receta

Receta: Falso sushi

Hacía poco que había hecho mi falso arroz frito cuando me crucé con esta receta de aquí. Yo ya había sucumbido al encanto de sustituir el arroz por coliflor, y claro, tuve que ponerme a ver si esto del sushi también funcionaba.

Como ya os he dicho antes, ADORO el pescado crudo, razón por la cual disfruto mucho con el sushi, y casi todas las semanas acabo teniendo antojo de sushi. Desgraciadamente, no todas las semanas tengo tiempo para ir a por sushi, porque aquí hay pocos sitios que repartan a domicilio y los pocos que hay te cobran por el reparto. Y si no me muero de ganas, la verdad es que coger el coche para ir a otro pueblo a por la cena me da bastante pereza.

En esta tesitura, cruzarme con una receta de falso sushi sin demasiadas complicaciones y que prometía, fue toda una revelación para mí.

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Receta: Semifreddo de vainilla, 2 estilos

Cuando era pequeña, a veces nos juntábamos con la familia en verano para merendar. Algunas de esas veces, alguien traía una de esas tartas Comtessa heladas, que siempre causaban sensación. A mí me parecían un poco aburridas entonces porque tienen sobre todo nata o vainilla y el chocolate va en capas muy finitas. Yo siempre he sido de las de mejor que sobre chocolate a que falte.

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Receta: Ensalada de quinoa y gambas

Ensalada de quinoa y gambas. Y más cosas, no os preocupéis.

Supongo que ya habréis notado que la quinoa está bastante de moda. Todo el mundo parece estar comiendo quinoa. La he visto usada para todo tipo de cosas, hasta como rebozado. Yo la uso casi siempre para ensaladas, por ejemplo esta y esta otra. Pero es que no me extraña, la quinoa aparte de ser sana, es un cereal bastante cuqui.

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¡Hola, Julio! Mes #PocosFogones

¡Ha llegado el mes de Julio! Y no necesitamos que en las noticias nos digan que si ay, qué calor, y que hay que beber agua y ponerse crema de protección solar, y que los niños y los ancianos son los que peor lo pasan con el calor. Yo me libro de esos clichés porque vivo en Luxemburgo y no me llega la tele de España.

De lo que no me libro es del calor, igual que vosotros. Cierto es que aquí raro es el día que llegamos a 35ºC, mientras que en España eso es vuestro pan de cada día desde Julio hasta mediados de Septiembre. Por esa razón, este mes he pensado dedicarlo en el blog a recetas en las que casi no necesitamos fogones, o los necesitamos para cosas mínimas, para que veáis que se puede disfrutar de comida bien rica sin necesidad de acogotarse de calor.

Por supuesto, el primer recurso para comidas que no requieren casi nunca de fogones son las socorridas ensaladas. Se pueden lograr combinaciones la mar de efectivas con ingredientes frescos, de temporada y aliños sorprendentes. Entre las viejas glorias del blog en el bando de ensaladas veraniegas, podéis ver la ensalada de cuscús y mango, o la ensalada asiática crujiente, o, mucho más recientemente la ensalada de aguacate y cangrejo.

Ensalada de cuscús y mango10

Ensalada asiática crujiente8

Ensalada de aguacate y cangrejo1

Sin embargo, una puede llegar a aburrirse de las ensaladas muy rápido, por mucho que intente modificar los aliños y variar los ingredientes, al final una ensalada es una ensalada. Por eso, también incluiré alguna nueva bebida divertida, y aprovecho para recordaros esta curiosa limonada de sandía.

Limonada de sandía9

Además de ensaladas y bebidas, habrá recetas nuevas de pescado, sin un solo fogón pero con efectos sorprendentes y deliciosas opciones para sorprender a nuestros amigos y visitas cuando nos reunamos con ellos. Incluso mejores que este tartar de atún y aguacate o el más reciente ‘lobster roll’.

Tartar de atún y aguacate7

Lobster roll3

Pero si hay algo que realmente estoy deseando tomar frío… Los postres. El verano es la época en la que tenemos una excusa para ponernos ciegos a helado en la que podemos degustar deliciosas combinaciones heladas. Veremos opciones tan asequibles como aquellas tartaletas de fresas y mascarpone y tan efectistas como la mousse de chocolate con crema de speculoos.

Tartaletas mascarpone y fresa2

Mousse de chocolate, mascarpone y speculoos15

¿Qué os parece el programa de festejos? ¿A que viene completito? No os olvidéis de estar al tanto a través de Twitter, o de Facebook

Gastronomía: Una granja en Sterpenich + Receta

Todo empezó, como tantas cosas en esta vida, con un viaje a IKEA.

Para los que no lo sepáis, no hay IKEA en Luxemburgo (oh, sorpresa), lo que nos obliga a pasar la frontera a Bélgica para ir a  la tienda de dicha cadena más cercana, a unos 20 minutos de nuestra casa. El caso es que de camino hacia allá, nos cruzamos un cartel informativo que decía que una granja de Sterpenich hacía jornada de puertas abiertas el sábado, y que había tour guiado por la granja, puestos de productos artesanos, salchichas y un restaurante improvisado. Ni cortos ni perezosos, decidimos que el día siguiente íbamos a pertrecharnos adecuadamente e ir allí a ver qué se cocía.

Visita Granja Sterpenich27

La granja no era particularmente grande, pero como todas las granjas, tenía sus rincones con encanto, y pudimos ver a unas golondrinas con su vuelo errático y esquivo, bastante contrariadas porque habían cerrado las puertas de unos establos donde al parecer tenían sus nidos, y no hacían más que buscar alrededor de la puerta algún sitio por donde entrar.

Visita Granja Sterpenich25

Visita Granja Sterpenich26

Llegamos sobre las once de la mañana, y la verdad es que había poco movimiento. La granja a la que fuimos estaba especializada en vacas lecheras, así que lo que vimos fue básicamente vacas, vacas y más vacas, todas ellas muy graciosas, eso sí. A Laura le gustó mucho oírlas mugir, bueno, en realidad creo que lo que le gustó fue oírnos imitarlas. Ella se agarraba bien fuerte a nosotros si nos acercábamos demasiado a la valla que nos separaba de los animales, no fuera a ser que la dejáramos allí dentro del establo por equivocación.

Visita Granja Sterpenich6

Visita Granja Sterpenich1

Yo me ilusioné un poco pensando que igual nos vendían algún producto artesano con leche, o incluso mejor, leche fresca de vaca. Igual hasta podía redimirme de mi fracaso intentando hacer clotted cream en casa. Pero resultó que no. Parece ser que está prohibidísimo el tema de vender leche fresca o productos sin pasteurizar adecuadamente, y hay muchas regulaciones, y bla bla bla. Mi gozo en un pozo.

Esta vaca burlándose de mi. La muy.
Esta vaca burlándose de mí. La muy.

En su lugar, los pocos puestos artesanos que había (unos cinco), ofrecían una escasa variedad de productos, y fuimos arrastrando los pies a ver qué se nos presentaba, porque ya íbamos con bastante pesar por no poder tener algún producto lácteo rico en nuestras manos. Afortunadamente, la calidad pareció primar sobre la cantidad. Uno de los puestos vendía verduras cultivadas a pequeña escala, respetando el medio ambiente y todas esas cosas tan modernitas necesarias para una concienciación con la explotación agraria.

Visita Granja Sterpenich10

Visita Granja Sterpenich11

La verdad es que tenían el puesto hecho un primor, todo bien colocado, con aires rústicos pero a la vez muy cuidados estéticamente. Así que yo me dediqué a freírles el puesto a fotos, claro, mientras Esposo™ se dedicaba a ojear las verduras, a ver qué había de interés. Lo que más destacaba eran unas remolachas y unas zanahorias, y también tenían algunas lechugas y las grosellas que veis en la foto de arriba. Nos decantamos por las zanahorias, aunque estaban a 2,50€ el ramo de 10 o así. Compramos dos ramos, y cruzamos los dedos para que nos saliera bien la jugada. Decidimos hacer algo con ellas por la noche para cenar, ya veríamos qué.

Los otros puestos no eran tan interesantes. Había uno con magdalenas, galletas y dulces que tenían un aire sospechosamente industrial, y decidimos no pringar dinero ahí a lo tonto. Otro puesto ofrecía adornos en madera pulida, muy bonitos, pero no vi nada que me interesara lo suficiente. Después había uno en el que trabajaban metales oxidados para darles una nueva vida y utilizarlos como decoraciones de exterior, pero tampoco vi nada que me llamara la atención, casi todo eran hadas y duendes (figuras de las que no soy particularmente fan). Finalmente, dimos con un puesto centrado en la apicultura, donde te vendían miel recogida del día anterior y donde también te explicaban los cursos de apicultura que ofrecían. No se preocupe, señora, le dejo yo a mi hija un par de días y es como si hubiera tenido un cursillo acelerado de seguridad en apicultura. Aquí compramos un bote de miel (¡6 eurazos!), porque es algo que en casa utilizamos bastante, si no es para endulzar un té, es para alguna vinagreta o alguna marinada. Ya os diré qué tal.

Visita Granja Sterpenich15

Después nos tomamos un refresco y decidimos seguir ruta. Había actos programados para la noche, por ejemplo un concierto con una banda de música blue grass, pero nosotros las noches las tenemos bastante limitadas desde hace 14 meses, con la familia viviendo lejos y visitando dos veces al año. El restaurante parecía no estar en marcha todavía y tampoco pensamos que nos fueran a ofrecer nada del otro jueves, parecía ofrecido por una empresa de catering… Me parece que ahí perdieron una oportunidad de utilizar productos de la región y darlos a conocer más, pero bueno, también es verdad que una granja lechera tendrá sobre todo leche, y si no te dejan comercializarla a particulares…

Y ahora viene lo interesante. Llegamos a casa y:

“¿Qué hago yo con todas estas zanahorias?”

Zanahorias al horno2

Para ser sinceros, olían bien y tenían muy buen color. El chico nos dijo que las había cogido la noche de antes, así que presumiblemente estaban bastante frescas. Pero ya se sabe cómo son estas cosas, nunca sabes de quién fiarte porque las zanahorias de 1 euro del supermercado también huelen bastante, pero eso es algo que se puede lograr artificialmente. Aún así, conservamos nuestra buena fe y decidí pensar en una receta que sacara lo mejor de estas perlas anaranjadas.

Zanahorias al horno5

Zanahorias al horno6

Al final me decidí por hornearlas, porque como eran finas podía echarlas directamente al horno, y además así pensaba obtener esa textura aterciopelada de la zanahoria bien cocinada, pero que no tiene el inconveniente del exceso de agua, como ocurre al hervirla o hacerla al vapor. Por otro lado, quería comprobar cómo de dulces y con qué matices iban a salir al hornearlas, ya que esto suele ser un buen indicador de la calidad del producto.

Zanahorias al horno7

El aliño en sí no tiene misterio: aceite, ajos, sal, pimienta, comino y nuez moscada. Estos dos últimos son dos especias que se suelen combinar con frecuencia con la zanahoria, el comino en platos calientes y la nuez moscada en el famoso carrot cake. La combinación es simple, pero a la vez realza lo mejor de una buena zanahoria.

¿Cómo creéis que salieron?

SU-PE-RIO-RES.

Voy a intentar describirlo. Imaginaos una zanahoria que se deshace en la boca, y en lugar de tener ese dulzor artificial y sintético de las zanahorias habituales, tiene notas dulces sutiles pero evidentes, un sabor que no disfraza nada, sencillo y sofisticado al mismo tiempo.  A mí me dejaron hechizada, y eso que las zanahorias nunca me han resultado una verdura del otro jueves, pero estas realmente valían lo que costaron.

Zanahorias al horno9

La prueba de fuego fue dárselas a probar a Laura. Ahí sí ves dónde está la calidad. El viernes habíamos intentado darle zanahorias y pescado para cenar, por aquello de que tenga una dieta completa y equilibrada. El pescado se lo comió la mar de contenta, pero la zanahoria no quiso ni olerla. No hubo manera de hacérsela comer.

Ayer me hice la encontradiza y le dejé un trocito de zanahoria en la bandeja de su silla, donde la sentamos a la hora de cenar con nosotros. Yo, mientras tanto, seguí a lo mío (tragar zanahorias y pensar cómo os las iba a describir satisfactoriamente). Empezó como hace con toda la comida: dándole con el dedo, intentando aplastarla, etc. Pero en un momento dado se la metió en la boca, y lejos de escupirla o hacerle ascos, la tía empezó a tragar zanahoria como si fuera Bugs Bunny. Me di cuenta de que tenía todavía un poco de tallo su zanahoria e intenté quitársela para limpiársela bien y bueno, casi me llevo un bocado en el dedo, acompañado de un grito indignado. Le acabamos dando otro trocito, y ella encantada de la vida.

Nosotros utilizamos estas zanahorias para acompañar carne de cerdo hecha a la plancha, nada muy loco, pero combinaba a la perfección, ya que el cerdo se beneficia mucho de notas dulces. Me parece que estas zanahorias pueden utilizarse como acompañamientos de asados de carne o ave con muy buen resultado. Aún me quedan zanahorias (¡menos mal!), así que probaré a cocinarlas de otras formas.

¿Os gustan las zanahorias? ¿Habéis probado zanahorias que no son de supermercado? Podéis contármelo por Twitter o Facebook.

Zanahorias al horno

  ,   

June 25, 2017

  • Preparación: 10 mins
  • Cocinado: 30 mins
  • 10 mins

    30 mins

    40 mins

  • Produce: Dos raciones

Ingredientes

200 gr. de zanahorias (preferiblemente finas)

2 dientes de ajo pequeños, machacados

Aceite de oliva

Sal

Pimienta

Comino (al gusto)

Nuez moscada (al gusto)

Indicaciones

Precalentamos el horno a 200ºC

Lavamos bien las zanahorias, y les cortamos las hojas si todavía las tienen. Si son zanahorias muy gruesas, mejor si las rebanamos por la mitad. Las secamos.

En un cuenco grande, colocamos las zanahorias, un buen chorro de aceite de oliva (mejor si es de sabor intenso), los ajos machacados y sal al gusto. Removemos bien para que se impregnen las zanahorias.

Colocamos papel sulfurizado/de cera en una bandeja para horno. Encima, colocamos las zanahorias, no muy separadas, pero que no se toquen.

Espolvoreamos por encima la pimienta, el comino y la nuez moscada.

Horneamos durante 20-30 minutos, o hasta que las zanahorias estén tiernas al pincharlas con un tenedor.

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Galletas enfriándose

Receta: galletas de chocolate y jengibre

En Luxemburgo, el día de entregar regalos es el 6 de diciembre, el día de San Nicolás (que es quien trae los regalos). Luego celebran la Navidad, pero los niños ya tienen los juguetes por esas fechas. Desde que vivimos aquí, también es la fecha que Ignacio  y yo tenemos para darnos nuestros regalos, porque es un poco tonto cargar los regalos hasta España en Navidades para luego volverlos a traer.

El caso es que este año, al contrario que los dos anteriores, queríamos hacer algo más especial, que no fuera darnos los regalos y ya. Este año íbamos a todo o nada. Así que pusimos árbol decorado, hicimos glühwein, y dos días antes yo dejé listas estas galletas.

La receta da unas 24 galletas, y eso son muchas galletas para dos personas y una perrita pendiente de las migajas que caen al suelo. Pasado el fin de semana, las seis o siete galletas que quedaron las envolví con un lazo para que Ignacio las llevara al trabajo, donde fueron muy bien recibidas.

A los que no seáis aficionados a las galletas con especias, os diré que en este caso el sabor, si bien es distinguible, no mata en absoluto el sabor del cacao, más bien lo realza y le da un matiz agradable, diferente a lo que estamos habituados a tomar el resto del año. Aunque sean especiales, me parecen apropiadas si tenemos que hacer galletas para una merienda, o viene gente a tomar café o, por qué no, si nos queremos dar un capricho, sin más.

Pepitas de chocolate
Pepitas de chocolate

Galletas de chocolate y jengibre

    

December 14, 2014

  • Preparación: 2 hrs 30 mins
  • Cocinado: 15 mins
  • 2 hrs 30 mins

    15 mins

    2 hrs 45 mins

  • Produce: 24 galletas

Ingredientes

200 gr. de chocolate (70% de cacao)

335 gr. de harina

1 tsp. de jengibre en polvo

1/2 tsp. de canela en polvo

1/4 tsp. de clavo de olor molido

1/4 tsp. de nuez moscada

1 tbsp. (10 gr.) de cacao desgrasado en polvo

120 gr. de mantequilla

9 gr. de jengibre fresco, rallado

55 gr. de azúcar moreno

60 ml. de melaza (melaza= tres volúmenes de azúcar + 1 volúmen de agua)

8 gr. de bicarbonato sódico

Indicaciones

Pica el chocolate en trozos pequeños, no hace falta que seas muy exacto(a), depende de cómo quieras los trozos de chocolate en tus galletas.

En un bol mediano, tamiza la harina junto con las especias secas (jengibre, canela, clavo de olor molido, nuez moscada) y el cacao en polvo.

En el bol de tu Kitchen Aid (o similar), con el batidor plano, bate la mantequilla y el jengibre, unos cuatro minutos a velocidad 6/7.

Añade el azúcar moreno, y sigue batiendo hasta que esté bien integrado.

Añade la melaza, bate hasta que esté bien integrada. La mezcla resultante debe ser de un color marrón claro, como café con leche.

Disuelve el bicarbonato sódico en agua muy caliente en un bol pequeño.

A velocidad 4/5, incorpora la mitad de la mezcla de harina. Tras un par de minutos, incorpora la disolución de carbonato sódico. Después de otros dos minutos, incorpora el resto de la mezcla de harina. Mézclalo todo bien durante unos minutos.

Agrega los trozos de chocolate.

Vierte la masa sobre una pieza de papel film, y dale una forma de "tronco" o brazo de gitano, de unos dos centímetros y medio de grosor.

Refrigera durante dos horas, o más.

Calienta el horno a 165ºC

Saca la masa del refrigerador, y córtala en medallones de medio centímetro de grosor que luego formarás en bolitas.

Si te caben las bandejas del horno en la nevera, puedes colocar las bolitas resultantes ya en la bandeja y refrigerarlas otros 20 minutos, si no, hazlo en una bandeja o plato grande que sí quepa, y recuerda colocar el papel de repostería en una bandeja del horno.

Si las has colocado en la bandeja, mete la bandeja directamente de la nevera al horno. Si no, transfiere las bolitas a la bandeja de horno y de ahí a éste. La ventaja de pasarlo de la nevera al horno es que las pepitas de chocolate conservarán mejor su forma, no se derretirán tan fácilmente.

Hornea durante 10-12 minutos, hasta que aparezcan pequeñas grietas en la superficie de las galletas. No las saques directamente del horno, déjalas dentro otros cinco minutos. Pasados esos cinco minutos, pásalas a una rejilla para que acaben de enfriarse completamente.

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Kefta ya cocinado

Receta: kefta

Aunque el kefta no es un aroma, lo cierto es que preparándolo uno tiene los aromas orientales en sus fosas nasales todo el rato (y, por extensión, en sus papilas gustativas).

Lo cierto es que más allá de algún couscous de vez en cuando y esos botes de tikka masala que tengo en la despensa, no practico la cocina oriental en casa habitualmente, lo cual es una verdadera pena, porque sus fragancias y sabores te dejan embriagada(o) antes, durante y después de llevar a cabo la receta.

Me encontré con esta receta de una forma muy curiosa. Este año, una de las compañeras de trabajo de Ignacio organizó una especie de cena de Acción de Gracias (Thanksgiving) en su casa, porque viene de haber vivido muchos años en EE.UU y se trajo con ella la tradición. No obstante, no fue una cena convencional de Acción de Gracias, sino que tenía un poco de todo, reflejando muy bien el espíritu de la anfitriona, una mujer belga-iraní que ha vivido en Costa de Marfil, Marruecos, EE.UU, UK, etc. Así que, al lado del maravilloso y gran pavo que cocinaron ella y su marido, también pusieron platos como éste, el kefta, un plato de arroz con bayas iraníes, un cuenco con salsa de yogur, la tradicional patata machacada… Probé un poco de todo, pero una de las cosas que más me gustaron fue la receta que os pongo aquí, el kefta. Esencialmente, son unas albóndigas de carne de cordero algo aplastadas y con especias orientales.

Alabé profusamente este plato, y muy amablemente me prestaron el libro del que sacaron la receta, que tiene además otras muchas cosas que quería probar.

¿Quieres tener un menú de las Mil y Una noches completo? Combina este plato con el Couscous con berenjena y salsa de orejones.

Ingredientes del kefta
Ingredientes del kefta

Kefta

    

December 11, 2014

  • Preparación: 20 mins
  • Cocinado: 20 mins
  • 20 mins

    20 mins

    40 mins

  • Produce: 16 ó 17 piezas de kefta

Ingredientes

Para el kefta

500 gr. de carne de cordero picada (de un 10% de grasa)

1 cebolla picada muy fina

2 dientes de ajo machacados

1 tbsp. de paprika (pimentón)

1 tsp. de comino.

1/8 tsp. de canela

1 huevo grande, batido

Sal (al gusto)

Pimienta (al gusto)

Aceite de girasol

Para la salsa de acompañamiento

1 yogur griego, natural

1 tbsp. de zumo de limón

1 tsp. de orégano

Indicaciones

Si utilizas la Kitchen Aid: utiliza el accesorio de batidora plana, y vierte en el bol todos los ingredientes. Mézclalo a velocidad 5 durante unos minutos, hasta que esté todo bien mezclado y la mezcla sea homogénea.

Si lo haces a mano: en un bol grande, mezcla todos los ingredientes y amásalos juntos hasta que tengas una mezcla lo más homogénea posible.

Refrigéralo durante 15 minutos (puede ser más).

Con las manos, forma una albóndiga gorda, y luego aplástala con los dedos sujetándola en la palma, hasta tener una pieza de unos dos centímetros de espesor (es decir, tirando a gordito).

Calienta el aceite de girasol en una plancha o sartén plana.

Cocina las piezas cinco minutos por cada lado. El objetivo es que queden tostadas por ambos lados pero jugosas por dentro.

Mientras el kefta se cocina, mezcla los ingredientes de la salsa en un bol.

Para degustarlo, coloca el kefta en el plato y sirve la salsa en un recipiente pequeño a parte, para poder mojar la carne dentro.

Fuente: 'La cuisine marocaine' de Hilaire Walden

00:00
Todas las gyozas antes de cocinarse

Receta: Gyozas

La primera vez que probé la comida japonesa fue un plato de sushi y no me gustó nada. Y como soy como los niños, que cuando tengo hambre me pongo de mal humor, ese día me puse de mal humor. Con el tiempo cambié de opinión, y eso me ha permitido probar muchas otras cosas de la comida japonesa (que no, no se trata sólo de sushi, maki, y todas esas cosas)

Quizá una de las recetas japonesas más populares son las gyozas, especialmente entre la gente a la que la idea de comer “pescado crudo” le horroriza. Las gyozas se conservan bien congeladas, lo que nos permite hacer muchas de una vez y luego tener una ración cuando tengamos día de encaprichamiento japonés (algo que a mí me pasa muy a menudo). Eso sí, al descongelar es buena idea no hacerlo directamente, sino dejarlas en la nevera y luego unos minutos fuera, con cuidado de elegir sobre qué superficie las dejamos, ya que se pegan con mucha facilidad. Son geniales para poner una tapa a los amigos cuando vienen a comer, para hacer un día de “cena japonesa” o para hacer una comida ligera con dos o tres gyozas y una ensalada. Sin embargo, no os voy a engañar: es muchísimo trabajo para unas 40 gyozas, es una receta que es mejor cogerla el día que uno está particularmente inspirado para cocinar.

Mezclar los ingredientes del relleno de las gyozas
Mezclar los ingredientes del relleno de las gyozas

Gyozas (masa + relleno)

    

December 10, 2014

  • Preparación: 2 hrs
  • Cocinado: 5 mins
  • 2 hrs

    5 mins

    2 hrs 5 mins

  • Produce: 40 gyozas

Ingredientes

Para la masa

240 gramos de harina

1/2 tsp. de sal

120 ml. de agua casi hirviendo.

Fécula de patata o harina (para que la masa no se pegue)

Cortador de galletas de unos 8 cm de diámetro

Para el relleno

1/3 de una col china, rallada (también llamada "col napa")

1/2 tsp. de sal (unos 3-4 gr.)

250 gr. de carne de cerdo picada

1/2 tbsp. de jengibre fresco rallado (unos 9 gr.)

2-3 dientes de ajo, machacados

1 ó 2 cebolletas, picadas (incluyendo la parte verde)

2 tsp. de pasta aka miso (también llamado "miso rojo")

1 tsp. de aceite de sésamo

1/4 de tsp. de azúcar moreno

Para cocinar las gyozas

120 ml. de agua por cada grupo de gyozas que hagas.

Un poco de aceite de girasol

Indicaciones

Para la masa

Tamiza la harina en el bol de la Kitchen Aid si la vas a usar, o en un bol grande, si lo haces a mano.

Disuelve completamente la sal en el agua caliente.

Si utilizas la Kitchen Aid: Coloca el gancho para amasar, pon velocidad cuatro, y ve vertiendo el agua lentamente, una cucharada cada vez, dejando un minuto aproximadamente entre cucharada y cucharada. Si cuando hayas utilizado toda el agua, aún hay bastante harina sin ligar en la masa, continua echando agua poco a poco y con mucho cuidado de no pasarte, porque se estropeará la masa. Es conveniente tener un cazo con agua caliente en el fuego, de donde puedas ir sacando el agua si necesitas más. No hace falta que esté TODA la harina incorporada, asegúrate de que sólo quedan sin ligar pegotes muy pequeños. Cuando esté todo ligado, deja amasar durante unos 5 minutos.

Amasando la masa de gyozas

Si lo haces a mano: Con una espátula de goma, ve removiendo la harina e incorporando en agua, una cucharada cada vez. Llegará un momento en el que necesites utilizar las manos. Pasa la masa a una superficie de trabajo y trabájala durante 10 minutos, hasta que sea uniforme y no queden grumos.

La masa resultante será de unos 370 gr. aproximadamente.

Una vez tenemos la masa, la cortamos a la mitad y formamos con cada mitad un cilindro alargado, procura que sean iguales de longitud.

Dividir en dos la masa y hacer dos cilindros

Envolvemos los cilindros en papel film, y dejamos reposar durante 30 minutos.

Envolver en papel film la masa de gyozas

Desenrolla los cilindros y descarta el papel film. En una superficie de trabajo (plana y sin irregularidades), espolvorea un poco de fécula de patata o harina. Corta perpendicularmente cada cilindro en unas 12 piezas, no hace falta que sean exactamente doce, si te salen 10 ó 13 también vale.

Dividir la masa en porciones

En este punto, recomiendo que te hagas con un trapo húmedo, y un plato, ya que la masa que no estés trabajando debe mantenerse algo húmeda para que no se reseque demasiado y se quiebre al trabajarla.

Coge una de las piezas que has cortado, forma una bola con ella.

Hacer una bola con cada porción

Con un rollo de cocina, extiende la masa con forma de pelotita. Un truco para que quede igualada la cantidad de masa en toda la superficie es que extiendas la masa, la gires 90º y la vuelvas a extender, sin aplanar los excesos que quedan a la primera. Procura que la masa quede fina, pero sin llegar a desgarrarse.

Extender la masa de la bolita

Corta la masa que has extendido con el cortador de galletas. El exceso resultante colócalo bajo el paño húmedo, en el plato, para trabajarlo más tarde.

Cortar la masa con un aro de emplatar o molde de galleta

Repite los dos últimos pasos hasta que agotes la masa. Te recomiendo que no los apiles en una torre, se pegan con mucha facilidad, utiliza siempre harina o fécula allá donde los vayas a dejar. Puedes reciclar las sobras de la masa tantas veces como quieras, pero cada vez serán algo más difíciles de trabajar.

Para el relleno

En un tupper o cuenco grande con tapa, coloca la col china y la sal. Agítalo para asegurarte de que se mezcla bien, y deja reposar (tapado) durante 10 minutos.

Col china rallada

Una vez pasado ese tiempo, coloca la col en un colador y "exprímela" (apretándola contra el fondo del colador) hasta que suelte el exceso de agua. Es muy importante este paso, porque esto evita que luego la mezcla quede ablandada.

Mientras la col suelta el agua, mezcla en un bol el cerdo, el jengibre, el ajo, la cebolleta, la pasta miso, el aceite de sésamo y el azúcar. Si utilizas la Kitchen Aid, con el batidor plano a velocidad 3-4 puedes mezclarlo todo durante unos minutos sin mayor preocupación. Si lo haces a mano, al mezclarlo debes coger toda la masa, levantarla y "lanzarla" en el bol, para que la carne se haga tierna.

Mezclar los ingredientes del relleno de las gyozas

Para montar las gyozas

Prepara un bol de agua fría para tener a mano.

Coge un envoltorio y una cucharadita de relleno (yo tengo comprobado que con algo menos de 1 tsp. queda bien). Coloca el relleno en el centro, moja la punta del dedo, y humedece el borde exterior del envoltorio.

Colocar un poco de relleno en el envoltorio de la gyoza

Ciérralo sobre sí mismo, pellizca el centro superior, y haz un doblez, doblando la masa sobre sí misma.

Cerrar la gyoza

Repite el paso anterior un par de veces a cada lado del doblez central. (Esto me parece lo más difícil, y la única forma de mejorarlo es con práctica)

Repite este proceso con cada envoltorio, o hasta que se te gaste la mezcla de carne.

Para cocinar las gyozas

En una sarte amplia, con tapa, calienta un poco aceite, lo justo para cubrir la superficie, a fuego medio-alto.

Cuando el aceite se haya calentado (no demasiado), coloca las gyozas que quepan, procurando que no se toquen.

Una vez la base de la gyoza esté dorada, vierte 120 ml. de agua en la sartén y tápala rápidamente. Las gyozas se cocinarán completamente con el vapor resultante de esa agua, en unos 3 ó 4 minutos, o hasta que el agua esté casi evaporada por completo.

Una vez las tengas hechas, mezclando un poco de salsa de soja con un pelín vinagre de arroz y cebollino fresco tienes una salsa en las que mojarlas cuando te las comas.

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Wrap cerrado y cortado

Receta: Wrap de pato y espinacas frescas

Viajar es un momento genial para probar comidas y hacer descubrimientos culinarios. A veces son ingredientes, a veces son platos, y a veces  son un punto medio entre ambas cosas. En este caso, encontré un delicioso wrap de la forma más tonta: en una cadena de comida rápida (sana y orgánica) que hay en Londres. Por una parte, me ayudó a probar un “plato” en un formato muy cómodo, que se puede llevar, se puede preparar con tiempo y se puede dejar listo con antelación, algo que siempre viene muy bien. Por otra parte, me ayudó a redescubrir las espinacas, que suelo tomar casi siempre en tortilla o en ensalada, y también a lanzarme a la piscina con el pato, un ave que en casa no solemos cocinar.

Cebolla roja colocada sobre el pato
Cebolla roja colocada sobre el pato

Wrap de pato y salsa hoisin con espinacas frescas

  

December 2, 2014

  • Preparación: 20 mins
  • Cocinado: 10 mins
  • 20 mins

    10 mins

    30 mins

  • Produce: 1 Wrap

Ingredientes

20 gr. de cebolla roja/morada (1 cebolla entera da para 4 wraps)

20 gr. de espinacas frescas

20 gr. de pepino (con medio pepino tenemos para 4 wraps)

1 tortilla/wrap integral, mejor una tirando a grande.

25-30 gr. de pechuga de pato (una pechuga de pato da para tres wraps decentes, o cuatro no muy llenos)

1 tbsp. de mayonesa (unos 10 gr.)

1 tsp. de salsa hoisin (unos 4 gr.)

Indicaciones

Cortamos en láminas finas la cebolla roja y el pepino. Si lo podéis cortar con mandolina, mejor.

Mezclamos bien la mayonesa con la salsa hoisin y reservamos.

Cocinamos el pato. Yo lo cociné sous vide, es decir, al vacío, y luego lo pasé por la plancha para dorarlo un poco por fuera, pero es posible cocinarlo directamente en la plancha, con cuidado de que no se nos pase.

Una vez con todos los ingredientes cortados y cocinados, humedecemos ligeramente el wrap, y lo calentamos 20-30 segundos en el microondas.

Sobre el wrap, extendemos la mezcla de mayonesa y hoisin, colocamos en el centro una "línea" con las espinacas, encima de ellas el pato, y por último el pepino y la cebolla roja.

Cerramos el wrap tomando uno de los extremos inferior o superior, lo colocamos sobre la mezcla del centro, arrastramos con las manos la mezcla al cerrar procurando apretar, y enrollamos. Metemos las orillas del principio y el final hacia dentro.

Para servirlo, hacemos un corte en diagonal en el centro del rollo con un cuchillo de sierra y colocamos una mitad sobre la otra.

- Se puede hacer con un wrap integral. El integral es más nutritivo, pero tiene el problema de que es más difícil de trabajar y se rompe con más facilidad.

- En esta receta, las cantidades de los ingredientes son orientativas, es posible echar más salsa, poner más pato, o menos verduras, al gusto de cada uno.

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