recetas de verduras

Receta: Falso sushi

Hacía poco que había hecho mi falso arroz frito cuando me crucé con esta receta de aquí. Yo ya había sucumbido al encanto de sustituir el arroz por coliflor, y claro, tuve que ponerme a ver si esto del sushi también funcionaba.

Como ya os he dicho antes, ADORO el pescado crudo, razón por la cual disfruto mucho con el sushi, y casi todas las semanas acabo teniendo antojo de sushi. Desgraciadamente, no todas las semanas tengo tiempo para ir a por sushi, porque aquí hay pocos sitios que repartan a domicilio y los pocos que hay te cobran por el reparto. Y si no me muero de ganas, la verdad es que coger el coche para ir a otro pueblo a por la cena me da bastante pereza.

En esta tesitura, cruzarme con una receta de falso sushi sin demasiadas complicaciones y que prometía, fue toda una revelación para mí.

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Receta: Salsa para totopos

Ay, el verano. Las vacaciones, las siestas, la piscina, la playa y la brisa del mar… O bien, el calor pegajoso, los malditos mosquitos, los niños todo el día gritando fuera… Peor aún: ése niño que siempre tiene que salpicarte en la piscina y reírse. Como todo en esta vida, el verano tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

Otra de las malas es ese letargo característico de la época calurosa, que no nos apetece movernos ni siquiera para coger el mando del aire acondicionado, y por supuesto, cocinar nos horroriza un poco.

¿Acercarse a fogones? ¿ENCENDER FOGONES? ¡¿ESTAR AL LADO DE FOGONES?! Ni hablar.

Salsa para totopos2

Para esas ocasiones, os traigo esta receta de salsa para totopos, que se puede tener lista en menos de 20 minutos, sin encender ni un solo fuego y con bastante poco movimiento por vuestra parte.

Cuando la encontré, la autora afirmaba categóricamente que era la mejor salsa que había probado nunca, y yo pensé que la mujer estaba exagerando y echándose un farol, porque los bloggers a veces somos un poco así, nos gusta pintar las cosas como si cada bocado que comemos fuera una explosión increíble en nuestros sentidos. No obstante, decidí hacerla porque se tardaba muy poco y sale mucha, lo cual es una gran victoria.

Salsa para totopos3

Pues resultó que la mujer tenía razón.

La salsa tiene el punto ideal entre frescura y picante. Es cierto que a la mía le he hecho algunas modificaciones, porque huyo del picante excesivo y en cambio me encantan las recetas de sabor fresco. Yo sí que he agregado cebolla (morada/roja), he puesto sólo un jalapeño y sin semillas y además he puesto sólo dos dientes de ajo. Quedó bastante suave, por si alguno la quiere hacer un poco más fuerte: tenéis margen. Para los que el jalapeño es vuestra cruz (o la de vuestra colon): podéis sustituirlo por unos chorritos de tabasco.

Sin embargo, a mí me encantó. Me parece que vale para muchas cosas, no sólo para los totopos/nachos/chips. Queda genial, por ejemplo, con el pollo frito que os enseñé la semana pasada. Vale también para tacos (como estos, por ejemplo), fajitas, burritos… Lo que se os ocurra que tenga algo medianamente mexicano o tex-mex. O simplemente para refrescar un buen corte de carne a la brasa.

Salsa para totopos6

Otra cosa que me ganó de esta receta es que tienes para varias veces (jejé, buena suerte intentando no comértela de una vez). Y que, cuando en un día de calor tienes invitados que vienen absolutamente agobiados del calor exterior, quedas como una reina cuando sirves esta salsa bien fría con unos totopos al lado, y unas bebidas recién sacadas de la nevera o el congelador. Te adorarán y no se fijarán en todos los juguetes que tu hija ha dejado esparcidos por toda la existencia. Victoria infinita.

¿Os gusta la salsa? ¿Qué soléis servir cuando tenéis invitados y no queréis encender fogones? Contádmelo en los comentarios, por Twitter o por Facebook.

Salsa para totopos

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July 4, 2017

  • Preparación: 10 mins
  • 10 mins

    10 mins

  • Produce: ~1 litro de salsa

Ingredientes

800 gr. de tomates enteros en conserva

1 jalapeño (si no encuentras, usa tabasco)

1 cebolla morada/roja

2 dientes de ajo

Un ramillete de cilantro fresco

Sal al gusto

Comino al gusto

30 ml. de miel

El zumo de una lima

Indicaciones

Vaciamos de semillas el jalapeño si queremos que la salsa no nos quede muy picante. En su defecto, echaremos tabasco al gusto a nuestra salsa.

Escurre los tomates enteros en conserva. En su defecto, puedes utilizar tomate triturado.

Si utilizas un robot/procesador con capacidad, puedes agregar todos los ingredientes casi enteros, simplemente con la cebolla cortada en cuartos, triturarlo a máxima potencia y listo. Si utilizas la batidora, te recomiendo ir poco a poco, y al final del proceso de triturado verter la salsa en un cuenco para mezclarlo tú misma/o.

Refrigera la salsa al hacerla (fría está riquísima), y sírvela con totopos o chips de tu elección.

Adaptado de lo que vi en Souffle Bombay

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Gastronomía: Una granja en Sterpenich + Receta

Todo empezó, como tantas cosas en esta vida, con un viaje a IKEA.

Para los que no lo sepáis, no hay IKEA en Luxemburgo (oh, sorpresa), lo que nos obliga a pasar la frontera a Bélgica para ir a  la tienda de dicha cadena más cercana, a unos 20 minutos de nuestra casa. El caso es que de camino hacia allá, nos cruzamos un cartel informativo que decía que una granja de Sterpenich hacía jornada de puertas abiertas el sábado, y que había tour guiado por la granja, puestos de productos artesanos, salchichas y un restaurante improvisado. Ni cortos ni perezosos, decidimos que el día siguiente íbamos a pertrecharnos adecuadamente e ir allí a ver qué se cocía.

Visita Granja Sterpenich27

La granja no era particularmente grande, pero como todas las granjas, tenía sus rincones con encanto, y pudimos ver a unas golondrinas con su vuelo errático y esquivo, bastante contrariadas porque habían cerrado las puertas de unos establos donde al parecer tenían sus nidos, y no hacían más que buscar alrededor de la puerta algún sitio por donde entrar.

Visita Granja Sterpenich25

Visita Granja Sterpenich26

Llegamos sobre las once de la mañana, y la verdad es que había poco movimiento. La granja a la que fuimos estaba especializada en vacas lecheras, así que lo que vimos fue básicamente vacas, vacas y más vacas, todas ellas muy graciosas, eso sí. A Laura le gustó mucho oírlas mugir, bueno, en realidad creo que lo que le gustó fue oírnos imitarlas. Ella se agarraba bien fuerte a nosotros si nos acercábamos demasiado a la valla que nos separaba de los animales, no fuera a ser que la dejáramos allí dentro del establo por equivocación.

Visita Granja Sterpenich6

Visita Granja Sterpenich1

Yo me ilusioné un poco pensando que igual nos vendían algún producto artesano con leche, o incluso mejor, leche fresca de vaca. Igual hasta podía redimirme de mi fracaso intentando hacer clotted cream en casa. Pero resultó que no. Parece ser que está prohibidísimo el tema de vender leche fresca o productos sin pasteurizar adecuadamente, y hay muchas regulaciones, y bla bla bla. Mi gozo en un pozo.

Esta vaca burlándose de mi. La muy.
Esta vaca burlándose de mí. La muy.

En su lugar, los pocos puestos artesanos que había (unos cinco), ofrecían una escasa variedad de productos, y fuimos arrastrando los pies a ver qué se nos presentaba, porque ya íbamos con bastante pesar por no poder tener algún producto lácteo rico en nuestras manos. Afortunadamente, la calidad pareció primar sobre la cantidad. Uno de los puestos vendía verduras cultivadas a pequeña escala, respetando el medio ambiente y todas esas cosas tan modernitas necesarias para una concienciación con la explotación agraria.

Visita Granja Sterpenich10

Visita Granja Sterpenich11

La verdad es que tenían el puesto hecho un primor, todo bien colocado, con aires rústicos pero a la vez muy cuidados estéticamente. Así que yo me dediqué a freírles el puesto a fotos, claro, mientras Esposo™ se dedicaba a ojear las verduras, a ver qué había de interés. Lo que más destacaba eran unas remolachas y unas zanahorias, y también tenían algunas lechugas y las grosellas que veis en la foto de arriba. Nos decantamos por las zanahorias, aunque estaban a 2,50€ el ramo de 10 o así. Compramos dos ramos, y cruzamos los dedos para que nos saliera bien la jugada. Decidimos hacer algo con ellas por la noche para cenar, ya veríamos qué.

Los otros puestos no eran tan interesantes. Había uno con magdalenas, galletas y dulces que tenían un aire sospechosamente industrial, y decidimos no pringar dinero ahí a lo tonto. Otro puesto ofrecía adornos en madera pulida, muy bonitos, pero no vi nada que me interesara lo suficiente. Después había uno en el que trabajaban metales oxidados para darles una nueva vida y utilizarlos como decoraciones de exterior, pero tampoco vi nada que me llamara la atención, casi todo eran hadas y duendes (figuras de las que no soy particularmente fan). Finalmente, dimos con un puesto centrado en la apicultura, donde te vendían miel recogida del día anterior y donde también te explicaban los cursos de apicultura que ofrecían. No se preocupe, señora, le dejo yo a mi hija un par de días y es como si hubiera tenido un cursillo acelerado de seguridad en apicultura. Aquí compramos un bote de miel (¡6 eurazos!), porque es algo que en casa utilizamos bastante, si no es para endulzar un té, es para alguna vinagreta o alguna marinada. Ya os diré qué tal.

Visita Granja Sterpenich15

Después nos tomamos un refresco y decidimos seguir ruta. Había actos programados para la noche, por ejemplo un concierto con una banda de música blue grass, pero nosotros las noches las tenemos bastante limitadas desde hace 14 meses, con la familia viviendo lejos y visitando dos veces al año. El restaurante parecía no estar en marcha todavía y tampoco pensamos que nos fueran a ofrecer nada del otro jueves, parecía ofrecido por una empresa de catering… Me parece que ahí perdieron una oportunidad de utilizar productos de la región y darlos a conocer más, pero bueno, también es verdad que una granja lechera tendrá sobre todo leche, y si no te dejan comercializarla a particulares…

Y ahora viene lo interesante. Llegamos a casa y:

“¿Qué hago yo con todas estas zanahorias?”

Zanahorias al horno2

Para ser sinceros, olían bien y tenían muy buen color. El chico nos dijo que las había cogido la noche de antes, así que presumiblemente estaban bastante frescas. Pero ya se sabe cómo son estas cosas, nunca sabes de quién fiarte porque las zanahorias de 1 euro del supermercado también huelen bastante, pero eso es algo que se puede lograr artificialmente. Aún así, conservamos nuestra buena fe y decidí pensar en una receta que sacara lo mejor de estas perlas anaranjadas.

Zanahorias al horno5

Zanahorias al horno6

Al final me decidí por hornearlas, porque como eran finas podía echarlas directamente al horno, y además así pensaba obtener esa textura aterciopelada de la zanahoria bien cocinada, pero que no tiene el inconveniente del exceso de agua, como ocurre al hervirla o hacerla al vapor. Por otro lado, quería comprobar cómo de dulces y con qué matices iban a salir al hornearlas, ya que esto suele ser un buen indicador de la calidad del producto.

Zanahorias al horno7

El aliño en sí no tiene misterio: aceite, ajos, sal, pimienta, comino y nuez moscada. Estos dos últimos son dos especias que se suelen combinar con frecuencia con la zanahoria, el comino en platos calientes y la nuez moscada en el famoso carrot cake. La combinación es simple, pero a la vez realza lo mejor de una buena zanahoria.

¿Cómo creéis que salieron?

SU-PE-RIO-RES.

Voy a intentar describirlo. Imaginaos una zanahoria que se deshace en la boca, y en lugar de tener ese dulzor artificial y sintético de las zanahorias habituales, tiene notas dulces sutiles pero evidentes, un sabor que no disfraza nada, sencillo y sofisticado al mismo tiempo.  A mí me dejaron hechizada, y eso que las zanahorias nunca me han resultado una verdura del otro jueves, pero estas realmente valían lo que costaron.

Zanahorias al horno9

La prueba de fuego fue dárselas a probar a Laura. Ahí sí ves dónde está la calidad. El viernes habíamos intentado darle zanahorias y pescado para cenar, por aquello de que tenga una dieta completa y equilibrada. El pescado se lo comió la mar de contenta, pero la zanahoria no quiso ni olerla. No hubo manera de hacérsela comer.

Ayer me hice la encontradiza y le dejé un trocito de zanahoria en la bandeja de su silla, donde la sentamos a la hora de cenar con nosotros. Yo, mientras tanto, seguí a lo mío (tragar zanahorias y pensar cómo os las iba a describir satisfactoriamente). Empezó como hace con toda la comida: dándole con el dedo, intentando aplastarla, etc. Pero en un momento dado se la metió en la boca, y lejos de escupirla o hacerle ascos, la tía empezó a tragar zanahoria como si fuera Bugs Bunny. Me di cuenta de que tenía todavía un poco de tallo su zanahoria e intenté quitársela para limpiársela bien y bueno, casi me llevo un bocado en el dedo, acompañado de un grito indignado. Le acabamos dando otro trocito, y ella encantada de la vida.

Nosotros utilizamos estas zanahorias para acompañar carne de cerdo hecha a la plancha, nada muy loco, pero combinaba a la perfección, ya que el cerdo se beneficia mucho de notas dulces. Me parece que estas zanahorias pueden utilizarse como acompañamientos de asados de carne o ave con muy buen resultado. Aún me quedan zanahorias (¡menos mal!), así que probaré a cocinarlas de otras formas.

¿Os gustan las zanahorias? ¿Habéis probado zanahorias que no son de supermercado? Podéis contármelo por Twitter o Facebook.

Zanahorias al horno

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June 25, 2017

  • Preparación: 10 mins
  • Cocinado: 30 mins
  • 10 mins

    30 mins

    40 mins

  • Produce: Dos raciones

Ingredientes

200 gr. de zanahorias (preferiblemente finas)

2 dientes de ajo pequeños, machacados

Aceite de oliva

Sal

Pimienta

Comino (al gusto)

Nuez moscada (al gusto)

Indicaciones

Precalentamos el horno a 200ºC

Lavamos bien las zanahorias, y les cortamos las hojas si todavía las tienen. Si son zanahorias muy gruesas, mejor si las rebanamos por la mitad. Las secamos.

En un cuenco grande, colocamos las zanahorias, un buen chorro de aceite de oliva (mejor si es de sabor intenso), los ajos machacados y sal al gusto. Removemos bien para que se impregnen las zanahorias.

Colocamos papel sulfurizado/de cera en una bandeja para horno. Encima, colocamos las zanahorias, no muy separadas, pero que no se toquen.

Espolvoreamos por encima la pimienta, el comino y la nuez moscada.

Horneamos durante 20-30 minutos, o hasta que las zanahorias estén tiernas al pincharlas con un tenedor.

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Receta: Rollitos de berenjena con ricotta y piñones

Ya visteis el jueves pasado en la cuenta de Twitter y de Instagram mi propuesta para el “Día Mundial de la Tapa”. Me hubiera gustado estar en España para poder disfrutar del día con los eventos programados en las distintas ciudades, pero como no pude me conformé con preparar estos rollitos de berenjena con ricotta y piñones, un aperitivo fino y que se puede tomar en frío.

La verdad es que cuando vi esta receta me llamó mucho la atención. La combinación original (la que yo recreo aquí) es suave y fina, pero también deja mucho margen para la personalización. Por ejemplo, podemos mezclar el ricotta con pimiento de Espelette, con tomates secos, con bacon… En fin, que hay mucho margen. Sí que es cierto que los piñones y el ricotta combinan muy bien juntos, y recomiendo que los utilicéis. Otra cosa que me gustó mucho es que requiere poco tiempo delante de fogones, y además se puede tomar frío, lo que lo convierte en un aperitivo veraniego ideal.

Por si fuera poco, julio es uno de los meses en los que la berenjena está de temporada, así que además podemos disfrutar de una de las verduras de la estación de una forma original y apetecible. Por otro lado, en verano solemos reunirnos con amigos y siempre está bien tener algo sorprendente y delicioso para el aperitivo.

Estos rollitos, una bebida fría y una terraza, ¿qué os parece como plan? ;)

Rollitos de berenjena con ricotta y piñones

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June 20, 2017

  • Preparación: 30 mins
  • Cocinado: 15 mins
  • 30 mins

    15 mins

    45 mins

  • Produce: Entre 10 y 15 rollitos

Ingredientes

1 berenjena grande o 2 medianas

200 gr. de queso ricotta

70 gr. de piñones

10 hojas de albahaca fresca

Aceite de oliva

Sal

Pimienta

Indicaciones

Lavamos las berenjenas, las secamos y las laminamos con la ayuda de una mandolina. Tienen que ser lonchas finas, pero algo consistentes.

Tostamos los piñones en seco (cuidado que no se quemen)

Mezclamos el queso ricotta con los piñones la albahaca fresca picada y un chorrito de aceite de oliva. Salpimentamos y reservamos.

Calentamos una sartén a fuego medio-alto. Cuando esté caliente, hacemos las berenjenas, un minuto por cada cara, lo justo para marcarlas y ablandarlas. Importante que NO se tuesten demasiado. Las ponemos a enfriarse sobre papel de aluminio, de este modo conservarán la textura blanda que nos permitirá manipularlas.

Colocamos una cucharada de la mezcla de ricotta en la parte de arriba de la berenjena y enrollamos. Repetimos el proceso con cada cortada de berenjena, hasta agotar la mezcla de ricotta.

Guardamos en frío hasta el momento de servir o servimos en el momento, según se prefiera.

Adaptado de lo que vi en el número especial 2016 de la revista 'Saveurs'.

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Receta: Pappardelle con pesto, ricotta y guisantes

Ayer en la página de Facebook os comentaba que hoy utilizaría guisantes para una receta sofisticada y deliciosa. Lo prometido es deuda: pappardelle con pesto, ricotta y guisantes. 

En general, estamos acostumbrados a tomar guisantes en platos de cuchara (sopas, cremas, guisos), y cuando los tomamos solos suele ser acompañados de jamón o chorizo, pero  en la receta de hoy esta verdura se reinventa en una mezcla de texturas y sabores espectacular. Los guisantes frescos son sobre todo una verdura del final de la primavera y el principio del verano, están de temporada en junio y julio. Podemos replicar esta misma receta con guisantes congelados también, pero el resultado no será el mismo, y además la receta incorpora calabacín, que comparte temporada con el guisante.

Pappardelle con pesto ricotta y guisantes2

A la receta original sólo le he ajustado el pesto, en el que también se incluía perejil. Sinceramente creo que no es necesario porque el pesto sale muy sabroso y el perejil se pierde bastante en esa mezcla. Una cosa importante del pesto es hacerlo con mortero, aunque sea mucho más trabajoso y cansado, ya que esto realza enormemente el gusto y el aroma de la salsa. En la receta original se hace con procesador, y si tenemos prisa es una opción, pero para degustar este plato en todo su esplendor, lo mejor es hacerlo con paciencia y machacando los ingredientes. Así que ya sabéis, aquí tenéis una receta para los domingos aburridos en los que tenemos tiempo y ganas de cocinar algo especial.

Pappardelle con pesto ricotta y guisantes6

Además, el pesto combina maravillosamente con el queso ricotta, porque la suavidad y la grasa del ricotta realzarán el sabor pronunciado del pesto. Me ha sobrado tanto pesto como ricotta, ¡así que pienso utilizarlos sobre tostadas por la mañana! Si os sobra pesto, otra opción es utilizarlo para rellenar pechugas, como hice en esta receta de rollitos de pollo con pasta. Aunque la verdad es que podéis utilizarlo prácticamente para cualquier cosa que se os ocurra, desde aliño para ensaladas a sandwiches y wraps, ¡es muy versátil!

Contadme qué os ha parecido si lo probáis (y si no, también ;) )

Pappardelle con pesto, ricotta y guisantes

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June 13, 2017

  • Preparación: 40 mins
  • Cocinado: 20 mins
  • 40 mins

    20 mins

    1 hr

  • Produce: 2 raciones

Ingredientes

Para el pesto

Un ramillete de albahaca fresca (unas 30-35 hojas de albahaca fresca)

1 diente de ajo grande, pelado y troceado en trozos grandes

40 gr. de piñones

30 gr. de parmesano rallado

120 ml. de aceite de oliva

Para la pasta

250 gr. de pappardelle

100 gr. de guisantes

1 calabacín mediano, pelado

100 gr. de ricotta

El zumo de medio limón

Aceite de oliva

Sal

Pimienta

Parmesano rallado

Indicaciones

Empezamos elaborando el pesto. En un mortero, machacamos el ajo con un poco de sal gorda.

Cuando el ajo esté hecho una pasta y no se distingan trozos, agregamos las hojas de albahaca, otro poco de sal gorda, y machacamos. Si no nos cabe toda la albahaca en el mortero, la machacamos en tandas.

Cuando la albahaca esté completamente machacada (no se distinguen trozos) tendremos una pasta de color verde oscuro. Agregamos los piñones y machacamos de nuevo.

Una vez los piñones estén completamente machacados, agregamos el parmesano y seguimos machacando/removiendo.

Ahora, poco a poco, agregamos el aceite a la vez que removemos toda la mezcla, a fin de emulsionar la salsa y que nos quede un pesto de textura sedosa.

Una vez hecho el pesto, reservamos. A la hora de agregarlo nos bastará con removerlo un poco.

En un cazo con agua hirviendo, vertemos los guisantes y cocemos durante 5 minutos. En cuanto acaben los cinco minutos, escurrimos rápidamente los guisantes y los enfriamos inmediatamente con agua fría. Esto hará que dejen de cocinarse al instante y mantendrán mejor la textura.

Con la ayuda de un pelapatatas, cortamos el calabacín en tiras largas y finas. Cocinamos en una sartén con un poco de aceite de oliva a fuego medio-alto durante 3 minutos. Salpimentamos y reservamos.

Cocemos la pasta siguiendo las instrucciones del fabricante.

En un cuenco amplio mezclamos la pasta, el calabacín, los guisantes y el zumo de medio limón.

Distribuimos en los platos la mezcla de pasta y verduras, y colocamos por encima un poco de ricotta, un poco de pesto, parmesano recién rallado y, si se desea, pimienta negra recién molida.

Adaptado de lo que vi en el número especial de fin de año (2016) de la revista 'Saveurs'.

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Receta: Falso arroz frito

Ay, esos antojos de comida china, con arroz frito acompañando jugosos platos de carnes o verduras salteadas…

Pero ay también esa pesadez generalizada después de haber comido (demasiada) comida china. Por no hablar de que si te la tienen que traer, o la tienes que recoger como nos pasa aquí en Luxemburgo, te acabas alimentando a base de morderte las uñas esperando la comida. Además, la coliflor esa que tienes en la nevera te mira muy mal cada vez que apareces por ahí, con esos ojos acusadores de “dijiste que comerías más verduras, y por eso me compraste”. Y así unas cuantas cosas más: las zanahorias del cajón de verduras, los guisantes del fondo del congelador, unas cebollas abandonadas…

Por suerte, con esta receta puedes matar hasta tres pájaros de un tiro: comerás verduras, harás una limpieza de nevera y te quitarás ese antojo de comida china. Las verduras que lleva se pueden sustituir (quitando la coliflor, claro) por casi cualquier cosa: calabacines, judías verdes, col rallada… El cielo es el límite. Los básicos son la coliflor, que hará de sustituta del arroz, el huevo y el aceite de sésamo y la soja. Cuando mi marido lo probó dijo: “Sabe a wok”. No hay más preguntas, señoría.

Este plato es un acompañamiento ideal para filetes de carne o pescado, o también podemos utilizarlo para acompañar recetas asiáticas (y aquí en el blog hay unas cuantas, como el wok de pollo y brócoli o el cerdo agridulce ). Se mantiene bien al refrigerarlo en la nevera, así que puede ser una buena idea hacer bastante y tener raciones extra en la nevera que podemos calentar cuando queramos. Sin embargo, no he probado a congelarlo, y no sé si el resultado sería bueno una vez descongelado, ya que la coliflor conserva bastante agua.

Falso arroz frito

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June 1, 2017

  • Preparación: 20 mins
  • Cocinado: 25 mins
  • 20 mins

    25 mins

    45 mins

  • Produce: 4 raciones

Ingredientes

1 coliflor mediana

1 tbsp. (cucharada, 15 ml.) de aceite de sésamo

3 huevos

Sal

1 cebolla pequeña, picada fina

1/2 cup (40-50 gr.) de guisantes congelados

2 zanahorias, cortadas en cubos pequeños

2 dientes de ajos, machacados

5 cebolletas alargadas, SEPARADAS la parte blanca y la verde.

3 tbsp. (cucharadas, 45 ml.) de salsa de soja (baja en sodio)

Indicaciones

1. Separa las "cabezas" de la coliflor y descarta el tallo central grande. Parte las cabezas a la mitad.

2. Cuando tengas toda la coliflor cortada, ve picándola en un procesador/picador de comida en tandas. NO la piques toda a la vez y NO la piques durante mucho tiempo de forma continuada. Hay que "pulsarla", picarla en "golpes", para evitar que suelte mucha agua y se convierta en una masa acuosa e informe. Resérvala.

3. En un cuenco, bate los tres huevos con un poco de sal.

4. Calienta un poco de aceite para freír en una sartén pequeña y cocina el huevo ahí, mezclándolo a la vez que se fríe, a modo de huevo revuelto. Una vez el huevo esté completamente cocinado, resérvalo.

5. En una sartén amplia, añade el aceite de sésamo y caliéntalo a fuego medio. Añade la parte blanca de las cebolletas, la zanahoria, la cebolla y los guisantes, durante tres o cuatro minutos, hasta que se ablanden un poco.

6. Aumenta la potencia del fuego a rápido, y añade a las verduras la coliflor picada junto con la salsa de soja. Mezcla bien, y tapa. Cocina durante cinco minutos a fuego fuerte, removiéndolo con frecuencia.

7. Por último, aparta del fuego, añade el huevo reservado, mézclalo todo y preséntalo con la parte verde de las cebolletas.

Adaptado de lo que vi en Skinny Taste

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Receta: Ensalada de espárragos y bacon

Sólo me ha costado casi un año volver aquí. Pero la maternidad es lo que tiene, y nunca es tarde si la dicha es buena.

Al lío.

Como os dije la semana pasada a través de la página de Facebook, hoy os traigo una receta con espárragos que queda sabrosa y es muy sencilla de hacer, ideal para aprovechar los últimos espárragos mientras están de temporada. Yo no soy particularmente adepta a comer espárragos, pero mezclados con bacon bien crujiente y aderezados con una simple vinagreta de mostaza, el resultado es genial. Además de estar comiendo verduras,  es una receta que deja bien saciada a una gracias a las proteínas y las grasas del bacon y el huevo. Un plato muy completo que vale tanto de entrante en una comida como de cena ligera.

Si queremos hacerlo más rápido podemos tener ya el huevo cocido de la noche de antes, lo demás es muy sencillo, porque blanquear los espárragos (es decir, cocerlos y luego darles un baño de agua fría) solo lleva tres o cuatro minutos. Además, es una receta que se puede llevar en fiambrera al trabajo, con la vinagreta aparte, y no sufrirá demasiado con el paso del tiempo, aunque es recomendable mantenerla en frío para no llevarnos sustos con el huevo.

Ensalada de espárragos y bacon

    

May 30, 2017

  • Preparación: 20 mins
  • Cocinado: 5 mins
  • 20 mins

    5 mins

    25 mins

  • Produce: 1 ración

Ingredientes

Para la ensalada

200 gr. de espárragos

1 huevo cocido

2 ó 3 lonchas de bacon (ahumado para más sabor)

Para la vinagreta

1 tsp. (cucharadita) de mostaza

1 tsp. (cucharadita) de vinagre de vino tinto

1 tsp. (cucharadita) de aceite de oliva virgen

Sal

Pimienta

Indicaciones

1. Pon un cazo con agua y un poco de sal a hervir. Cuando el agua rompa a hervir, añade los espárragos y cuécelos de 2 a 3 minutos.

2. Una vez cocidos los espárragos es muy importante que los escurras rápidamente y los pongas bajo el grifo del agua bien fría. Esto hará que los espárragos dejen de cocinarse rápidamente y conserven su textura, sin llegar a pasarse. Resérvalos.

3. Fríe el bacon a la plancha. Para ello, ponlo sobre la sartén fría y cocínalo a fuego lento, y ve aumentando la intensidad progresivamente, dándole vueltas. Cuando este bien frito y crujiente, sácalo de la sartén y envuélvelo en papel de cocina, presiona para deshacerte del exceso de grasa. Esto hará que el bacon quede muy crujiente.

4. Trocea o lamina el huevo duro.

5. Ahora, haz la vinagreta. Es suficiente con juntar todos los ingredientes de la vinagreta en un bol y mezclarlos bien con un tenedor.

6. Para servir, coloca los espárragos sobre el plato, a continuación, "arruga" el bacon sobre los espárragos hasta que se haga trocitos (tiene que estar bien frito), luego coloca el huevo, y por último adereza todo con la vinagreta de mostaza.

Adaptado de lo que vi en Skinny Taste

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Receta: Empanadillas de berenjena

No sé vosotros, pero yo he echado de menos a mi horno este verano. Y cuando me encontré esta receta de empanadillas de berenjena por los vastos mundos de Internet me prometí que tenía que probarla.

Las empanadillas son una de esas cosas que los luxemburgueses no conocen, para su desgracia (y para la mía, que no las como tan a menudo como antes). En España, en cambio, son quizá uno de los productos de bollería salada más populares y extendidos. Y también tenemos las empanadillas fritas, las que hacían nuestras madres y nuestras abuelas cuando éramos pequeños. Así que, aprovechando que estoy en una época en la que echo bastante de menos muchas cosas de la gastronomía española, me he dado el capricho de hacer estas delicias.

A la receta original, citada más abajo, le he hecho pocos cambios. Utilizo menos cantidad de relleno, porque luego quería aprovechar la masa para hacer otros tipos de empanadillas (las de atún, que me pirran). Aparte de eso, no uso tomates naturales, como en la receta original, sino tomate triturado. Por un lado, no tenía tomates a mano, y por otro, los tomates de aquí dejan mucho que desear en cuanto a sabor, así que es mejor sustituirlos por tomate triturado cuando el objetivo es lograr una salsa o sofrito.

La masa no es difícil de hacer. Para los que no tengáis máquina para ayudaros, se puede hacer a mano sin mayor problema, aunque hace falta echarle ganas.

Empanadillas de berenjena

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October 3, 2015

  • Preparación: 35 mins
  • Cocinado: 1 hr 20 mins
  • 35 mins

    1 hr 20 mins

    1 hr 55 mins

  • Produce: 16 empanadillas (sobrará masa)

Ingredientes

Para el relleno

1 berenjena mediana

1 cebolla mediana

250 ml. de tomate triturado

1 tsp. (cucharadita) de comino molido

1 pizca de canela

Sal

Pimienta

Para la masa

200 ml. de aceite de oliva

250 ml. de agua templada

1 tsp. (cucharadita) de sal

700 gr. de harina

Para el horneado

Un huevo, batido

Semillas de sésamo

Indicaciones

Empezamos pelando y cortando la berenjena en dados.

A continuación, colocamos los dados de berenjena en un colador y los salamos. Dejamos reposar entre 20 y 30 minutos, para quitar el "amargor" de las berenjenas.

Mientras tanto, picamos la cebolla y la doramos en una cazuela con un poco de aceite a fuego bajo, hasta que esté transparente.

Añadimos la berenjena y mezclamos.

A continuación incorporamos el tomate triturado, el comino molido, la sal, la pimienta y la pizca de canela.

Dejamos cocer todo junto a fuego suave durante 40 minutos, hasta que los dados de berenjena hayan reducido su tamaño. Dejamos enfriar.

Precalentamos el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.

Mientras el relleno se enfría, elaboramos la masa. Si la hacemos a mano, empezamos mezclando bien en un cuenco grande el aceite de oliva, el agua y la sal. En Kitchen Aid juntamos el aceite, el agua y la sal y los batimos con las varillas a velocidad media (4-5).

A continuación, añadimos la harina. Si hacemos la masa a mano, podemos ir añadiéndola poco a poco, incorporándola con la mezcla líquida, hasta que quede una masa deslavazada que podremos trabajar. En Kitchen Aid, colocamos el gancho de amasado y trabajamos la masa a velocidad 5 durante unos minutos. En ambos casos, si la masa no se aglutina, podemos añadir agua POCO A POCO (una cucharadita de agua templada cada vez)

Cuando la masa esté lisa y sea una pelota homogénea, la extendemos sobre una superficie enharinada con un rodillo, y con un cortador de galletas de 10 cm. de diámetro, hacemos unos círculos que serán luego nuestras empanadillas para rellenar.

Una vez tengamos los círculos cortados, colocamos en cada uno un poquito de relleno en el centro. Debe sobrar espacio suficiente en los bordes para luego poder cerrarlo (un dedo y medio o dos)

Doblamos el círculo con el relleno y presionamos bien los bordes. Los bordes se pueden mojar un poquito con agua para mayor seguridad.

Una vez los bordes estén juntos, con un tenedor presionamos la parte exterior del borde, con cuidado de no pinchar la masa donde está el relleno. Es conveniente presionar con fuerza y arrastrar hacia fuera para asegurarnos de que la empanadilla queda bien cerrada.

Con una brocha de cocina extendemos el huevo batido sobre las empanadillas y a continuación espolvoreamos un poco de semillas de sésamo sobre cada una.

Horneamos a 180ºC durante 35 minutos, o hasta que las empanadillas estén doradas.

Adaptado de lo que vi en Cocinando entre Olivos
- Sobrará masa. Se puede refrigerar un día o dos y emplear en otro momento con otros rellenos.

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Receta: Ensalada sureña de quinoa

Ya me habéis visto utilizar la quinoa en ensalada en otras ocasiones. En la receta de hoy me inspiro en una ensalada muy popular en EEUU, en la que sustituyo el arroz por quinoa.

Las ensaladas con aliños de lima o limón para el verano me encantan porque dan un toque fresco, y en este caso además estamos hablando de una ensalada muy completa, con un buen plato de esta ensalada podemos comer perfectamente. Si no, es una ensalada que queda muy, muy bien con carne hecha a la brasa, en barbacoa, algo que también se hace mucho en verano. Para hacerla más sencilla, simplemente he aliñado con lima y cilantro, pero si queréis que tenga algo más de sabor, podéis emulsionar un poco de aceite de oliva con el zumo de la lima y obtener una especie de vinagreta con un sabor más intenso.

Posibles sustituciones

Tomates cherry -> Un tomate grande

Judías/habichuelas negras -> Judías/habichuelas pintas o judías/habichuelas normales

Quinoa -> Arroz (blanco, salvaje, integral…)

Cebolletas -> Cebolla morada para un sabor más intenso

Ensalada sureña de quinoa

    

July 28, 2015

  • Preparación: 20 mins
  • 20 mins

    20 mins

  • Produce: 3 raciones

Ingredientes

160 gr. de quinoa

120 gr. de judías/habichuelas negras

140 gr. de maíz en conserva (peso escurrido)

1 aguacate

10 tomates cherry

2 cebolletas

Unas hojas de cilantro fresco, al gusto

1 lima, en dos mitades

Sal

Indicaciones

Hervimos la quinoa siguiendo las instrucciones del fabricante. Una vez hervida, es importante dejar que se enfríe en un plato aparte.

Mientras la quinoa se enfría, vamos cortando los tomates cherry, las cebolletas y picamos el cilantro finamente.

Para el aguacate, lo abrimos, lo troceamos, y lo rociamos con el zumo de una de las mitades de la lima.

Una vez la quinoa se ha enfriado, en un cuenco grande o tupper mezclamos todas las verduras, espolvoreamos con el cilantro y exprimimos la otra media lima encima de todo. Tapamos y agitamos.

Dejamos a enfriar en la nevera o servimos inmediatamente.

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Receta: Tartaletas filo de espinacas y feta

Aunque ahora apetece poco utilizar el horno, también es cierto que al cabo de unas semanas comiendo sólo ensaladas y cosas frías echamos un poco de menos algo distinto. Si bien no querremos una sopa o algo así, casi seguro que estas tartaletas filo de espinacas y feta nos van a apetecer. Al utilizar pasta filo, el plato resultante no queda tan pesado como una quiche. Además, podemos dejar las tartaletas hechas, guardarlas en la nevera y tenerlas listas para rociarlas con mantequilla justo antes de cocinarlas.

Esta receta está adaptada de otro libro de Donna Hay, en este caso Donna Hay. Seasons, que compré a la misma vez que el otro y que también tiene muchas ideas interesantes, clasificadas según las estaciones, para cocinar productos de temporada en cada una de ellas. La única modificación que he hecho ha sido reducir las cantidades, ya que la receta está pensada para seis tartaletas y yo hago cuatro. Dos tartaletas por persona pueden servir para una cena ligera o un entrante curioso si tenemos invitados.

Tartaletas filo de espinacas y feta

  

July 7, 2015

  • Preparación: 20 mins
  • Cocinado: 15 mins
  • 20 mins

    15 mins

    35 mins

  • Produce: 4 tartaletas

Ingredientes

125 gr. espinacas frescas (yo utilicé baby)

5 ó 6 hojas de menta, picadas

La ralladura de medio limón

100 gr. de feta, desmenuzado

2 huevos, ligeramente batidos

6 hojas de pasta filo

70 gr. de mantequilla, derretida

Indicaciones

Precalentamos el horno a 200ºC, calor arriba y abajo.

Troceamos las espinacas.

En un cuenco grande mezclamos las espinacas, la menta, el feta, la ralladura de limón y los dos huevos ligeramente batidos. Reservamos.

Rociamos un poco de mantequilla derretida sobre una hoja de filo.

Colocamos una hoja de filo encima, donde pusimos la mantequilla. Es mejor PRESIONAR, no intentéis alisar con la mano, porque se romperán las hojas de pasta filo.

Volvemos a rociar la segunda capa de filo y colocamos otra hoja. Nos quedan tres capas unidas.

Tomamos la medida de nuestros moldes, procurando que quede suficiente espacio alrededor del molde para luego hacer los pliegues.

Con mantequilla derretida, engrasamos un poco el molde.

Colocamos el "recorte" de pasta filo, presionándolo con cuidado en el fondo.

Rellenamos con la mezcla de espinacas y feta reservada.

Con cuidado, plegamos los bordes hacia dentro para "cerrar" la tartaleta.

Rociamos las tartaletas con mantequilla por los bordes, para que luego se doren.

Horneamos entre 10 y 15 minutos a 200º, o hasta que veamos que la pasta filo está tostada y crujiente.

Adaptado de lo que vi en el libro 'Donna Hay. Seasons' (Ed. Hardie Grant Books, 2009)

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