a mis platos. Cuando ya iba a pagar se cruzó en mi camino El Melón. Esposo™ cogió un trocito que había ofrecido en el mostrador de melón francés, o melón Charentais como le llaman aquí, y no hacía más que decirme que lo probara, que estaba riquísimo, que si nos íbamos a llevar uno… Al final accedí y lo probé.

Ensalada melón con jamón y menta1

Y desde entonces decidí llamarlo El Melón. Estaba bien dulce pero sin llegar a empalagar, y los melones cerrados que habían al lado desprendían un suave aroma acaramelado, señal inequívoca de que estaban en el punto ideal de madurez. Cuando llevé el melón a caja, me dijeron que había una oferta de 2 por 1, y claro, sin pensarlo dos veces cogimos otro. Así que luego tenía que hacer algo con El Melón, además de comérmelo a bocados como si fuera maná del cielo disfrutarlo en formato de postre.

Busqué entre las revistas de recetas que tengo amontonadas por casa y encontré esta receta del año pasado. Se trata de una  reinvención del clásico castizo de melón con jamón. En realidad, la receta que encontré era, exactamente, melón con jamón y menta, que queda bastante fresca y ligera, pero para mi gusto le faltaba un matiz más de textura, y ahí fue cuando se me ocurrió incluir la burrata, un queso italiano parecido a la mozzarella, fresco y de sabor suave que puede combinarse de muchas formas. Generalmente en ensaladas da muy buenos resultados, especialmente aquellas de sabores marcados. Si no encontráis burrata, otra opción es requesón, queso fresco o mozzarella, es decir, cualquier queso suave y fresco. También se puede recurrir al feta, mucho más salado, pero que realzará más aún la dulzura del melón, aunque en ese caso recomiendo reducir un poco la cantidad de jamón.

Ensalada melón con jamón y menta3

En la vinagreta he aprovechado para utilizar la miel que obtuvimos en Sterpenich. La probé y tuve que contenerme para no estar metiendo el dedazo en el bote, cual Yogui desesperado. Es bastante fina de sabor, así que a esta vinagreta le quedaba genial, más aún teniendo en cuenta que ya utilizaba vinagre de Módena, que tiene un punto dulce. El resultado fue bastante satisfactorio: un plato fresco y rápido de preparar, sin necesidad de fogones y con contrastes de sabores y texturas.

¿De qué formas tomáis vosotros el melón con jamón? ¿Os gustan las ensaladas que incorporan fruta de temporada? Contádmelo en los comentarios, por Twitter o por Facebook

Ensalada de melón con jamón y menta

  ,   

July 8, 2017

  • Preparación: 20 mins
  • 20 mins

    20 mins

  • Produce: 2 raciones generosas

Ingredientes

1 melón francés

7 cortadas de jamón serrano, ibérico, prosciutto crudo o similar

1 tomate corazón de buey grande

1 pieza de queso burrata (en su defecto, mozzarella)

Unas hojas de menta

45 ml. aceite de oliva virgen

15 ml. vinagre de Módena o vinagre de vino tinto

1 tsp. (5 ml.) de miel

Sal

Indicaciones

Lavamos el tomate y lo troceamos en cubos.

Pelamos el melón francés y lo troceamos en cubos del mismo tamaño que los del tomate.

Picamos las hojas de menta.

Preparamos la vinagreta emulsionando el aceite, el vinagre, la miel y una pizca de sal.

Disponemos en un plato el queso burrata en el centro, y alrededor el tomate y el melón.

Colocamos el jamón a nuestro gusto entre los trozos de tomate y melón.

Vertemos la vinagreta y la menta por encima y servimos acompañado de unas cortadas de pan.

Adaptado de lo que vi en la revista 'BBC Good Food' (Julio 2016)

00:00

Receta: Salsa para totopos

Ay, el verano. Las vacaciones, las siestas, la piscina, la playa y la brisa del mar… O bien, el calor pegajoso, los malditos mosquitos, los niños todo el día gritando fuera… Peor aún: ése niño que siempre tiene que salpicarte en la piscina y reírse. Como todo en esta vida, el verano tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

Otra de las malas es ese letargo característico de la época calurosa, que no nos apetece movernos ni siquiera para coger el mando del aire acondicionado, y por supuesto, cocinar nos horroriza un poco.

¿Acercarse a fogones? ¿ENCENDER FOGONES? ¡¿ESTAR AL LADO DE FOGONES?! Ni hablar.

Salsa para totopos2

Para esas ocasiones, os traigo esta receta de salsa para totopos, que se puede tener lista en menos de 20 minutos, sin encender ni un solo fuego y con bastante poco movimiento por vuestra parte.

Cuando la encontré, la autora afirmaba categóricamente que era la mejor salsa que había probado nunca, y yo pensé que la mujer estaba exagerando y echándose un farol, porque los bloggers a veces somos un poco así, nos gusta pintar las cosas como si cada bocado que comemos fuera una explosión increíble en nuestros sentidos. No obstante, decidí hacerla porque se tardaba muy poco y sale mucha, lo cual es una gran victoria.

Salsa para totopos3

Pues resultó que la mujer tenía razón.

La salsa tiene el punto ideal entre frescura y picante. Es cierto que a la mía le he hecho algunas modificaciones, porque huyo del picante excesivo y en cambio me encantan las recetas de sabor fresco. Yo sí que he agregado cebolla (morada/roja), he puesto sólo un jalapeño y sin semillas y además he puesto sólo dos dientes de ajo. Quedó bastante suave, por si alguno la quiere hacer un poco más fuerte: tenéis margen. Para los que el jalapeño es vuestra cruz (o la de vuestra colon): podéis sustituirlo por unos chorritos de tabasco.

Sin embargo, a mí me encantó. Me parece que vale para muchas cosas, no sólo para los totopos/nachos/chips. Queda genial, por ejemplo, con el pollo frito que os enseñé la semana pasada. Vale también para tacos (como estos, por ejemplo), fajitas, burritos… Lo que se os ocurra que tenga algo medianamente mexicano o tex-mex. O simplemente para refrescar un buen corte de carne a la brasa.

Salsa para totopos6

Otra cosa que me ganó de esta receta es que tienes para varias veces (jejé, buena suerte intentando no comértela de una vez). Y que, cuando en un día de calor tienes invitados que vienen absolutamente agobiados del calor exterior, quedas como una reina cuando sirves esta salsa bien fría con unos totopos al lado, y unas bebidas recién sacadas de la nevera o el congelador. Te adorarán y no se fijarán en todos los juguetes que tu hija ha dejado esparcidos por toda la existencia. Victoria infinita.

¿Os gusta la salsa? ¿Qué soléis servir cuando tenéis invitados y no queréis encender fogones? Contádmelo en los comentarios, por Twitter o por Facebook.

Salsa para totopos

  , ,   

July 4, 2017

  • Preparación: 10 mins
  • 10 mins

    10 mins

  • Produce: ~1 litro de salsa

Ingredientes

800 gr. de tomates enteros en conserva

1 jalapeño (si no encuentras, usa tabasco)

1 cebolla morada/roja

2 dientes de ajo

Un ramillete de cilantro fresco

Sal al gusto

Comino al gusto

30 ml. de miel

El zumo de una lima

Indicaciones

Vaciamos de semillas el jalapeño si queremos que la salsa no nos quede muy picante. En su defecto, echaremos tabasco al gusto a nuestra salsa.

Escurre los tomates enteros en conserva. En su defecto, puedes utilizar tomate triturado.

Si utilizas un robot/procesador con capacidad, puedes agregar todos los ingredientes casi enteros, simplemente con la cebolla cortada en cuartos, triturarlo a máxima potencia y listo. Si utilizas la batidora, te recomiendo ir poco a poco, y al final del proceso de triturado verter la salsa en un cuenco para mezclarlo tú misma/o.

Refrigera la salsa al hacerla (fría está riquísima), y sírvela con totopos o chips de tu elección.

Adaptado de lo que vi en Souffle Bombay

00:00

Receta: Pollo frito infalible

Ya os he comentado en alguna otra ocasión que a Laura, mi hija de 14 meses, le pirra absolutamente el pollo. En general le gusta la carne, pero el pollo siempre se lo come, incluso cuando ha comido bien antes, nunca se lo deja. Eso sí, le gusta comérselo ella solita, con las manos, y sólo cuando tiene bastante hambre tolera que se lo demos con el tenedor, para ir más rápido.

Pollo frito1 (+)

Eso hace que tengamos que reinventarnos con cierta frecuencia, bien para complementar el pollo con otras cosas igual de necesarias, o bien para presentarle el pollo combinado con sabores diferentes para que se vaya habituando a diferentes formas de tomarlo. Empezamos con los purés hace un tiempo, pero la verdad es que los purés los come exclusivamente en la guardería y en casa suele comer comida sólida cortada en trozos muy pequeños, preferiblemente lo que comamos nosotros.

"Soy como un gatito. Juego con mi presa antes de zampármela"
“Soy como un gatito. Juego con mi presa antes de zampármela”

Esta receta en realidad ya la conocíamos desde hacía un tiempo, porque desde que estuvimos de viaje por la costa este de EEUU y probamos el pollo frito, decidimos hacerlo en casa a mano. Es bastante sencillo y además está riquísimo. Nosotros solemos reservar esta receta para esos días en los que la vida nos ha derrotado un poco y queremos simplemente relajarnos con una comida de picoteo viendo la televisión. Y mañana será otro día.

Pollo frito1

Esta es la receta simplificada, sin especias, sin complementos. Es la base. Cuando no lo hacemos para Laura, también le echamos pimentón de la Vera picante a la buttermilk, pimienta molida, y alguna cosa más. Podéis personalizar vuestro pollo con una combinación de especias que le dé un punto especial, por ejemplo: orégano, albahaca y tomillo para pollo frito con aires mediterráneos, acompañado de pisto o salsa marinara. O también garam masala y curry para un pollo frito con un toque de indio, acompañado de un delicioso chutney de mango. Vamos, que hay muchas opciones para tomarlo a vuestro gusto, ¿me contáis vuestra preferida? Si no encontráis buttermilk, que es leche fermentada, una forma muy sencilla de hacerlo es agregar 15 ml. de zumo de limón por cada 250 ml. de leche, y dejarlo una media hora a temperatura ambiente, se separará la leche en dos, y al removerlo de nuevo tendremos nuestra buttermilk.

Otro uso maravilloso para esta receta es el de snack multitudinario. A veces tenemos a gente en casa, bien de visita o bien con juegos de mesa de por medio, y este pollo se prepara rapidito y suele gustar a todo el mundo. Si lo servimos con salsas variadas, tenemos en un periquete un picoteo delicioso para una noche de películas o para cualquier cena informal.

¿Te gusta el pollo frito? ¿Cuál es tu combinación ideal de especias? Cuéntamelo en los comentarios, en Twitter o en Facebook.

Pollo frito infalible

    

June 27, 2017

  • Preparación: 10 mins
  • Cocinado: 25 mins
  • 10 mins

    25 mins

    35 mins

  • Produce: 2 o 3 raciones de pollo frito

Ingredientes

2 pechugas de pollo enteras

300 ml. de buttermilk

Sal

Harina

Indicaciones

Cortamos las pechugas en tiras siguiendo el "grano" del pollo (la dirección de las estrías de la carne)

Mezclamos sal al gusto en la buttermilk (o también cualquier especia de nuestra elección)

Maceramos el pollo como mínimo media hora en la mezcla de buttermilk y sal, cuanto más lo maceremos mejor.

Calentamos abundante aceite para freír (tipo girasol) en una sartén.

Sacamos el pollo de la buttermilk, lo pasamos por la harina y lo echamos en la sartén. Lo freímos hasta que esté completamente dorado, y sacamos sobre papel de cocina para que se escurra el exceso de aceite.

Servimos caliente.

Se puede personalizar la harina con especias, para un toque todavía mejor.

00:00

Gastronomía: Una granja en Sterpenich + Receta

Todo empezó, como tantas cosas en esta vida, con un viaje a IKEA.

Para los que no lo sepáis, no hay IKEA en Luxemburgo (oh, sorpresa), lo que nos obliga a pasar la frontera a Bélgica para ir a  la tienda de dicha cadena más cercana, a unos 20 minutos de nuestra casa. El caso es que de camino hacia allá, nos cruzamos un cartel informativo que decía que una granja de Sterpenich hacía jornada de puertas abiertas el sábado, y que había tour guiado por la granja, puestos de productos artesanos, salchichas y un restaurante improvisado. Ni cortos ni perezosos, decidimos que el día siguiente íbamos a pertrecharnos adecuadamente e ir allí a ver qué se cocía.

Visita Granja Sterpenich27

La granja no era particularmente grande, pero como todas las granjas, tenía sus rincones con encanto, y pudimos ver a unas golondrinas con su vuelo errático y esquivo, bastante contrariadas porque habían cerrado las puertas de unos establos donde al parecer tenían sus nidos, y no hacían más que buscar alrededor de la puerta algún sitio por donde entrar.

Visita Granja Sterpenich25

Visita Granja Sterpenich26

Llegamos sobre las once de la mañana, y la verdad es que había poco movimiento. La granja a la que fuimos estaba especializada en vacas lecheras, así que lo que vimos fue básicamente vacas, vacas y más vacas, todas ellas muy graciosas, eso sí. A Laura le gustó mucho oírlas mugir, bueno, en realidad creo que lo que le gustó fue oírnos imitarlas. Ella se agarraba bien fuerte a nosotros si nos acercábamos demasiado a la valla que nos separaba de los animales, no fuera a ser que la dejáramos allí dentro del establo por equivocación.

Visita Granja Sterpenich6

Visita Granja Sterpenich1

Yo me ilusioné un poco pensando que igual nos vendían algún producto artesano con leche, o incluso mejor, leche fresca de vaca. Igual hasta podía redimirme de mi fracaso intentando hacer clotted cream en casa. Pero resultó que no. Parece ser que está prohibidísimo el tema de vender leche fresca o productos sin pasteurizar adecuadamente, y hay muchas regulaciones, y bla bla bla. Mi gozo en un pozo.

Esta vaca burlándose de mi. La muy.
Esta vaca burlándose de mí. La muy.

En su lugar, los pocos puestos artesanos que había (unos cinco), ofrecían una escasa variedad de productos, y fuimos arrastrando los pies a ver qué se nos presentaba, porque ya íbamos con bastante pesar por no poder tener algún producto lácteo rico en nuestras manos. Afortunadamente, la calidad pareció primar sobre la cantidad. Uno de los puestos vendía verduras cultivadas a pequeña escala, respetando el medio ambiente y todas esas cosas tan modernitas necesarias para una concienciación con la explotación agraria.

Visita Granja Sterpenich10

Visita Granja Sterpenich11

La verdad es que tenían el puesto hecho un primor, todo bien colocado, con aires rústicos pero a la vez muy cuidados estéticamente. Así que yo me dediqué a freírles el puesto a fotos, claro, mientras Esposo™ se dedicaba a ojear las verduras, a ver qué había de interés. Lo que más destacaba eran unas remolachas y unas zanahorias, y también tenían algunas lechugas y las grosellas que veis en la foto de arriba. Nos decantamos por las zanahorias, aunque estaban a 2,50€ el ramo de 10 o así. Compramos dos ramos, y cruzamos los dedos para que nos saliera bien la jugada. Decidimos hacer algo con ellas por la noche para cenar, ya veríamos qué.

Los otros puestos no eran tan interesantes. Había uno con magdalenas, galletas y dulces que tenían un aire sospechosamente industrial, y decidimos no pringar dinero ahí a lo tonto. Otro puesto ofrecía adornos en madera pulida, muy bonitos, pero no vi nada que me interesara lo suficiente. Después había uno en el que trabajaban metales oxidados para darles una nueva vida y utilizarlos como decoraciones de exterior, pero tampoco vi nada que me llamara la atención, casi todo eran hadas y duendes (figuras de las que no soy particularmente fan). Finalmente, dimos con un puesto centrado en la apicultura, donde te vendían miel recogida del día anterior y donde también te explicaban los cursos de apicultura que ofrecían. No se preocupe, señora, le dejo yo a mi hija un par de días y es como si hubiera tenido un cursillo acelerado de seguridad en apicultura. Aquí compramos un bote de miel (¡6 eurazos!), porque es algo que en casa utilizamos bastante, si no es para endulzar un té, es para alguna vinagreta o alguna marinada. Ya os diré qué tal.

Visita Granja Sterpenich15

Después nos tomamos un refresco y decidimos seguir ruta. Había actos programados para la noche, por ejemplo un concierto con una banda de música blue grass, pero nosotros las noches las tenemos bastante limitadas desde hace 14 meses, con la familia viviendo lejos y visitando dos veces al año. El restaurante parecía no estar en marcha todavía y tampoco pensamos que nos fueran a ofrecer nada del otro jueves, parecía ofrecido por una empresa de catering… Me parece que ahí perdieron una oportunidad de utilizar productos de la región y darlos a conocer más, pero bueno, también es verdad que una granja lechera tendrá sobre todo leche, y si no te dejan comercializarla a particulares…

Y ahora viene lo interesante. Llegamos a casa y:

“¿Qué hago yo con todas estas zanahorias?”

Zanahorias al horno2

Para ser sinceros, olían bien y tenían muy buen color. El chico nos dijo que las había cogido la noche de antes, así que presumiblemente estaban bastante frescas. Pero ya se sabe cómo son estas cosas, nunca sabes de quién fiarte porque las zanahorias de 1 euro del supermercado también huelen bastante, pero eso es algo que se puede lograr artificialmente. Aún así, conservamos nuestra buena fe y decidí pensar en una receta que sacara lo mejor de estas perlas anaranjadas.

Zanahorias al horno5

Zanahorias al horno6

Al final me decidí por hornearlas, porque como eran finas podía echarlas directamente al horno, y además así pensaba obtener esa textura aterciopelada de la zanahoria bien cocinada, pero que no tiene el inconveniente del exceso de agua, como ocurre al hervirla o hacerla al vapor. Por otro lado, quería comprobar cómo de dulces y con qué matices iban a salir al hornearlas, ya que esto suele ser un buen indicador de la calidad del producto.

Zanahorias al horno7

El aliño en sí no tiene misterio: aceite, ajos, sal, pimienta, comino y nuez moscada. Estos dos últimos son dos especias que se suelen combinar con frecuencia con la zanahoria, el comino en platos calientes y la nuez moscada en el famoso carrot cake. La combinación es simple, pero a la vez realza lo mejor de una buena zanahoria.

¿Cómo creéis que salieron?

SU-PE-RIO-RES.

Voy a intentar describirlo. Imaginaos una zanahoria que se deshace en la boca, y en lugar de tener ese dulzor artificial y sintético de las zanahorias habituales, tiene notas dulces sutiles pero evidentes, un sabor que no disfraza nada, sencillo y sofisticado al mismo tiempo.  A mí me dejaron hechizada, y eso que las zanahorias nunca me han resultado una verdura del otro jueves, pero estas realmente valían lo que costaron.

Zanahorias al horno9

La prueba de fuego fue dárselas a probar a Laura. Ahí sí ves dónde está la calidad. El viernes habíamos intentado darle zanahorias y pescado para cenar, por aquello de que tenga una dieta completa y equilibrada. El pescado se lo comió la mar de contenta, pero la zanahoria no quiso ni olerla. No hubo manera de hacérsela comer.

Ayer me hice la encontradiza y le dejé un trocito de zanahoria en la bandeja de su silla, donde la sentamos a la hora de cenar con nosotros. Yo, mientras tanto, seguí a lo mío (tragar zanahorias y pensar cómo os las iba a describir satisfactoriamente). Empezó como hace con toda la comida: dándole con el dedo, intentando aplastarla, etc. Pero en un momento dado se la metió en la boca, y lejos de escupirla o hacerle ascos, la tía empezó a tragar zanahoria como si fuera Bugs Bunny. Me di cuenta de que tenía todavía un poco de tallo su zanahoria e intenté quitársela para limpiársela bien y bueno, casi me llevo un bocado en el dedo, acompañado de un grito indignado. Le acabamos dando otro trocito, y ella encantada de la vida.

Nosotros utilizamos estas zanahorias para acompañar carne de cerdo hecha a la plancha, nada muy loco, pero combinaba a la perfección, ya que el cerdo se beneficia mucho de notas dulces. Me parece que estas zanahorias pueden utilizarse como acompañamientos de asados de carne o ave con muy buen resultado. Aún me quedan zanahorias (¡menos mal!), así que probaré a cocinarlas de otras formas.

¿Os gustan las zanahorias? ¿Habéis probado zanahorias que no son de supermercado? Podéis contármelo por Twitter o Facebook.

Zanahorias al horno

  ,   

June 25, 2017

  • Preparación: 10 mins
  • Cocinado: 30 mins
  • 10 mins

    30 mins

    40 mins

  • Produce: Dos raciones

Ingredientes

200 gr. de zanahorias (preferiblemente finas)

2 dientes de ajo pequeños, machacados

Aceite de oliva

Sal

Pimienta

Comino (al gusto)

Nuez moscada (al gusto)

Indicaciones

Precalentamos el horno a 200ºC

Lavamos bien las zanahorias, y les cortamos las hojas si todavía las tienen. Si son zanahorias muy gruesas, mejor si las rebanamos por la mitad. Las secamos.

En un cuenco grande, colocamos las zanahorias, un buen chorro de aceite de oliva (mejor si es de sabor intenso), los ajos machacados y sal al gusto. Removemos bien para que se impregnen las zanahorias.

Colocamos papel sulfurizado/de cera en una bandeja para horno. Encima, colocamos las zanahorias, no muy separadas, pero que no se toquen.

Espolvoreamos por encima la pimienta, el comino y la nuez moscada.

Horneamos durante 20-30 minutos, o hasta que las zanahorias estén tiernas al pincharlas con un tenedor.

00:00

Receta: ‘Lobster Roll’

No sé vosotros, pero aquí tenemos el feeling veraniego por las nubes. La lluvia nos está dando un poco de respiro y estamos teniendo unos días soleados y agradables.

Aunque para los días de verano lo primero que solemos pensar en preparar es una ensalada, otra opción de comida fría es este lobster roll, una receta que ya probé en su momento cuando estuvimos de viaje por EEUU. Es una receta que es muy sencilla de recrear en casa, y que es perfecta para tomar al sol: en el parque, en la terraza o paseando.

La mayor complicación es, quizá, la langosta. Nosotros la compramos entera y congelada, luego la descongelamos y la pelamos en casa. Hay muchos vídeos por Internet donde se explica cómo pelar la langosta. Otra opción es utilizar otro tipo de marisco: gambas, cangrejo en conserva, langostino, etc. Si os decidís por pelar la langosta vosotros mismos, no os deshagáis de la cáscara, especialmente de la cabeza, ya que se puede elaborar un caldo de pescado muy rico que luego se puede aprovechar para otras cosas.

Lobster roll1

Una vez superado el bache de pelar la langosta veréis que la receta no tiene mucha complicación, el resto de ingredientes son sencillos de encontrar y es posible que muchos los tengáis ya en vuestra cocina. Una forma de darle más gracia al conjunto es mezclar la mayonesa con sriracha en lugar de pimentón, ya que eso le dará un punto picante y más sabroso. También podemos sustituir la cebolleta por cebollino, conservamos el mismo perfil de sabores.

Lobster roll

  ,   

June 15, 2017

  • Preparación: 20 mins
  • 20 mins

    20 mins

  • Produce: 1 lobster roll

Ingredientes

1 bollito tipo hot-dog

1 langosta, cocida y pelada

2 ó 3 hojas de lechuga iceberg, troceadas

2 tbsp. (cucharadas, 30 gr. aprox) de mayonesa

1 tsp. (cucharadita) de pimentón de La Vera (o paprika, en su defecto)

El zumo de media lima

Sal

Opcional: La parte verde de una cebolleta

Indicaciones

Si los trozos de langosta pelados son muy grandes, los troceamos un poco. Reservamos.

En un cuenco pequeño, mezclamos bien la mayonesa, el pimentón y el zumo de media lima.

Mezclamos la salsa preparada y la langosta.

Abrimos el bollito de arriba hacia abajo, haciendo un corte en la zona central del pan, como se muestra en la imagen.

Colocamos la lechuga iceberg troceada en el pan, haciendo hueco con los dedos.

Sobre la lechuga iceberg colocamos la langosta con la salsa, espolvoreamos un poco más de pimentón por encima y, si lo deseamos, una cebolleta fina troceada.

Se puede sustituir el pimentón por sriracha para obtener un resultado más sabroso y algo picante.
Se puede sustituir la langosta por cangrejo en conserva u otro marisco similar.

00:00

Receta: Muslos de pollo al ajillo

Si me seguís habitualmente, sabéis que hago pocas recetas tradicionales de la gastronomía española (una excepción fueron estas almejas a la marinera). No lo hago por descontento con nuestra gastronomía, que es muy variada y colorida, sino porque en Luxemburgo muchas veces me cuesta bastante encontrar materia prima que esté a la altura de la que se puede encontrar en España. Para algunos platos, especialmente los arroces tan propios de la Comunidad Valenciana, me parece que la calidad de la materia prima es vital. Afortunadamente, hoy muestro una receta típica española que se puede hacer con excelentes resultados incluso fuera de España, sin que la calidad de los ingredientes la condicione demasiado: muslos de pollo al ajillo.  

Parte de la inspiración para hacer esta receta tan conocida y disfrutada es que a mi hija de 13 meses le pirra el pollo. Más bien, le pirra casi cualquier carne y bastantes pescados, y al final hay que buscar formas de dárselo que vayan variando un poco, porque como sabréis, a partir de los 12 meses los niños entran en un periodo donde es importante que prueben muchos sabores y alimentos distintos, ya que esto facilita que luego coman de todo. Le servimos un muslo de pollo (sin huesos, obviamente) y al final acabó comiéndose tres muslos. Después del tercero seguía queriendo más, pero nuestros platos estaban bastante mermados ya, y sólo la pudimos convencer de que comiera otra cosa si era queso, que es lo otro que le pirra.

Normalmente para esta receta se utiliza un pollo troceado en lugar de muslos, pero como principalmente el guiso era para mi hija, preferí la carne de pollo de los muslos, que es mucho más tierna que la de otras partes y cuesta menos de masticar y tragar para los niños pequeños. Otra ventaja de utilizar muslos de pollo es que al ir con hueso es más difícil sobrecocinarlos, y por tanto evitamos que nos queden secos, así que también es una buena idea para los que queráis disfrutar de un plato de pollo tierno. El vino blanco puede ser cualquiera, ya sabéis que para este tipo de platos casi mejor gastar un vino blanco barato. Nosotros nos decidimos por uno local que tiene un punto ligeramente dulce, y acompañamos con un blanco mucho más serio: un Moscatto d’Asti, un vino dulce y espumoso de origen italiano que está riquísimo, especialmente para los que, como yo, no son aficionados al vino.

Muslos de pollo al ajillo

    

June 8, 2017

  • Preparación: 5 mins
  • Cocinado: 40 mins
  • 5 mins

    40 mins

    45 mins

  • Produce: 3 raciones

Ingredientes

1 kg de muslos de pollo

Aceite de oliva virgen

12 dientes de ajo (o al gusto)

4 ó 5 hojas de laurel

375 ml. de vino blanco

Opcional: 30 gr. de almendra en polvo

Indicaciones

Pelamos los dientes de ajos y los laminamos, en cortadas gruesas (de este modo no se quemarán fácilmente)

En una cazuela amplia y honda, cubrimos el fondo con aceite de oliva (lo justo para que haya aceite por todo el fondo) y lo calentamos a fuego medio-alto

Sofreímos los ajos laminados en el aceite de oliva.

Cuando los ajos estén ligeramente dorados, incorporamos los muslitos de pollo. Si no caben todos, es mejor ir friéndolos en tandas. Basta con dorarlos y que pierdan el tono rosáceo, se acabarán de cocinar después.

Cuando esté todo el pollo dorado, rellenamos la cazuela con el vino, y colocamos las 4 ó 5 hojas de laurel. Bajamos a fuego medio-bajo y tapamos la cazuela.

Dejamos que el pollo se cueza, hasta que el líquido se haya reducido visiblemente.

Para darle más cuerpo a la salsa, agregamos la almendra molida, removemos bien, y dejamos que se reduzca más la salsa, hasta que tenga una consistencia aterciopelada. Hay que tener en cuenta que al enfriarse aún se espesará más.

00:00

Receta: Ensalada de aguacate y cangrejo

Me encanta el aguacate. Es un ingrediente simple, pero a la vez muy versátil y que te vale para un roto o para un descosido. En los desayunos lo podemos utilizar sobre tostadas, vale también para tartars (como este de atún) y ensaladas, puede servirse con fruta dentro de un smoothie… En verano lo consumimos con frecuencia en casa, aunque se puede disfrutar durante todo el año.

Me encontré hace poco con una receta de ensalada en una combinación que, si bien no es demasiado original, da un resultado excelente. Dio la casualidad de que tenía una lata de cangrejo por ahí perdida (seguramente de alguna otra idea que tuve), y esta receta me dio la oportunidad de aprovecharla. Se puede sustituir el cangrejo por casi cualquier marisco: gambas, langostinos o, aún más barato, surimi.

Yo hago unas cuantas sustituciones de la receta que me sirvió de inspiración. Por un lado, la presentación me parecía mejor utilizando la piel, ya que sino hay que vaciar antes el aguacate o apilar demasiada ensalada por encima (con el riesgo de que se nos caiga todo en el plato después). Además no incorporo el tomate ni el aceite de oliva. Si bien el tomate y el aguacate nacieron para ir  juntos (y esta receta es una buena muestra), me parece que es una combinación muy explotada. El aceite, por su parte, me parece un poco redundante con el aguacate, ya que tratamos en ambos casos con grasas de origen vegetal. El punto de gracia es, por supuesto, la salsa mayo-sriracha, que le queda genial a todo el conjunto. Otra opción más tradicional y sencilla sería utilizar salsa rosa, pero aquí desde que probamos la combinación de mayonesa con sriracha no hemos mirado atrás. También prescindo del cilantro (del que no soy particularmente fan).

Lo bueno de esta ensalada es que además podemos añadir y quitar ingredientes para probar nuevas combinaciones de sabores. Por ejemplo, añadirle mango para darle un toque dulzón y darle al conjunto reminiscencias del sudeste asiático. Si queremos algo más contundente, podemos utilizar pimientos, bien crudos cortados en trozos pequeños, o asados si tenemos alguna sobra o conserva.

Además, se presta también a cambios en cantidades y presentaciones. Podemos servir varios aguacates pequeños como aperitivos, podemos utilizar un aguacate grande y servirlo a cada comensal como ensalada o entrante antes de un plato principal. La posibilidad de dejar la ensalada ya lista y refrigerada lo convierte también en un plato ideal si tenemos invitados y queremos adelantar trabajo la noche de antes.

Ensalada de aguacate y cangrejo

  ,

June 6, 2017

  • Preparación: 20 mins
  • 20 mins

    20 mins

  • Produce: 4 medios aguacates

Ingredientes

2 aguacates pequeños o 1 grande

1 lata de cangrejo en conserva (120 gr. peso escurrido)

1 cebolla morada pequeña

El zumo de media lima

30 ml. de mayonesa

5 ml. de sriracha (o al gusto)

Pimentón de la Vera

Indicaciones

Para la presentación de la foto: partimos los aguacates por la mitad, descartamos el hueso y, con cuidado, los vaciamos con una cuchara. Reservamos las pieles.

Troceamos el aguacate en cubos pequeños.

Picamos la cebolla morada muy fina.

Mezclamos bien en un cuenco el aguacate, la cebolla morada y el cangrejo escurrido.

Añadimos a la mezcla el zumo de lima y removemos bien.

En un cuenco pequeño mezclamos la mayonesa y la sriracha. Agregamos esta mezcla a los demás ingredientes.

Incorporamos todos los ingredientes juntos, y con una cuchara rellenamos las pieles de los aguacates que habíamos reservado. Para ello, presionamos ligeramente la cuchara sobre la piel de aguacate, como si le estuviéramos dando forma a unas bolas de helado.

Colocamos en el plato, y si lo deseamos, espolvoreamos con pimentón de la Vera.

Inspirado en lo que vi en Skinny Taste

00:00