Salados

Receta: Tacos de babilla de buey

Es que suena fatal. Babilla de buey. Podéis hacer como yo y llamarle como los franceses, bavette, y así de paso os acordáis de esa señora tan loca y tan maja que salía en Las Chicas Gilmore (es lo que me pasa a mí cada vez que leo/escribo/oigo “bavette“). Sin embargo éste es uno de esos casos en el que, aunque el plato suena fatal, sabe a gloria bendita.

Yo no sé vosotros, pero yo con el tema de la carne me pierdo muchísimo. Que si entrecôte, que si solomillo, que si costillas, que si babilla. Qué mareo. No ayuda nada tampoco que en cada país parece que la carne de vacuno la cortan de una forma. No cortamos igual en España, que en Francia o que en Reino Unido. Tanta eurozona y tanta tontería para esto, hombre ya. A ver si nos ponemos serios con lo que realmente importa: ¡cortes de carne unificados para toda la Unión, YA!

Tacos de 'bavette' 7

De hecho, cuando he venido aquí a contaros el tema de los tacos de babilla y la carne, me he dado cuenta de que no tenía ni idea de qué era exactamente la bavette, así que he perdido un ratito investigando. Primero con el traductor. Mala idea. Me decía que bavette era solomillo (no, no lo es). Y yo buscaba imágenes de bavette y de solomillo y no me salía lo mismo, claro. Luego, menos mal, he dado con esta página en la que explican bien y claramente los cortes de la carne de ternera, que nos vale igual para el buey, porque todo es carne de vacuno al final. Una opción si no encontráis buey es que os decantéis por la ternera, que será lo más parecido.

Para que la carne me quedara perfecta para los tacos, yo la he cocinado en una cast iron, o una sartén de hierro forjado. Estas sartenes pesan como un difunto, como diría la hermana de mi suegra, pero duran para siempre. Sólo hay que tener la precaución de curarlas en el horno un par de veces al año, y son espectaculares para cualquier cosa de carne o incluso para pizzas, como os expliqué aquí. Son buenas para mantener una temperatura uniforme a lo largo de la cocción, y además, incluso en vitrocerámica alcanzan muy altas temperaturas.

Una vez explicado todo el embrollo de la carne, os tengo que decir que aquí el que brilla de verdad es el pico de gallo. No por sí solo, sino en compañía de la carne protagonista.

Tacos de 'bavette' 6

El pico de gallo tiene una propiedad imbatible en verano y es que refresca automáticamente el plato en el que lo pones. En estos tacos, es el pico de gallo el que hace brillar la textura y las notas térreas de la carne. Es importante dejar que macere un ratito en la nevera, porque de esta forma los sabores se entremezclan y el conjunto se beneficia muchísimo. Si os sobra pico de gallo, podéis tomarlo con nachos o con otros filetes de carne.

Tacos de 'bavette' 2

Respecto al pico de gallo, un truquito que yo leí en el libro The Food Lab: Better Home Cooking Through Science, es que si la cebolla la remojas en agua muy fría, pierde parte de su picor fuerte y se suaviza, cosa ideal para cuando la tomamos cruda, como en ensaladas o en este pico de gallo. De esta forma obtenemos todo el frescor de la cebolla, pero no se matan en absoluto el resto de sabores que la acompañan.

Debido a que utilizaba el pico de gallo, no quería repetirme y hacer un guacamole que resultara redundante en el taco, así que lo simplifiqué al máximo, y al aguacate básico le agregué lima, sal y un poco de Franks Redhot Chilli and Lime, una salsa que encontramos por aquí en el supermercado y que es fantástica si queréis un poco de sabor y gracia, pero os espanta la idea de que algo pique demasiado (como a servidora). Si no, podéis hacer un guacamole más potente utilizando Sri Racha o simplemente pimienta de Cayena.

Aunque yo no lo hago porque quería conservar estos tacos frescos y ligeros, podéis agregarle un queso de vuestra elección espolvoreado por encima. Si queréis mucho sabor, el cheddar puede ser una opción, si lo queréis más suave, podéis utilizar mozzarella. Yo sinceramente creo que no lo necesitan, pero para gustos los colores.

¿Os gustan los tacos? ¿Habéis probado alguna combinación sorprendente en unos tacos? Contádmelo en los comentarios, por Twitter o por Facebook.

Tacos de babilla

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June 29, 2017

  • Preparación: 35 mins
  • Cocinado: 15 mins
  • 35 mins

    15 mins

    50 mins

  • Produce: 5 tacos

Ingredientes

5 tortillas/wraps de trigo pequeñas

1 ó 2 filetes de babilla, preferiblemente de la parte de la cadera

Para el guacamole rápido

Un aguacate grande, maduro

El zumo de media lima

Sal

Salsa picante de preferencia (yo utilizo 'Frank's RedHot Chili n' Lime')

Para el pico de gallo

1 tomate y medio, firmes (2 si son pequeños)

1/2 cebolla roja/morada

El zumo de media lima

Un ramillete de cilantro fresco

Una tsp. (cucharadita) de comino molido

Sal

Pimienta

Indicaciones

Pico de gallo

Empezamos picando la cebolla muy fina. Como la servimos cruda, para que pierda parte de la intensidad, tras picarla la ponemos en un cuenco con agua fría y hielos. Esto hará que pierda un poco de fuerza.

Mientras la cebolla se enfría, picamos el tomate en dados pequeños. Si los tomates son firmes, costará menos de hacer.

Colocamos el tomate en un cuenco, agregamos el zumo de media lima, el ramillete de cilantro, el comino molido, la sal y la pimienta. Removemos.

Escurrimos bien la cebolla, quitando el máximo de agua posible, y mezclamos con el tomate y las especias. Removemos de nuevo, tapamos con film, y dejamos reposar en la nevera.

Guacamole rápido

Pelamos y deshuesamos el aguacate, lo machacamos con un tenedor en un cuenco, y agregamos el zumo de media lima, sal y la salsa picante de nuestra elección, al gusto. Tapamos y reservamos en la nevera.

La babilla

En una sartén muy caliente o una plancha, cocinamos el filete de babilla a fuego rápido. Idealmente, el filete debería alcanzar una temperatura interior de 54ºC, para que esté cocinado pero tierno.

Cortamos la babilla al contrario del grano de la carne, en tiras. Y colocamos en un cuenco.

Para montar los tacos

Humedecemos ligeramente las tortillas/wraps y los calentamos durante 15 seg. en el microondas

Colocamos unas tiras de carne en el centro de la tortilla, el pico de gallo a un lado de la carne y el guacamole al otro.

Para presentarlo abierto como en la imagen, basta con apoyar unos tacos sobre otros. Los tacos más cargados deben ir en los extremos, para sujetar los centrales.

También podemos servir todo en cuencos separados y las tortillas en un plato cubiertas con un paño ligeramente húmedo, para que no se resequen.

Si no encuentras babilla de ternera de la cadera, cualquier otro corte de ternera tierno te vale para esta receta.

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Receta: Pollo frito infalible

Ya os he comentado en alguna otra ocasión que a Laura, mi hija de 14 meses, le pirra absolutamente el pollo. En general le gusta la carne, pero el pollo siempre se lo come, incluso cuando ha comido bien antes, nunca se lo deja. Eso sí, le gusta comérselo ella solita, con las manos, y sólo cuando tiene bastante hambre tolera que se lo demos con el tenedor, para ir más rápido.

Pollo frito1 (+)

Eso hace que tengamos que reinventarnos con cierta frecuencia, bien para complementar el pollo con otras cosas igual de necesarias, o bien para presentarle el pollo combinado con sabores diferentes para que se vaya habituando a diferentes formas de tomarlo. Empezamos con los purés hace un tiempo, pero la verdad es que los purés los come exclusivamente en la guardería y en casa suele comer comida sólida cortada en trozos muy pequeños, preferiblemente lo que comamos nosotros.

"Soy como un gatito. Juego con mi presa antes de zampármela"
“Soy como un gatito. Juego con mi presa antes de zampármela”

Esta receta en realidad ya la conocíamos desde hacía un tiempo, porque desde que estuvimos de viaje por la costa este de EEUU y probamos el pollo frito, decidimos hacerlo en casa a mano. Es bastante sencillo y además está riquísimo. Nosotros solemos reservar esta receta para esos días en los que la vida nos ha derrotado un poco y queremos simplemente relajarnos con una comida de picoteo viendo la televisión. Y mañana será otro día.

Pollo frito1

Esta es la receta simplificada, sin especias, sin complementos. Es la base. Cuando no lo hacemos para Laura, también le echamos pimentón de la Vera picante a la buttermilk, pimienta molida, y alguna cosa más. Podéis personalizar vuestro pollo con una combinación de especias que le dé un punto especial, por ejemplo: orégano, albahaca y tomillo para pollo frito con aires mediterráneos, acompañado de pisto o salsa marinara. O también garam masala y curry para un pollo frito con un toque de indio, acompañado de un delicioso chutney de mango. Vamos, que hay muchas opciones para tomarlo a vuestro gusto, ¿me contáis vuestra preferida? Si no encontráis buttermilk, que es leche fermentada, una forma muy sencilla de hacerlo es agregar 15 ml. de zumo de limón por cada 250 ml. de leche, y dejarlo una media hora a temperatura ambiente, se separará la leche en dos, y al removerlo de nuevo tendremos nuestra buttermilk.

Otro uso maravilloso para esta receta es el de snack multitudinario. A veces tenemos a gente en casa, bien de visita o bien con juegos de mesa de por medio, y este pollo se prepara rapidito y suele gustar a todo el mundo. Si lo servimos con salsas variadas, tenemos en un periquete un picoteo delicioso para una noche de películas o para cualquier cena informal.

¿Te gusta el pollo frito? ¿Cuál es tu combinación ideal de especias? Cuéntamelo en los comentarios, en Twitter o en Facebook.

Pollo frito infalible

    

June 27, 2017

  • Preparación: 10 mins
  • Cocinado: 25 mins
  • 10 mins

    25 mins

    35 mins

  • Produce: 2 o 3 raciones de pollo frito

Ingredientes

2 pechugas de pollo enteras

300 ml. de buttermilk

Sal

Harina

Indicaciones

Cortamos las pechugas en tiras siguiendo el "grano" del pollo (la dirección de las estrías de la carne)

Mezclamos sal al gusto en la buttermilk (o también cualquier especia de nuestra elección)

Maceramos el pollo como mínimo media hora en la mezcla de buttermilk y sal, cuanto más lo maceremos mejor.

Calentamos abundante aceite para freír (tipo girasol) en una sartén.

Sacamos el pollo de la buttermilk, lo pasamos por la harina y lo echamos en la sartén. Lo freímos hasta que esté completamente dorado, y sacamos sobre papel de cocina para que se escurra el exceso de aceite.

Servimos caliente.

Se puede personalizar la harina con especias, para un toque todavía mejor.

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Receta: Rollitos de berenjena con ricotta y piñones

Ya visteis el jueves pasado en la cuenta de Twitter y de Instagram mi propuesta para el “Día Mundial de la Tapa”. Me hubiera gustado estar en España para poder disfrutar del día con los eventos programados en las distintas ciudades, pero como no pude me conformé con preparar estos rollitos de berenjena con ricotta y piñones, un aperitivo fino y que se puede tomar en frío.

La verdad es que cuando vi esta receta me llamó mucho la atención. La combinación original (la que yo recreo aquí) es suave y fina, pero también deja mucho margen para la personalización. Por ejemplo, podemos mezclar el ricotta con pimiento de Espelette, con tomates secos, con bacon… En fin, que hay mucho margen. Sí que es cierto que los piñones y el ricotta combinan muy bien juntos, y recomiendo que los utilicéis. Otra cosa que me gustó mucho es que requiere poco tiempo delante de fogones, y además se puede tomar frío, lo que lo convierte en un aperitivo veraniego ideal.

Por si fuera poco, julio es uno de los meses en los que la berenjena está de temporada, así que además podemos disfrutar de una de las verduras de la estación de una forma original y apetecible. Por otro lado, en verano solemos reunirnos con amigos y siempre está bien tener algo sorprendente y delicioso para el aperitivo.

Estos rollitos, una bebida fría y una terraza, ¿qué os parece como plan? ;)

Rollitos de berenjena con ricotta y piñones

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June 20, 2017

  • Preparación: 30 mins
  • Cocinado: 15 mins
  • 30 mins

    15 mins

    45 mins

  • Produce: Entre 10 y 15 rollitos

Ingredientes

1 berenjena grande o 2 medianas

200 gr. de queso ricotta

70 gr. de piñones

10 hojas de albahaca fresca

Aceite de oliva

Sal

Pimienta

Indicaciones

Lavamos las berenjenas, las secamos y las laminamos con la ayuda de una mandolina. Tienen que ser lonchas finas, pero algo consistentes.

Tostamos los piñones en seco (cuidado que no se quemen)

Mezclamos el queso ricotta con los piñones la albahaca fresca picada y un chorrito de aceite de oliva. Salpimentamos y reservamos.

Calentamos una sartén a fuego medio-alto. Cuando esté caliente, hacemos las berenjenas, un minuto por cada cara, lo justo para marcarlas y ablandarlas. Importante que NO se tuesten demasiado. Las ponemos a enfriarse sobre papel de aluminio, de este modo conservarán la textura blanda que nos permitirá manipularlas.

Colocamos una cucharada de la mezcla de ricotta en la parte de arriba de la berenjena y enrollamos. Repetimos el proceso con cada cortada de berenjena, hasta agotar la mezcla de ricotta.

Guardamos en frío hasta el momento de servir o servimos en el momento, según se prefiera.

Adaptado de lo que vi en el número especial 2016 de la revista 'Saveurs'.

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Receta: Costillas a la miel y jengibre

Me encantan las recetas que con poco esfuerzo dan grandes resultados, y estas costillas de cerdo a la miel y jengibre son exactamente eso. Esta es una de esas recetas que se hacen solas, y el resultado es tan sabroso que es una receta candidata para cuando tenemos invitados a comer pero poco tiempo para preparar cosas muy elaboradas.

Debido a que las costillas tienen que marinar durante doce horas, es conveniente dejarlas preparadas la noche del día antes en el que queremos degustarlas, pero si se tiene esa precaución se puede obtener un resultado excelente con poco esfuerzo. Otra opción si las queremos para una cena es prepararlas bien pronto por la mañana. En cualquier caso, tras el tiempo de marinado simplemente tenemos que colocarlas en una bandeja de horno con papel de horneado y dejar que se hagan.

La combinación de ingredientes es de reminiscencias asiáticas, con ese punto ligero de caramelizado que le da la miel y el azúcar moreno de la marinada. Como vino blanco seco cualquiera os vale, yo he utilizado el mismo que utilicé para los muslos de pollo al ajillo y el resultado ha sido genial.

Otra cosa que me gusta de esta receta es que, al contrario que otras recetas de costillas, no es necesario cocinarlas durante mucho tiempo en el horno, que siempre se agradece en verano, y además cuando os llegue el olor de esta maravilla cocinándose en el horno, os garantizo que no querréis esperar mucho tiempo antes de hincarles el diente. Después de 30 minutos, tendremos listas nuestras costillas.

Costillas a la miel y jengibre

    

June 17, 2017

  • Preparación: 20 mins
  • Cocinado: 30 mins
  • 20 mins

    30 mins

    50 mins

  • Produce: 3-4 raciones

Ingredientes

1 kg. de costillar de cerdo

Opcional: cilantro fresco

Para la marinada

45 ml. miel líquida

40 gr. de azúcar moreno

90 ml. de salsa de soja

200 ml. de vino blanco seco

1 diente de ajo grande, pelado y picado

1 tsp. (cucharadita) de jengibre en polvo

2 tbsp. (cucharadas) de semillas de sésamo

Indicaciones

Cortamos el costillar siguiendo paralelamente los huesos de las costillas (También podemos pedirlas ya cortadas de la carnicería)

En un cuenco grande mezclamos bien todos los ingredientes de la marinada.

En una fuente honda colocamos todas las costillas cortadas y cubrimos con la marinada. Debería quedar la mayoría de la carne cubierta.

Marinamos durante 12 horas (una noche)

Precalentamos el horno a 180ºC

Una vez el horno esté caliente, ponemos papel de horno en una bandeja y colocamos las costillas escurridas. Reservamos la marinada para luego usarla como salsa en la mesa (descartando los trozos de ajo)

Horneamos durante 20 minutos a 180ºC

Pasados esos veinte minutos, subimos la bandeja a la parte de arriba del horno y utilizamos el grill durante 10 minutos a 220ºC, vigilando que las costillas no se quemen.

Espolvoreamos el cilantro fresco si lo utilizamos.

OJO: Esta receta requiere marinado durante al menos una noche.
Adaptado de lo que vi en el número especial 2016 de la revista 'Saveurs'.

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Receta: ‘Lobster Roll’

No sé vosotros, pero aquí tenemos el feeling veraniego por las nubes. La lluvia nos está dando un poco de respiro y estamos teniendo unos días soleados y agradables.

Aunque para los días de verano lo primero que solemos pensar en preparar es una ensalada, otra opción de comida fría es este lobster roll, una receta que ya probé en su momento cuando estuvimos de viaje por EEUU. Es una receta que es muy sencilla de recrear en casa, y que es perfecta para tomar al sol: en el parque, en la terraza o paseando.

La mayor complicación es, quizá, la langosta. Nosotros la compramos entera y congelada, luego la descongelamos y la pelamos en casa. Hay muchos vídeos por Internet donde se explica cómo pelar la langosta. Otra opción es utilizar otro tipo de marisco: gambas, cangrejo en conserva, langostino, etc. Si os decidís por pelar la langosta vosotros mismos, no os deshagáis de la cáscara, especialmente de la cabeza, ya que se puede elaborar un caldo de pescado muy rico que luego se puede aprovechar para otras cosas.

Lobster roll1

Una vez superado el bache de pelar la langosta veréis que la receta no tiene mucha complicación, el resto de ingredientes son sencillos de encontrar y es posible que muchos los tengáis ya en vuestra cocina. Una forma de darle más gracia al conjunto es mezclar la mayonesa con sriracha en lugar de pimentón, ya que eso le dará un punto picante y más sabroso. También podemos sustituir la cebolleta por cebollino, conservamos el mismo perfil de sabores.

Lobster roll

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June 15, 2017

  • Preparación: 20 mins
  • 20 mins

    20 mins

  • Produce: 1 lobster roll

Ingredientes

1 bollito tipo hot-dog

1 langosta, cocida y pelada

2 ó 3 hojas de lechuga iceberg, troceadas

2 tbsp. (cucharadas, 30 gr. aprox) de mayonesa

1 tsp. (cucharadita) de pimentón de La Vera (o paprika, en su defecto)

El zumo de media lima

Sal

Opcional: La parte verde de una cebolleta

Indicaciones

Si los trozos de langosta pelados son muy grandes, los troceamos un poco. Reservamos.

En un cuenco pequeño, mezclamos bien la mayonesa, el pimentón y el zumo de media lima.

Mezclamos la salsa preparada y la langosta.

Abrimos el bollito de arriba hacia abajo, haciendo un corte en la zona central del pan, como se muestra en la imagen.

Colocamos la lechuga iceberg troceada en el pan, haciendo hueco con los dedos.

Sobre la lechuga iceberg colocamos la langosta con la salsa, espolvoreamos un poco más de pimentón por encima y, si lo deseamos, una cebolleta fina troceada.

Se puede sustituir el pimentón por sriracha para obtener un resultado más sabroso y algo picante.
Se puede sustituir la langosta por cangrejo en conserva u otro marisco similar.

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Receta: Pappardelle con pesto, ricotta y guisantes

Ayer en la página de Facebook os comentaba que hoy utilizaría guisantes para una receta sofisticada y deliciosa. Lo prometido es deuda: pappardelle con pesto, ricotta y guisantes. 

En general, estamos acostumbrados a tomar guisantes en platos de cuchara (sopas, cremas, guisos), y cuando los tomamos solos suele ser acompañados de jamón o chorizo, pero  en la receta de hoy esta verdura se reinventa en una mezcla de texturas y sabores espectacular. Los guisantes frescos son sobre todo una verdura del final de la primavera y el principio del verano, están de temporada en junio y julio. Podemos replicar esta misma receta con guisantes congelados también, pero el resultado no será el mismo, y además la receta incorpora calabacín, que comparte temporada con el guisante.

Pappardelle con pesto ricotta y guisantes2

A la receta original sólo le he ajustado el pesto, en el que también se incluía perejil. Sinceramente creo que no es necesario porque el pesto sale muy sabroso y el perejil se pierde bastante en esa mezcla. Una cosa importante del pesto es hacerlo con mortero, aunque sea mucho más trabajoso y cansado, ya que esto realza enormemente el gusto y el aroma de la salsa. En la receta original se hace con procesador, y si tenemos prisa es una opción, pero para degustar este plato en todo su esplendor, lo mejor es hacerlo con paciencia y machacando los ingredientes. Así que ya sabéis, aquí tenéis una receta para los domingos aburridos en los que tenemos tiempo y ganas de cocinar algo especial.

Pappardelle con pesto ricotta y guisantes6

Además, el pesto combina maravillosamente con el queso ricotta, porque la suavidad y la grasa del ricotta realzarán el sabor pronunciado del pesto. Me ha sobrado tanto pesto como ricotta, ¡así que pienso utilizarlos sobre tostadas por la mañana! Si os sobra pesto, otra opción es utilizarlo para rellenar pechugas, como hice en esta receta de rollitos de pollo con pasta. Aunque la verdad es que podéis utilizarlo prácticamente para cualquier cosa que se os ocurra, desde aliño para ensaladas a sandwiches y wraps, ¡es muy versátil!

Contadme qué os ha parecido si lo probáis (y si no, también ;) )

Pappardelle con pesto, ricotta y guisantes

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June 13, 2017

  • Preparación: 40 mins
  • Cocinado: 20 mins
  • 40 mins

    20 mins

    1 hr

  • Produce: 2 raciones

Ingredientes

Para el pesto

Un ramillete de albahaca fresca (unas 30-35 hojas de albahaca fresca)

1 diente de ajo grande, pelado y troceado en trozos grandes

40 gr. de piñones

30 gr. de parmesano rallado

120 ml. de aceite de oliva

Para la pasta

250 gr. de pappardelle

100 gr. de guisantes

1 calabacín mediano, pelado

100 gr. de ricotta

El zumo de medio limón

Aceite de oliva

Sal

Pimienta

Parmesano rallado

Indicaciones

Empezamos elaborando el pesto. En un mortero, machacamos el ajo con un poco de sal gorda.

Cuando el ajo esté hecho una pasta y no se distingan trozos, agregamos las hojas de albahaca, otro poco de sal gorda, y machacamos. Si no nos cabe toda la albahaca en el mortero, la machacamos en tandas.

Cuando la albahaca esté completamente machacada (no se distinguen trozos) tendremos una pasta de color verde oscuro. Agregamos los piñones y machacamos de nuevo.

Una vez los piñones estén completamente machacados, agregamos el parmesano y seguimos machacando/removiendo.

Ahora, poco a poco, agregamos el aceite a la vez que removemos toda la mezcla, a fin de emulsionar la salsa y que nos quede un pesto de textura sedosa.

Una vez hecho el pesto, reservamos. A la hora de agregarlo nos bastará con removerlo un poco.

En un cazo con agua hirviendo, vertemos los guisantes y cocemos durante 5 minutos. En cuanto acaben los cinco minutos, escurrimos rápidamente los guisantes y los enfriamos inmediatamente con agua fría. Esto hará que dejen de cocinarse al instante y mantendrán mejor la textura.

Con la ayuda de un pelapatatas, cortamos el calabacín en tiras largas y finas. Cocinamos en una sartén con un poco de aceite de oliva a fuego medio-alto durante 3 minutos. Salpimentamos y reservamos.

Cocemos la pasta siguiendo las instrucciones del fabricante.

En un cuenco amplio mezclamos la pasta, el calabacín, los guisantes y el zumo de medio limón.

Distribuimos en los platos la mezcla de pasta y verduras, y colocamos por encima un poco de ricotta, un poco de pesto, parmesano recién rallado y, si se desea, pimienta negra recién molida.

Adaptado de lo que vi en el número especial de fin de año (2016) de la revista 'Saveurs'.

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Receta: Muslos de pollo al ajillo

Si me seguís habitualmente, sabéis que hago pocas recetas tradicionales de la gastronomía española (una excepción fueron estas almejas a la marinera). No lo hago por descontento con nuestra gastronomía, que es muy variada y colorida, sino porque en Luxemburgo muchas veces me cuesta bastante encontrar materia prima que esté a la altura de la que se puede encontrar en España. Para algunos platos, especialmente los arroces tan propios de la Comunidad Valenciana, me parece que la calidad de la materia prima es vital. Afortunadamente, hoy muestro una receta típica española que se puede hacer con excelentes resultados incluso fuera de España, sin que la calidad de los ingredientes la condicione demasiado: muslos de pollo al ajillo.  

Parte de la inspiración para hacer esta receta tan conocida y disfrutada es que a mi hija de 13 meses le pirra el pollo. Más bien, le pirra casi cualquier carne y bastantes pescados, y al final hay que buscar formas de dárselo que vayan variando un poco, porque como sabréis, a partir de los 12 meses los niños entran en un periodo donde es importante que prueben muchos sabores y alimentos distintos, ya que esto facilita que luego coman de todo. Le servimos un muslo de pollo (sin huesos, obviamente) y al final acabó comiéndose tres muslos. Después del tercero seguía queriendo más, pero nuestros platos estaban bastante mermados ya, y sólo la pudimos convencer de que comiera otra cosa si era queso, que es lo otro que le pirra.

Normalmente para esta receta se utiliza un pollo troceado en lugar de muslos, pero como principalmente el guiso era para mi hija, preferí la carne de pollo de los muslos, que es mucho más tierna que la de otras partes y cuesta menos de masticar y tragar para los niños pequeños. Otra ventaja de utilizar muslos de pollo es que al ir con hueso es más difícil sobrecocinarlos, y por tanto evitamos que nos queden secos, así que también es una buena idea para los que queráis disfrutar de un plato de pollo tierno. El vino blanco puede ser cualquiera, ya sabéis que para este tipo de platos casi mejor gastar un vino blanco barato. Nosotros nos decidimos por uno local que tiene un punto ligeramente dulce, y acompañamos con un blanco mucho más serio: un Moscatto d’Asti, un vino dulce y espumoso de origen italiano que está riquísimo, especialmente para los que, como yo, no son aficionados al vino.

Muslos de pollo al ajillo

    

June 8, 2017

  • Preparación: 5 mins
  • Cocinado: 40 mins
  • 5 mins

    40 mins

    45 mins

  • Produce: 3 raciones

Ingredientes

1 kg de muslos de pollo

Aceite de oliva virgen

12 dientes de ajo (o al gusto)

4 ó 5 hojas de laurel

375 ml. de vino blanco

Opcional: 30 gr. de almendra en polvo

Indicaciones

Pelamos los dientes de ajos y los laminamos, en cortadas gruesas (de este modo no se quemarán fácilmente)

En una cazuela amplia y honda, cubrimos el fondo con aceite de oliva (lo justo para que haya aceite por todo el fondo) y lo calentamos a fuego medio-alto

Sofreímos los ajos laminados en el aceite de oliva.

Cuando los ajos estén ligeramente dorados, incorporamos los muslitos de pollo. Si no caben todos, es mejor ir friéndolos en tandas. Basta con dorarlos y que pierdan el tono rosáceo, se acabarán de cocinar después.

Cuando esté todo el pollo dorado, rellenamos la cazuela con el vino, y colocamos las 4 ó 5 hojas de laurel. Bajamos a fuego medio-bajo y tapamos la cazuela.

Dejamos que el pollo se cueza, hasta que el líquido se haya reducido visiblemente.

Para darle más cuerpo a la salsa, agregamos la almendra molida, removemos bien, y dejamos que se reduzca más la salsa, hasta que tenga una consistencia aterciopelada. Hay que tener en cuenta que al enfriarse aún se espesará más.

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Receta: Ensalada de aguacate y cangrejo

Me encanta el aguacate. Es un ingrediente simple, pero a la vez muy versátil y que te vale para un roto o para un descosido. En los desayunos lo podemos utilizar sobre tostadas, vale también para tartars (como este de atún) y ensaladas, puede servirse con fruta dentro de un smoothie… En verano lo consumimos con frecuencia en casa, aunque se puede disfrutar durante todo el año.

Me encontré hace poco con una receta de ensalada en una combinación que, si bien no es demasiado original, da un resultado excelente. Dio la casualidad de que tenía una lata de cangrejo por ahí perdida (seguramente de alguna otra idea que tuve), y esta receta me dio la oportunidad de aprovecharla. Se puede sustituir el cangrejo por casi cualquier marisco: gambas, langostinos o, aún más barato, surimi.

Yo hago unas cuantas sustituciones de la receta que me sirvió de inspiración. Por un lado, la presentación me parecía mejor utilizando la piel, ya que sino hay que vaciar antes el aguacate o apilar demasiada ensalada por encima (con el riesgo de que se nos caiga todo en el plato después). Además no incorporo el tomate ni el aceite de oliva. Si bien el tomate y el aguacate nacieron para ir  juntos (y esta receta es una buena muestra), me parece que es una combinación muy explotada. El aceite, por su parte, me parece un poco redundante con el aguacate, ya que tratamos en ambos casos con grasas de origen vegetal. El punto de gracia es, por supuesto, la salsa mayo-sriracha, que le queda genial a todo el conjunto. Otra opción más tradicional y sencilla sería utilizar salsa rosa, pero aquí desde que probamos la combinación de mayonesa con sriracha no hemos mirado atrás. También prescindo del cilantro (del que no soy particularmente fan).

Lo bueno de esta ensalada es que además podemos añadir y quitar ingredientes para probar nuevas combinaciones de sabores. Por ejemplo, añadirle mango para darle un toque dulzón y darle al conjunto reminiscencias del sudeste asiático. Si queremos algo más contundente, podemos utilizar pimientos, bien crudos cortados en trozos pequeños, o asados si tenemos alguna sobra o conserva.

Además, se presta también a cambios en cantidades y presentaciones. Podemos servir varios aguacates pequeños como aperitivos, podemos utilizar un aguacate grande y servirlo a cada comensal como ensalada o entrante antes de un plato principal. La posibilidad de dejar la ensalada ya lista y refrigerada lo convierte también en un plato ideal si tenemos invitados y queremos adelantar trabajo la noche de antes.

Ensalada de aguacate y cangrejo

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June 6, 2017

  • Preparación: 20 mins
  • 20 mins

    20 mins

  • Produce: 4 medios aguacates

Ingredientes

2 aguacates pequeños o 1 grande

1 lata de cangrejo en conserva (120 gr. peso escurrido)

1 cebolla morada pequeña

El zumo de media lima

30 ml. de mayonesa

5 ml. de sriracha (o al gusto)

Pimentón de la Vera

Indicaciones

Para la presentación de la foto: partimos los aguacates por la mitad, descartamos el hueso y, con cuidado, los vaciamos con una cuchara. Reservamos las pieles.

Troceamos el aguacate en cubos pequeños.

Picamos la cebolla morada muy fina.

Mezclamos bien en un cuenco el aguacate, la cebolla morada y el cangrejo escurrido.

Añadimos a la mezcla el zumo de lima y removemos bien.

En un cuenco pequeño mezclamos la mayonesa y la sriracha. Agregamos esta mezcla a los demás ingredientes.

Incorporamos todos los ingredientes juntos, y con una cuchara rellenamos las pieles de los aguacates que habíamos reservado. Para ello, presionamos ligeramente la cuchara sobre la piel de aguacate, como si le estuviéramos dando forma a unas bolas de helado.

Colocamos en el plato, y si lo deseamos, espolvoreamos con pimentón de la Vera.

Inspirado en lo que vi en Skinny Taste

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Receta: Falso arroz frito

Ay, esos antojos de comida china, con arroz frito acompañando jugosos platos de carnes o verduras salteadas…

Pero ay también esa pesadez generalizada después de haber comido (demasiada) comida china. Por no hablar de que si te la tienen que traer, o la tienes que recoger como nos pasa aquí en Luxemburgo, te acabas alimentando a base de morderte las uñas esperando la comida. Además, la coliflor esa que tienes en la nevera te mira muy mal cada vez que apareces por ahí, con esos ojos acusadores de “dijiste que comerías más verduras, y por eso me compraste”. Y así unas cuantas cosas más: las zanahorias del cajón de verduras, los guisantes del fondo del congelador, unas cebollas abandonadas…

Por suerte, con esta receta puedes matar hasta tres pájaros de un tiro: comerás verduras, harás una limpieza de nevera y te quitarás ese antojo de comida china. Las verduras que lleva se pueden sustituir (quitando la coliflor, claro) por casi cualquier cosa: calabacines, judías verdes, col rallada… El cielo es el límite. Los básicos son la coliflor, que hará de sustituta del arroz, el huevo y el aceite de sésamo y la soja. Cuando mi marido lo probó dijo: “Sabe a wok”. No hay más preguntas, señoría.

Este plato es un acompañamiento ideal para filetes de carne o pescado, o también podemos utilizarlo para acompañar recetas asiáticas (y aquí en el blog hay unas cuantas, como el wok de pollo y brócoli o el cerdo agridulce ). Se mantiene bien al refrigerarlo en la nevera, así que puede ser una buena idea hacer bastante y tener raciones extra en la nevera que podemos calentar cuando queramos. Sin embargo, no he probado a congelarlo, y no sé si el resultado sería bueno una vez descongelado, ya que la coliflor conserva bastante agua.

Falso arroz frito

  ,   

June 1, 2017

  • Preparación: 20 mins
  • Cocinado: 25 mins
  • 20 mins

    25 mins

    45 mins

  • Produce: 4 raciones

Ingredientes

1 coliflor mediana

1 tbsp. (cucharada, 15 ml.) de aceite de sésamo

3 huevos

Sal

1 cebolla pequeña, picada fina

1/2 cup (40-50 gr.) de guisantes congelados

2 zanahorias, cortadas en cubos pequeños

2 dientes de ajos, machacados

5 cebolletas alargadas, SEPARADAS la parte blanca y la verde.

3 tbsp. (cucharadas, 45 ml.) de salsa de soja (baja en sodio)

Indicaciones

1. Separa las "cabezas" de la coliflor y descarta el tallo central grande. Parte las cabezas a la mitad.

2. Cuando tengas toda la coliflor cortada, ve picándola en un procesador/picador de comida en tandas. NO la piques toda a la vez y NO la piques durante mucho tiempo de forma continuada. Hay que "pulsarla", picarla en "golpes", para evitar que suelte mucha agua y se convierta en una masa acuosa e informe. Resérvala.

3. En un cuenco, bate los tres huevos con un poco de sal.

4. Calienta un poco de aceite para freír en una sartén pequeña y cocina el huevo ahí, mezclándolo a la vez que se fríe, a modo de huevo revuelto. Una vez el huevo esté completamente cocinado, resérvalo.

5. En una sartén amplia, añade el aceite de sésamo y caliéntalo a fuego medio. Añade la parte blanca de las cebolletas, la zanahoria, la cebolla y los guisantes, durante tres o cuatro minutos, hasta que se ablanden un poco.

6. Aumenta la potencia del fuego a rápido, y añade a las verduras la coliflor picada junto con la salsa de soja. Mezcla bien, y tapa. Cocina durante cinco minutos a fuego fuerte, removiéndolo con frecuencia.

7. Por último, aparta del fuego, añade el huevo reservado, mézclalo todo y preséntalo con la parte verde de las cebolletas.

Adaptado de lo que vi en Skinny Taste

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Receta: Ensalada de espárragos y bacon

Sólo me ha costado casi un año volver aquí. Pero la maternidad es lo que tiene, y nunca es tarde si la dicha es buena.

Al lío.

Como os dije la semana pasada a través de la página de Facebook, hoy os traigo una receta con espárragos que queda sabrosa y es muy sencilla de hacer, ideal para aprovechar los últimos espárragos mientras están de temporada. Yo no soy particularmente adepta a comer espárragos, pero mezclados con bacon bien crujiente y aderezados con una simple vinagreta de mostaza, el resultado es genial. Además de estar comiendo verduras,  es una receta que deja bien saciada a una gracias a las proteínas y las grasas del bacon y el huevo. Un plato muy completo que vale tanto de entrante en una comida como de cena ligera.

Si queremos hacerlo más rápido podemos tener ya el huevo cocido de la noche de antes, lo demás es muy sencillo, porque blanquear los espárragos (es decir, cocerlos y luego darles un baño de agua fría) solo lleva tres o cuatro minutos. Además, es una receta que se puede llevar en fiambrera al trabajo, con la vinagreta aparte, y no sufrirá demasiado con el paso del tiempo, aunque es recomendable mantenerla en frío para no llevarnos sustos con el huevo.

Ensalada de espárragos y bacon

    

May 30, 2017

  • Preparación: 20 mins
  • Cocinado: 5 mins
  • 20 mins

    5 mins

    25 mins

  • Produce: 1 ración

Ingredientes

Para la ensalada

200 gr. de espárragos

1 huevo cocido

2 ó 3 lonchas de bacon (ahumado para más sabor)

Para la vinagreta

1 tsp. (cucharadita) de mostaza

1 tsp. (cucharadita) de vinagre de vino tinto

1 tsp. (cucharadita) de aceite de oliva virgen

Sal

Pimienta

Indicaciones

1. Pon un cazo con agua y un poco de sal a hervir. Cuando el agua rompa a hervir, añade los espárragos y cuécelos de 2 a 3 minutos.

2. Una vez cocidos los espárragos es muy importante que los escurras rápidamente y los pongas bajo el grifo del agua bien fría. Esto hará que los espárragos dejen de cocinarse rápidamente y conserven su textura, sin llegar a pasarse. Resérvalos.

3. Fríe el bacon a la plancha. Para ello, ponlo sobre la sartén fría y cocínalo a fuego lento, y ve aumentando la intensidad progresivamente, dándole vueltas. Cuando este bien frito y crujiente, sácalo de la sartén y envuélvelo en papel de cocina, presiona para deshacerte del exceso de grasa. Esto hará que el bacon quede muy crujiente.

4. Trocea o lamina el huevo duro.

5. Ahora, haz la vinagreta. Es suficiente con juntar todos los ingredientes de la vinagreta en un bol y mezclarlos bien con un tenedor.

6. Para servir, coloca los espárragos sobre el plato, a continuación, "arruga" el bacon sobre los espárragos hasta que se haga trocitos (tiene que estar bien frito), luego coloca el huevo, y por último adereza todo con la vinagreta de mostaza.

Adaptado de lo que vi en Skinny Taste

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