...no hay pan duro.

Viajes: Comer en Nueva York

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¡Hola a todos de nuevo! Vuelvo a la actividad bloguera después de haber superado el jet lag, y tal y como os prometí, os traigo algunas entradas para enseñaros lo que estuve comiendo en nuestro viaje de carretera por la costa este de Estados Unidos.

Nuestro viaje empezó en Nueva York, y si algo caracteriza a esta ciudad es su ecléctico panorama gastronómico, fruto de la mezcla de culturas y gentes que habitan allí. De hecho, diría que esto es precisamente lo más destacable de comida en la ciudad: puedes comer casi cualquier cosa y no hay nada que sea exactamente neoyorquino, sino herencia de los inmigrantes de otros países y otras religiones llegados a la ciudad. Algunos platos emblemáticos, como el spaghetti with meatballs (espaguetis con albóndigas), son fruto de esta fusión de culturas.

NUEVA YORK Y LA STREET FOOD

Si hay algo característico en una ciudad que va corriendo a toda velocidad todo el día es la comida de calle, o street food, que ahora se está poniendo tan de moda por España. La razón es muy simple: jornadas laborales larguísimas, con mucho estrés, y poco tiempo para comer sentado en una mesa. Por esa razón proliferan los puestos callejeros que ofrecen todo tipo de opciones, tantas que es difícil escoger.

Puesto de comida italoamericano

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De hecho, una cosa que yo sabía antes de llegar que quería probar es el famoso lobster roll, un bocadillo a base de carne de langosta que es representativo de los estados del norte en EEUU, y que por su formato, es típico comer en la calle.

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Tiene un punto picante, es muy jugoso y se caracteriza por el contraste entre la lechuga crujiente y la carne suave de la langosta. Aún tengo que estudiarlo, pero quiero intentar replicarlo en casa, así que estad atentos ;)

Otra cosa que me llamó la atención lo suficiente como para merecerse un sitio aquí es lo riquísimas que están las mazorcas de maíz allí. Nos pasó algo muy parecido con las mazorcas a lo que nos pasó con las piñas en Bali. Como siempre, cuando viajamos, comer cosas originalmente producidas en el país hace que nos replanteemos nuestros esquemas culinarios. A lo largo de todo nuestro viaje comimos maíz en varias ocasiones, aunque comerlo de la mazorca sólo lo hicimos en Nueva York.

A propósito, en el puesto donde lo compramos lo preparaban de la siguiente manera. No lo hacían directamente sobre las brasas, como he visto yo hacer en la Malvarrosa en Valencia cuando era pequeña, sino que las envolvían en aluminio, y cuando estaban listas las rociaban con mantequilla derretida por encima y un poco de sal. Salían estupendas, muy tiernas, aunque se echaba de menos el toque del maíz ligeramente socarrado por las brasas.

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PASTRAMI, EL REY NEOYORQUINO

Otra cosa popular que probamos mientras estábamos allí fue el pastrami, una creación de origen judío que se toma sobre todo en los delis. Los delis eran originalmente charcuterías donde cortaban el fiambre para llevar, pero en un momento dado se hizo popular cortar el fiambre, preparar un sandwich y tomarlo en el mismo sitio para no tener que volver a casa  a prepararlo, y así se convirtieron en el cruce entre bar y charcutería que son hoy en día.

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Entre los delis hay dos que son emblemáticos de la ciudad: Katz’s y The Pastrami Queen. En ambos comí un pastrami tan bueno que se me olvidó completamente sacar la cámara y hacer fotos (¡lo sé, soy un desastre!), aunque al menos sí le saqué una foto con el móvil. El pastrami es tripa de res curada y ahumada MUY lentamente,  para después ser hervida y cortada muy finita. Dicho así, puede parecer que la carne se va a sobrecocinar, pero si habéis visto la imagen, veréis el color rosa y nada sobrecocinado que tiene. La razón es que la carne ha sido curada lentamente con sal enriquecida con nitrito de sodio antes de ser cocinada.

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El sabor del pastrami es muy característico, con un toque ácido y agrio debido a la curación y el ahumado, pero lo suficiente como para que no resulte apabullante. La forma más popular de tomarlo es: mucho pastrami entre dos cortadas finas de pan de molde, ligeramente untadas con mostaza. Y al lado, cómo no, una patatas fritas.

La verdad es que si tuviera que decir todas las cosas que comimos allí no acabaría nunca esta entrada, así que por eso he escogido lo que no os podéis perder si alguna vez vais a Nueva York. En la próxima entrada viajera, el jueves que viene, os hablaré sobre la comida en Washington.

(¿Quieres ver más fotos de Nueva York? Click aquí)

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Autor: Ana

6 comentarios

  1. […] os conté en la entrada del jueves pasado que, mientras estaba en EEUU me rompí el pulgar de la mano izquierda, justo la primera mañana que […]

  2. […] traigo la segunda entrega sobre el viaje por la costa este de EEUU. En la primera parte os hablé de Nueva York, de las mil posibilidades que ofrece y de las cosas que no os podéis […]

  3. […] con la tercera y penúltima entrega del viaje por EEUU. En entregas anteriores ya os hablé de Nueva York y Washington. Hoy os hablo de Charleston, en Carolina del Sur, un lugar que me encantó, tanto por […]

  4. […] que ya estaba un poco cargado hacia el final. En entregas anteriores os hablé de la comida en Nueva York, Washington y […]

  5. […] de las cosas que me quedó por probar cuando estuve en Nueva York fueron los spaghetti with meatballs, espaguetis con albóndigas. Es un plato típico de la […]

  6. […] ensalada, otra opción de comida fría es este lobster roll, una receta que ya probé en su momento cuando estuvimos de viaje por EEUU. Es una receta que es muy sencilla de recrear en casa, y que es perfecta para tomar al sol: en el […]

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