Receta: Crostata de paraguayos y cerezas

Tengo una amiga de Murcia que cuando llega verano siempre comenta lo mucho que le gustan los paraguayos, o “chatos”, como ella los llama. Curiosamente, aquí en Luxemburgo los traen de España en los primeros meses de verano, y además son un éxito, ya que están algo más dulces que otras variedades de melocotones, como las nectarinas. El caso es que siempre que paso por la sección de frutería del mercado, me acuerdo de mi amiga.

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Justamente esta amiga va a dar a luz dentro de unas semanas a su primera hija. Me resulta difícil no sentirme un poco identificada con ella, porque hace algo más de un año yo estaba exactamente igual. Estás distraída, pero a la vez en un estado de actividad mental frenético porque hay muchas cosas que quieres tener listas, y a esto se junta que físicamente te cuesta ya moverte y no puedes hacer las cosas tú misma (a mí esto me tocaba la moral). En esas ocasiones se agradecen los mimos, como una tarta de tu fruta favorita.

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Esta receta es algo más sencilla que la de la tarta de cerezas que os puse hace algunas semanas, pero el resultado es bastante bueno. Va mucho menos rellena de fruta y azúcar que su contrapartida de cerezas, con lo que es una alternativa algo más ligera y más apetecible para el verano. También es menos complicada de elaborar, ya que el relleno no requiere cocción ni enfriado, así que es bastante más agradable de hacer en verano que la otra.

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El cambio con la receta original es la cantidad de agua. Aunque la receta original recomienda 75 ml. de agua, es una cantidad absolutamente excesiva, y recomiendo tener agua preparada al lado e ir incorporándola cucharada a cucharada, porque sino la masa queda flotando en agua. Me pasó eso y tuve que solucionarlo añadiendo más harina, id con ojo si os animáis a hacerla.

¡A tu salud, Esther!

Crostata de paraguayos y cerezas

    

June 22, 2017

  • Preparación: 1 hr 30 mins
  • Cocinado: 55 mins
  • 1 hr 30 mins

    55 mins

    2 hrs 25 mins

  • Produce: 6-8 raciones

Ingredientes

Para la masa

210 gr. harina

42 gr. polenta (harina de maíz)

42 gr. azúcar

La ralladura de medio limón

4 gr. de sal

200 gr. de mantequilla sin sal fría, cortada en cubos

Agua fría (la cantidad varía, ten un cuenco preparado)

Para el rellendo

4 ó 5 paraguayos, sin hueso, troceados en cortadas

57 gr. de azúcar de caña

5 gr. de almidón de maíz

6 ó 7 cerezas, sin hueso

El zumo de medio limón

1/2 tsp. (cucharadita) de extracto de vainilla

Para el acabado

1 huevo, batido

Azúcar de caña, para espolvorear

Gelatina/nappage (sustituible por mermelada de melocotón disuelta con un poco de agua)

Indicaciones

Combinamos la harina, la polenta, el azúcar, la ralladura de limón y la sal en un cuenco grande.

Añadimos la mantequilla en cubos, y con un pastry cutter o dos cuchillos, la integramos con la harina, hasta que quede una textura de pan rallado grueso.

Agregamos agua poco a poco, cucharada a cucharada, hasta que se aglutine toda la masa.

Formamos una bola, la aplastamos hasta convertirla en un disco. Se puede hacer la tarta sin molde, y basta con aplanarla, o podemos utilizar un molde de bordes bajos, y en ese caso nos tenemos que asegurar de que nos sobra masa por los lados del molde.

Enfriamos durante 1 hora

Cuando la masa esté a mitad de enfriado, mezclamos en un cuenco los paraguayos, las cerezas, el zumo de limón, el azúcar, el almidón de maíz y el extracto de vainilla. Removemos con cuidado de no deshacer los paraguayos y dejamos a reposar para que suelte el jugo, removiendo de vez en cuando con cuidado.

Precalentamos el horno a 190ºC, calor arriba y abajo.

Cuando la masa haya acabado de enfriarse la sacamos (si está muy dura dejamos que se tempere), vertemos o colocamos el relleno en el centro, y doblamos los bordes que sobran hacia dentro. Importante empezar a colocar desde el centro hacia afuera.

Con una brocha de cocina, pintamos los bordes con el huevo batido y espolvoreamos azúcar de caña por donde hemos pintado.

Finalmente, horneamos durante 55 minutos a 190ºC, o hasta que el relleno haga burbujas y la corteza esté dorada. Cuando salga del horno, untamos la fruta con gelatina, nappage o una disolución de mermelada de melocotón y agua, para dar brillo y mantener mejor la fruta.

Dejamos enfriar y servimos a temperatura ambiente.

Adaptado de lo que vi en Very Eatalian

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