recetas de primavera

Gastronomía: Una granja en Sterpenich + Receta

Todo empezó, como tantas cosas en esta vida, con un viaje a IKEA.

Para los que no lo sepáis, no hay IKEA en Luxemburgo (oh, sorpresa), lo que nos obliga a pasar la frontera a Bélgica para ir a  la tienda de dicha cadena más cercana, a unos 20 minutos de nuestra casa. El caso es que de camino hacia allá, nos cruzamos un cartel informativo que decía que una granja de Sterpenich hacía jornada de puertas abiertas el sábado, y que había tour guiado por la granja, puestos de productos artesanos, salchichas y un restaurante improvisado. Ni cortos ni perezosos, decidimos que el día siguiente íbamos a pertrecharnos adecuadamente e ir allí a ver qué se cocía.

Visita Granja Sterpenich27

La granja no era particularmente grande, pero como todas las granjas, tenía sus rincones con encanto, y pudimos ver a unas golondrinas con su vuelo errático y esquivo, bastante contrariadas porque habían cerrado las puertas de unos establos donde al parecer tenían sus nidos, y no hacían más que buscar alrededor de la puerta algún sitio por donde entrar.

Visita Granja Sterpenich25

Visita Granja Sterpenich26

Llegamos sobre las once de la mañana, y la verdad es que había poco movimiento. La granja a la que fuimos estaba especializada en vacas lecheras, así que lo que vimos fue básicamente vacas, vacas y más vacas, todas ellas muy graciosas, eso sí. A Laura le gustó mucho oírlas mugir, bueno, en realidad creo que lo que le gustó fue oírnos imitarlas. Ella se agarraba bien fuerte a nosotros si nos acercábamos demasiado a la valla que nos separaba de los animales, no fuera a ser que la dejáramos allí dentro del establo por equivocación.

Visita Granja Sterpenich6

Visita Granja Sterpenich1

Yo me ilusioné un poco pensando que igual nos vendían algún producto artesano con leche, o incluso mejor, leche fresca de vaca. Igual hasta podía redimirme de mi fracaso intentando hacer clotted cream en casa. Pero resultó que no. Parece ser que está prohibidísimo el tema de vender leche fresca o productos sin pasteurizar adecuadamente, y hay muchas regulaciones, y bla bla bla. Mi gozo en un pozo.

Esta vaca burlándose de mi. La muy.
Esta vaca burlándose de mí. La muy.

En su lugar, los pocos puestos artesanos que había (unos cinco), ofrecían una escasa variedad de productos, y fuimos arrastrando los pies a ver qué se nos presentaba, porque ya íbamos con bastante pesar por no poder tener algún producto lácteo rico en nuestras manos. Afortunadamente, la calidad pareció primar sobre la cantidad. Uno de los puestos vendía verduras cultivadas a pequeña escala, respetando el medio ambiente y todas esas cosas tan modernitas necesarias para una concienciación con la explotación agraria.

Visita Granja Sterpenich10

Visita Granja Sterpenich11

La verdad es que tenían el puesto hecho un primor, todo bien colocado, con aires rústicos pero a la vez muy cuidados estéticamente. Así que yo me dediqué a freírles el puesto a fotos, claro, mientras Esposo™ se dedicaba a ojear las verduras, a ver qué había de interés. Lo que más destacaba eran unas remolachas y unas zanahorias, y también tenían algunas lechugas y las grosellas que veis en la foto de arriba. Nos decantamos por las zanahorias, aunque estaban a 2,50€ el ramo de 10 o así. Compramos dos ramos, y cruzamos los dedos para que nos saliera bien la jugada. Decidimos hacer algo con ellas por la noche para cenar, ya veríamos qué.

Los otros puestos no eran tan interesantes. Había uno con magdalenas, galletas y dulces que tenían un aire sospechosamente industrial, y decidimos no pringar dinero ahí a lo tonto. Otro puesto ofrecía adornos en madera pulida, muy bonitos, pero no vi nada que me interesara lo suficiente. Después había uno en el que trabajaban metales oxidados para darles una nueva vida y utilizarlos como decoraciones de exterior, pero tampoco vi nada que me llamara la atención, casi todo eran hadas y duendes (figuras de las que no soy particularmente fan). Finalmente, dimos con un puesto centrado en la apicultura, donde te vendían miel recogida del día anterior y donde también te explicaban los cursos de apicultura que ofrecían. No se preocupe, señora, le dejo yo a mi hija un par de días y es como si hubiera tenido un cursillo acelerado de seguridad en apicultura. Aquí compramos un bote de miel (¡6 eurazos!), porque es algo que en casa utilizamos bastante, si no es para endulzar un té, es para alguna vinagreta o alguna marinada. Ya os diré qué tal.

Visita Granja Sterpenich15

Después nos tomamos un refresco y decidimos seguir ruta. Había actos programados para la noche, por ejemplo un concierto con una banda de música blue grass, pero nosotros las noches las tenemos bastante limitadas desde hace 14 meses, con la familia viviendo lejos y visitando dos veces al año. El restaurante parecía no estar en marcha todavía y tampoco pensamos que nos fueran a ofrecer nada del otro jueves, parecía ofrecido por una empresa de catering… Me parece que ahí perdieron una oportunidad de utilizar productos de la región y darlos a conocer más, pero bueno, también es verdad que una granja lechera tendrá sobre todo leche, y si no te dejan comercializarla a particulares…

Y ahora viene lo interesante. Llegamos a casa y:

“¿Qué hago yo con todas estas zanahorias?”

Zanahorias al horno2

Para ser sinceros, olían bien y tenían muy buen color. El chico nos dijo que las había cogido la noche de antes, así que presumiblemente estaban bastante frescas. Pero ya se sabe cómo son estas cosas, nunca sabes de quién fiarte porque las zanahorias de 1 euro del supermercado también huelen bastante, pero eso es algo que se puede lograr artificialmente. Aún así, conservamos nuestra buena fe y decidí pensar en una receta que sacara lo mejor de estas perlas anaranjadas.

Zanahorias al horno5

Zanahorias al horno6

Al final me decidí por hornearlas, porque como eran finas podía echarlas directamente al horno, y además así pensaba obtener esa textura aterciopelada de la zanahoria bien cocinada, pero que no tiene el inconveniente del exceso de agua, como ocurre al hervirla o hacerla al vapor. Por otro lado, quería comprobar cómo de dulces y con qué matices iban a salir al hornearlas, ya que esto suele ser un buen indicador de la calidad del producto.

Zanahorias al horno7

El aliño en sí no tiene misterio: aceite, ajos, sal, pimienta, comino y nuez moscada. Estos dos últimos son dos especias que se suelen combinar con frecuencia con la zanahoria, el comino en platos calientes y la nuez moscada en el famoso carrot cake. La combinación es simple, pero a la vez realza lo mejor de una buena zanahoria.

¿Cómo creéis que salieron?

SU-PE-RIO-RES.

Voy a intentar describirlo. Imaginaos una zanahoria que se deshace en la boca, y en lugar de tener ese dulzor artificial y sintético de las zanahorias habituales, tiene notas dulces sutiles pero evidentes, un sabor que no disfraza nada, sencillo y sofisticado al mismo tiempo.  A mí me dejaron hechizada, y eso que las zanahorias nunca me han resultado una verdura del otro jueves, pero estas realmente valían lo que costaron.

Zanahorias al horno9

La prueba de fuego fue dárselas a probar a Laura. Ahí sí ves dónde está la calidad. El viernes habíamos intentado darle zanahorias y pescado para cenar, por aquello de que tenga una dieta completa y equilibrada. El pescado se lo comió la mar de contenta, pero la zanahoria no quiso ni olerla. No hubo manera de hacérsela comer.

Ayer me hice la encontradiza y le dejé un trocito de zanahoria en la bandeja de su silla, donde la sentamos a la hora de cenar con nosotros. Yo, mientras tanto, seguí a lo mío (tragar zanahorias y pensar cómo os las iba a describir satisfactoriamente). Empezó como hace con toda la comida: dándole con el dedo, intentando aplastarla, etc. Pero en un momento dado se la metió en la boca, y lejos de escupirla o hacerle ascos, la tía empezó a tragar zanahoria como si fuera Bugs Bunny. Me di cuenta de que tenía todavía un poco de tallo su zanahoria e intenté quitársela para limpiársela bien y bueno, casi me llevo un bocado en el dedo, acompañado de un grito indignado. Le acabamos dando otro trocito, y ella encantada de la vida.

Nosotros utilizamos estas zanahorias para acompañar carne de cerdo hecha a la plancha, nada muy loco, pero combinaba a la perfección, ya que el cerdo se beneficia mucho de notas dulces. Me parece que estas zanahorias pueden utilizarse como acompañamientos de asados de carne o ave con muy buen resultado. Aún me quedan zanahorias (¡menos mal!), así que probaré a cocinarlas de otras formas.

¿Os gustan las zanahorias? ¿Habéis probado zanahorias que no son de supermercado? Podéis contármelo por Twitter o Facebook.

Zanahorias al horno

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June 25, 2017

  • Preparación: 10 mins
  • Cocinado: 30 mins
  • 10 mins

    30 mins

    40 mins

  • Produce: Dos raciones

Ingredientes

200 gr. de zanahorias (preferiblemente finas)

2 dientes de ajo pequeños, machacados

Aceite de oliva

Sal

Pimienta

Comino (al gusto)

Nuez moscada (al gusto)

Indicaciones

Precalentamos el horno a 200ºC

Lavamos bien las zanahorias, y les cortamos las hojas si todavía las tienen. Si son zanahorias muy gruesas, mejor si las rebanamos por la mitad. Las secamos.

En un cuenco grande, colocamos las zanahorias, un buen chorro de aceite de oliva (mejor si es de sabor intenso), los ajos machacados y sal al gusto. Removemos bien para que se impregnen las zanahorias.

Colocamos papel sulfurizado/de cera en una bandeja para horno. Encima, colocamos las zanahorias, no muy separadas, pero que no se toquen.

Espolvoreamos por encima la pimienta, el comino y la nuez moscada.

Horneamos durante 20-30 minutos, o hasta que las zanahorias estén tiernas al pincharlas con un tenedor.

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Receta: Pappardelle con pesto, ricotta y guisantes

Ayer en la página de Facebook os comentaba que hoy utilizaría guisantes para una receta sofisticada y deliciosa. Lo prometido es deuda: pappardelle con pesto, ricotta y guisantes. 

En general, estamos acostumbrados a tomar guisantes en platos de cuchara (sopas, cremas, guisos), y cuando los tomamos solos suele ser acompañados de jamón o chorizo, pero  en la receta de hoy esta verdura se reinventa en una mezcla de texturas y sabores espectacular. Los guisantes frescos son sobre todo una verdura del final de la primavera y el principio del verano, están de temporada en junio y julio. Podemos replicar esta misma receta con guisantes congelados también, pero el resultado no será el mismo, y además la receta incorpora calabacín, que comparte temporada con el guisante.

Pappardelle con pesto ricotta y guisantes2

A la receta original sólo le he ajustado el pesto, en el que también se incluía perejil. Sinceramente creo que no es necesario porque el pesto sale muy sabroso y el perejil se pierde bastante en esa mezcla. Una cosa importante del pesto es hacerlo con mortero, aunque sea mucho más trabajoso y cansado, ya que esto realza enormemente el gusto y el aroma de la salsa. En la receta original se hace con procesador, y si tenemos prisa es una opción, pero para degustar este plato en todo su esplendor, lo mejor es hacerlo con paciencia y machacando los ingredientes. Así que ya sabéis, aquí tenéis una receta para los domingos aburridos en los que tenemos tiempo y ganas de cocinar algo especial.

Pappardelle con pesto ricotta y guisantes6

Además, el pesto combina maravillosamente con el queso ricotta, porque la suavidad y la grasa del ricotta realzarán el sabor pronunciado del pesto. Me ha sobrado tanto pesto como ricotta, ¡así que pienso utilizarlos sobre tostadas por la mañana! Si os sobra pesto, otra opción es utilizarlo para rellenar pechugas, como hice en esta receta de rollitos de pollo con pasta. Aunque la verdad es que podéis utilizarlo prácticamente para cualquier cosa que se os ocurra, desde aliño para ensaladas a sandwiches y wraps, ¡es muy versátil!

Contadme qué os ha parecido si lo probáis (y si no, también ;) )

Pappardelle con pesto, ricotta y guisantes

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June 13, 2017

  • Preparación: 40 mins
  • Cocinado: 20 mins
  • 40 mins

    20 mins

    1 hr

  • Produce: 2 raciones

Ingredientes

Para el pesto

Un ramillete de albahaca fresca (unas 30-35 hojas de albahaca fresca)

1 diente de ajo grande, pelado y troceado en trozos grandes

40 gr. de piñones

30 gr. de parmesano rallado

120 ml. de aceite de oliva

Para la pasta

250 gr. de pappardelle

100 gr. de guisantes

1 calabacín mediano, pelado

100 gr. de ricotta

El zumo de medio limón

Aceite de oliva

Sal

Pimienta

Parmesano rallado

Indicaciones

Empezamos elaborando el pesto. En un mortero, machacamos el ajo con un poco de sal gorda.

Cuando el ajo esté hecho una pasta y no se distingan trozos, agregamos las hojas de albahaca, otro poco de sal gorda, y machacamos. Si no nos cabe toda la albahaca en el mortero, la machacamos en tandas.

Cuando la albahaca esté completamente machacada (no se distinguen trozos) tendremos una pasta de color verde oscuro. Agregamos los piñones y machacamos de nuevo.

Una vez los piñones estén completamente machacados, agregamos el parmesano y seguimos machacando/removiendo.

Ahora, poco a poco, agregamos el aceite a la vez que removemos toda la mezcla, a fin de emulsionar la salsa y que nos quede un pesto de textura sedosa.

Una vez hecho el pesto, reservamos. A la hora de agregarlo nos bastará con removerlo un poco.

En un cazo con agua hirviendo, vertemos los guisantes y cocemos durante 5 minutos. En cuanto acaben los cinco minutos, escurrimos rápidamente los guisantes y los enfriamos inmediatamente con agua fría. Esto hará que dejen de cocinarse al instante y mantendrán mejor la textura.

Con la ayuda de un pelapatatas, cortamos el calabacín en tiras largas y finas. Cocinamos en una sartén con un poco de aceite de oliva a fuego medio-alto durante 3 minutos. Salpimentamos y reservamos.

Cocemos la pasta siguiendo las instrucciones del fabricante.

En un cuenco amplio mezclamos la pasta, el calabacín, los guisantes y el zumo de medio limón.

Distribuimos en los platos la mezcla de pasta y verduras, y colocamos por encima un poco de ricotta, un poco de pesto, parmesano recién rallado y, si se desea, pimienta negra recién molida.

Adaptado de lo que vi en el número especial de fin de año (2016) de la revista 'Saveurs'.

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Receta: Ensalada de espárragos y bacon

Sólo me ha costado casi un año volver aquí. Pero la maternidad es lo que tiene, y nunca es tarde si la dicha es buena.

Al lío.

Como os dije la semana pasada a través de la página de Facebook, hoy os traigo una receta con espárragos que queda sabrosa y es muy sencilla de hacer, ideal para aprovechar los últimos espárragos mientras están de temporada. Yo no soy particularmente adepta a comer espárragos, pero mezclados con bacon bien crujiente y aderezados con una simple vinagreta de mostaza, el resultado es genial. Además de estar comiendo verduras,  es una receta que deja bien saciada a una gracias a las proteínas y las grasas del bacon y el huevo. Un plato muy completo que vale tanto de entrante en una comida como de cena ligera.

Si queremos hacerlo más rápido podemos tener ya el huevo cocido de la noche de antes, lo demás es muy sencillo, porque blanquear los espárragos (es decir, cocerlos y luego darles un baño de agua fría) solo lleva tres o cuatro minutos. Además, es una receta que se puede llevar en fiambrera al trabajo, con la vinagreta aparte, y no sufrirá demasiado con el paso del tiempo, aunque es recomendable mantenerla en frío para no llevarnos sustos con el huevo.

Ensalada de espárragos y bacon

    

May 30, 2017

  • Preparación: 20 mins
  • Cocinado: 5 mins
  • 20 mins

    5 mins

    25 mins

  • Produce: 1 ración

Ingredientes

Para la ensalada

200 gr. de espárragos

1 huevo cocido

2 ó 3 lonchas de bacon (ahumado para más sabor)

Para la vinagreta

1 tsp. (cucharadita) de mostaza

1 tsp. (cucharadita) de vinagre de vino tinto

1 tsp. (cucharadita) de aceite de oliva virgen

Sal

Pimienta

Indicaciones

1. Pon un cazo con agua y un poco de sal a hervir. Cuando el agua rompa a hervir, añade los espárragos y cuécelos de 2 a 3 minutos.

2. Una vez cocidos los espárragos es muy importante que los escurras rápidamente y los pongas bajo el grifo del agua bien fría. Esto hará que los espárragos dejen de cocinarse rápidamente y conserven su textura, sin llegar a pasarse. Resérvalos.

3. Fríe el bacon a la plancha. Para ello, ponlo sobre la sartén fría y cocínalo a fuego lento, y ve aumentando la intensidad progresivamente, dándole vueltas. Cuando este bien frito y crujiente, sácalo de la sartén y envuélvelo en papel de cocina, presiona para deshacerte del exceso de grasa. Esto hará que el bacon quede muy crujiente.

4. Trocea o lamina el huevo duro.

5. Ahora, haz la vinagreta. Es suficiente con juntar todos los ingredientes de la vinagreta en un bol y mezclarlos bien con un tenedor.

6. Para servir, coloca los espárragos sobre el plato, a continuación, "arruga" el bacon sobre los espárragos hasta que se haga trocitos (tiene que estar bien frito), luego coloca el huevo, y por último adereza todo con la vinagreta de mostaza.

Adaptado de lo que vi en Skinny Taste

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Receta: Tartaletas de mascarpone y fresas

Pocas cosas hay en este mundo que griten “¡Ya llega el buen tiempo!” como una caja de fresas.

Aunque ahora se pueden disfrutar prácticamente todo el año (eso sí, a precios prohibitivos), las fresas son el emblema de la primavera y del principio del verano. A mí me resulta una fruta muy práctica porque se pueden incluir con facilidad en desayunos (incluyendo en tostadas), en postres (por ejemplo con chocolate) y he visto por ahí que también en ensaladas, aunque todavía no me he aventurado por esos terrenos.

Continue Reading “Receta: Tartaletas de mascarpone y fresas”

Receta: Rollitos de pollo con pasta

Para contrastar un poco con la facilidad de la receta que os puse el martes, hoy os traigo una idea algo más trabajosa, pero también muy sabrosa, y perfecta para las/los que cocináis para una familia. Se trata de un plato de pasta que va acompañado con un pollo bastante sabroso, es perfecto para niños y adultos.

Los rollitos son con diferencia la parte más complicada de la receta, no por el proceso en sí de montarlos, sino porque es difícil saber si están completamente cocinados sin abrirlos y cortarlos/pincharlos. Y ya sabemos que el pollo poco cocinado es una muy mala idea. Por esa razón, yo he aumentado el tiempo de cocción del pollo respecto a la receta original, ya que cuando corté el primer trozo me di cuenta de que le faltaba tiempo de cocción. Al respecto de eso, aunque en la receta aconsejan cocinarlo sobre el cazo de pasta cociéndose, yo os recomiendo encarecidamente que lo cocinéis aparte, ya que es muy difícil que se cocine bien si no es sobre una sartén u olla amplia, que además se pueda tapar. Tapar la sartén donde se están cocinando los rollos de pechuga también es vital.

Aparte de esos cambios estructurales, el otro cambio ha sido añadir un poco de orégano a la pasta, para alegrarla. A los que os gusten los platos salados o sabrosos, os recomiendo que apliquéis alguna especia o condimento, ya que la pasta es relativamente suave de sabor, a pesar de estar cocinada con tomates secos y alcaparras.

Rollitos de pollo con pasta

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May 28, 2015

  • Produce: 2 raciones

Ingredientes

Para el pollo

2 pechugas de pollo

15 gr. de hojas de albahaca fresca

15 gr. de avellanas (unas 6 ó 7 avellanas)

1 diente de ajo, machacado/prensado

Sal

Pimienta

Para la pasta

120 gr. de pasta de tu elección

20 gr. de tomates secos

1 tbsp. (cucharada, 15 ml.) de zumo de limón

1 tbsp. (cucharada, 15 ml.) de aceite de oliva virgen

1 tbsp. (cucharada) de alcaparras

30 gr. de olivas negras, picadas

Orégano, al gusto

Indicaciones

Empezamos preparando los rollitos de pollo. Si las pechugas son enteras, es preciso cortarlas a la mitad, abrirlas.

Envolvemos la pechuga ya abierta en papel film, y la golpeamos con un rodillo de cocina o una maza de carne, no demasiado, para que no se desmonte la pechuga. Reservamos la pechuga.

En un procesador, mini-pymer o similar, picamos juntas las hojas de albahaca y las avellanas.

Añadimos a la mezcla el ajo machacado, la sal y la pimienta, y volvemos a procesar.

Dividimos la mezcla en dos y extendemos sobre el centro de la pechuga.

Enrollamos la pechuga bien.

La envolvemos, apretando, en papel aluminio.

En una sartén/olla amplia, ponemos un colador o un cesto para cocinar al vapor, colocamos las pechugas envueltas, Y TAPAMOS BIEN (importante). Cocinamos al vapor unos 15-20 minutos.

Mientras tanto, hervimos la pasta siguiendo las instrucciones del paquete.

Una vez la pasta esté hervida, la colamos, la devolvemos al mismo cazo y fogón donde la cocimos, y con el fuego apagado o muy bajo, le añadimos el zumo de limón, el aceite de oliva virgen, los tomates secos, las alcaparras y las olivas negras. Mezclamos bien durante un par de minutos.

Una vez las pechugas estén hechas, las desenrollamos, y con cuidado y un cuchillo bien afilado las cortamos en rodajas de un dedo de grosor. Es mejor cortar presionando, de una vez, que serrar.

Por último, servimos la pasta, aderezamos con orégano si queremos, y colocamos encima de la pasta las rodajas. También podemos servir por separado.

Adaptado de lo que vi en el libro 'Ultimate Low Fat. Healthy Cooking for You and your Family' (ed. Parragon, 2008)

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Receta: Albóndigas de pollo con salsa de tomate y puerro

Cuando por fin me libré de los exámenes, tenía ganas de poner en práctica una receta que se me ocurrió hace un tiempo, un día que tuve que improvisar una cena. Es una receta sencilla en la que también aprovecho el puerro, como ya hice el martes pasado, y lo utilizo de base en la salsa que acompaña a estas albóndigas, sustituyendo a la cebolla, que suele ser la opción clásica.

Las albóndigas de pollo están inspiradas en unas que compraba mi madre en la pollería local cuando yo era pequeña. Por supuesto no me han quedado igual porque ya os he comentado muchas veces que el pollo de aquí sólo sabe a “corcho-pan”. Si queréis notar mejor el sabor de los piñones, os recomiendo que los tostéis un poco, para que dejen un sabor más pronunciado en la carne, con cuidado de que no se os tuesten demasiado, porque podrían amargar. El truco con las albóndigas de pollo es intentar no cocinarlas demasiado, porque si las cocinamos demasiado quedan secas. Tradicionalmente las albóndigas se suelen “empanar” en harina, pero rebozarlas en pan rallado hace que el color exterior cuando las doramos sea más atractivo.

Albóndigas de pollo con salsa de puerro y tomate

    

May 14, 2015

  • Preparación: 20 mins
  • Cocinado: 30 mins
  • 20 mins

    30 mins

    50 mins

  • Produce: 2 raciones

Ingredientes

Para las albóndigas

Carne de pollo picada (3 pechugas medianas)

50 gr. de pan rallado

1 tablespoon (cucharada) de harina

1 tablespoon (cucharada) de perejil seco

2 tablespoons (cucharadas) de piñones

1 ajo machacado

1 huevo (tamaño L)

Para la salsa

Aceite de oliva

Sal

300 ml. de tomate triturado

1 puerro (sólo la parte blanca), troceado

1 tomate mediano, picado en trozos pequeños

60 ml. de vino de Jerez blanco

1 tablespoon (cucharada) de orégano

Indicaciones

En un cuenco grande, mezclamos bien todos los ingredientes de las albóndigas, hasta obtener una masa homogénea.

Damos forma a las albóndigas. Yo las he hecho de 40 gr. cada una, aproximadamente. Las pasamos por pan rallado. Saldrán unas siete albóndigas.

En una sartén calentamos un poco de aceite de oliva, y cocinamos las albóndigas. SÓLO hay que sellarlas, no tenemos que cocinarlas por completo. Una vez cocinadas todas las albóndigas, reservamos.

En una olla amplia, calentamos un poco de aceite de oliva a fuego medio-bajo y cocinamos el puerro.

Cuando el puerro se haya ablandado un poco, añadimos los cubos de tomate, el tomate triturado y sal al gusto. Cocinamos a fuego medio bajo durante 5 minutos

Añadimos el vino de Jerez blanco, y subimos a fuego medio-alto, dejamos la olla abierta para que se evapore el alcohol. Cocinamos otros 5 minutos

Pasado ese tiempo, incorporamos las albóndigas y el orégano, removemos para que las albóndigas queden cubiertas. Tapamos la olla, y bajamos el fuego a intensidad baja. Dejamos cocinar unos 10 minutos, o hasta que las albóndigas estén bien cocinadas. No lo dejes mucho más, porque sino quedarán muy secas.

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Receta: Quiche de puerro y champiñones

Tras un mes de exámenes y estudio intenso, vuelvo a mi cocina y al blog.

Lo cierto es que con el tema de los exámenes casi no he cocinado, Igna ha estado encargándose de la cocina casi todo el mes. En las pocas ocasiones en las que he cocinado, ha sido para hacer alguna cosa sencilla, rápida y nutritiva, porque, aunque tendemos a comer mal mientras estamos en periodos de estudio intenso, no es lo recomendable. Por ello, las quiches (ya os he enseñado alguna antes) han sido un básico de este mes: se pueden dejar preparadas con antelación, son muy sencillas si compras la masa, y luego sólo necesitan calentarse un poco. Además están muy ricas y sacian mucho.

En esta ocasión he utilizado puerro, que ahora en primavera está de temporada y es bastante fácil de cocinar. Por la zona de Thionville, cerca de aquí, la quiche de puerro es relativamente frecuente. Busqué por internet y encontré esta receta básica y sencilla. La única modificación que he hecho, además de comprar la masa en lugar de hacerla, ha sido no añadir queso, porque no tenía por casa, pero os recomiendo que lo hagáis porque suele aportar un punto de sabor muy agradable.

Quiche de puerro y champiñones

    

May 12, 2015

  • Preparación: 20 mins
  • Cocinado: 20 mins
  • 20 mins

    20 mins

    40 mins

  • Produce: 1 quiche (25 cm, cuatro porciones medianas)

Ingredientes

1 lámina de masa quebrada (también llamada pasta brisa)

1 puerro, sólo la parte blanca, troceado

200 gr. de champiñones, lavados y cortados en cuartos

25 gr. de mantequilla

4 huevos

250 ml. de nata

Sal

OPCIONAL: Queso rallado, gruyére o emmental

Indicaciones

Precalienta el horno a 180º

Derrite a fuego bajo la mantequilla.

Cocina el puerro a fuego medio hasta que se haya ablandado.

Añade los champiñones, y sube la intensidad del fuego. Cocina durante 5 minutos, o hasta que los champiñones se hayan ablandado y reducido su volumen.

En un cuenco grande, bate juntos los huevos y la nata hasta que estén bien ligados.

Añade a la mezcla los puerros y champiñones.

Extiende la lámina de masa quebrada sobre el molde de tu elección, y pínchala por toda la superficie (incluidos los lados). Esto evitará que crezca al cocinarla en el horno.

OPCIONAL: Esparce encima de la mezcla líquida queso rallado hasta cubrirla.

Vierte la mezcla líquida sobre la masa, y hornea durante 20 minutos, o hasta que la mezcla líquida quede estable al mover la quiche.

Adaptado de lo que vi en BBC Good Food

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