Dulces

Las tortitas finas.

Elige tu propia aventura: tortitas

Hace una semana me disponía a hacer tortitas con dos objetivos: 1. Comérmelas (las adoro) y 2. Enseñar aquí una receta que he ido perfeccionando con los años hasta llegar al punto ideal, según mis gustos. Sin embargo, como siempre que una hace grandes planes, algo se interpuso en mi camino: mi memoria. Y es que intenté hacer mi receta de memoria, como tantas otras veces, pero por alguna razón confundí las proporciones y cuando mezclé los ingredientes me di cuenta de que la masa era muy distinta a la habitual. Como me fastidia mucho tirar comida y además quería saber en qué iba a terminar aquello, me decidí a cocinarlas igualmente, y ya otro día haría las de siempre, total, NUNCA come una demasiadas tortitas.

Curiosamente, la cosa no salió mal y eso me decidió a presentaros el post sobre tortitas de una forma muy distinta: en lugar de contaros cómo se me ocurrió la receta, por qué me gusta, etc. y convertirlo en un post de receta normal, preferí convertirlo en un post informativo explicando las diferencias entre estos dos tipos de tortitas, y cada cual que elija la que más le guste.

A unas las he llamado tortitas americanas, que son más gorditas, casi rozando la textura de bizcocho…

Tortitas gruesas con sirope por encima.

…y a las otras las he llamado tortitas europeas, que son más parecidas a la crêpe francesa (aunque algo distinta).

Tortitas finas, al verter sirope sobre ellas.

La principal diferencia entre ambas recetas son los ingredientes: en las americanas utilizamos 200 gr. de harina frente a los 125 gr. de la versión europea, mientras que de leche en las americanas utilizamos 125 ml. y en las europeas 175 ml. Esto, claro está, tiene una implicación directa en la masa resultante.

LAS DIFERENCIAS ESTRUCTURALES

Derivado de la diferencia en proporciones tenemos unas tortitas de masa compacta y seca, frente a unas tortitas de masa fina  y llena de pequeñas burbujas. Esto no es sólo una implicación a nivel de consumición (que detallaré más adelante), sino que también lo es a la hora de cocinarlas. Las tortitas americanas necesitan una cocción lenta, ya que la masa resulta espesa y hacerlas a fuego rápido significa que el exterior quedará dorado pero el interior crudo (algo MUY desagradable). Las europeas, por contra, pueden hacerse a fuego algo más fuerte, cosa que resulta incluso recomendable, porque es la mejor manera de obtener un dorado uniforme.

Tortitas gruesas, al estilo norteamericano.

No sólo en cuanto a cocción se perciben las diferencias. También a la hora de manejar la masa, la de las tortitas americanas resulta más moldeable, aunque menos recomendable para verter. La masa de las europeas es ideal para verter, ya que es mucho más líquida, aunque eso también hace que sea más difícil calcular cómo de grande nos va a quedar la tortita.

Además, las variaciones en proporciones tienen una implicación más: la receta con más harina y menos leche da lugar a menos tortitas, pero mucho más “contundentes” (no creo que una sola persona pueda comerse las cinco de una sentada, la verdad), mientras que la receta con menos harina y más leche da más tortitas, pero mucho más finas, que “entran más fácilmente”, sin darte cuenta te las acabas.

LAS DIFERENCIAS DE CONSUMICIÓN

El hecho de que una vez cocinadas las tortitas queden muy distintas, hace también que nos planteemos cuál es la mejor forma de tomarlas. Cuando uno piensa en este dulce, enseguida lo imagina con algún sirope (el de arce sigue siendo mi favorito) o con miel regándolo. No se puede evitar.

Las tortitas finas.

El caso es que la idea del sirope, si bien no funciona mal con ninguna de las dos, es particularmente genial con las tortitas europeas. La razón es muy sencilla: la masa de las tortitas europeas está plagada de pequeños orificios (las burbujas que explotaban al cocinarlas) por los cuales el sirope se cuela y llega a impregnar completamente la masa. En cambio, en las tortitas americanas, debido al gluten de la harina no se llegan a formar estas burbujas en la superficie, sino que se quedan en el interior, mientras que el exterior queda completamente sellado. Esto no quiere decir que las americanas no nos presenten muchas otras opciones, y es que resultan ideales con un sirope de chocolate caliente, ya que no corren el riesgo de embeberse demasiado de chocolate y llegar a saturarnos, como sí sucedería con las otras. Las americanas, además, son un regalo para todas aquellas personas a las que lo que realmente les gusta es mojar los dulces en café. Su textura favorece mucho este tipo de uso, que, aunque poco convencional, es quizá una buena salida para tomarlas sin demasiados añadidos. La fruta fresca es una opción buena para ambas recetas, aunque sospecho que para las americanas aquellas frutas con toque ácido son más recomendables (fresas, frambuesas…)

UNA CONCLUSIÓN Y VARIOS CONSEJOS PARA HACER TORTITAS

La conclusión es que estas recetas representan dos extremos de una misma idea. Según el gusto de cada cual habrá una receta que se adapte mejor. Desde aquí os animo a que probéis distintas proporciones en esta receta para llegar a un punto que sea de vuestro completo agrado. Os doy aquí una serie de consejos de propia cosecha que podéis aplicar para llegar a alcanzar vuestra idea de tortita perfecta:

· Una cosa que funciona mal con las tortitas es utilizar aceite para cocinarlas, especialmente aceite de oliva. Como sabéis, el aceite de oliva se quema antes, lo cual supone un riesgo de cara a cocinar nuestras tortitas. No sólo eso, sino que además las tortitas no se van a dorar de forma regular, sino que quedaran una especie de manchas tostadas poco atractivas. Por otro lado utilizar aceite, aunque no sea de oliva, va a generar una cubierta algo grasienta en las tortitas que impide que los siropes y acompañamientos impregnen la masa.

· Al hilo de lo anterior, lo mejor que podemos hacer es cocinarlas en una plancha con un buen antiadherente que aún esté funcional. La plancha desde mi punto de vista es lo ideal, porque logras mayor control (puedes ajustar la temperatura) y la tortita suele dorarse uniformemente.

· Lo anterior no quiere decir que no podamos utilizar una sartén. Siempre que tenga antiadherente, es posible hacerlo sin problemas, con resultados casi idénticos a los de la plancha. Ten en cuenta simplemente que la sartén suele calentarse mucho y no podemos saber a ciencia cierta la temperatura.

· Hay cierta tendencia a “apretar” las tortitas utilizando la espátula para que se hagan antes, o porque te aburres esperando. Esto me parece mala idea. Así impides que se formen las burbujas que logran el efecto esponjoso.

Derramando frosting sobre los sones

Receta: Scones de avena y nueces pecanas

Hay algo que adoro de la vida adulta: una taza de café. Pero si va acompañada de un buen bollo (viennoiserie, que le dicen aquí) me gusta aún más. Por eso, cuando me encontré con esta receta navegando por los vastos mundos de Internet, supe que tenía que probarla en casa. Y el resultado ha sido estupendo.

Lo que más me gusta de estos scones es que son melosos, y el punto de las nueces pecanas con el sirope de arce y la suave nota de café del glaseado funcionan juntos a la perfección. Una unidad es más que suficiente para un buen desayuno, y para la merienda siempre podemos compartirlo con alguien y tomar sólo la mitad (¡aunque ya os voy adelantando que cuando los probéis no querréis compartirlos!)

En la receta he hecho algunos cambios. Para empezar, no he hecho tanto glaseado, ya que me parecía absolutamente excesivo. “5 cups” de azúcar glas son unos 600-700 gr… Yo hice la mitad de eso y quizá los scones no hayan quedado completamente cubiertos de glaseado, pero creo que el resultado se puede disfrutar igual. Por otra parte, la autora de la receta hablaba de “extracto de arce”, que no es exactamente lo mismo que el sirope, y yo lo he sustituido por una parte de sirope de arce y otra de extracto de vainilla (uno orgánico que he visto recomendado en otros sitios), creo que el resultado es fabuloso y en Europa es más fácil conseguir sirope de arce y extracto de vainilla que extracto de arce. Para finalizar, el café que yo he usado no es fuerte, como pide la receta original, sino uno un poco más suave, aunque esto depende mucho del gusto de quien lo cocine.

Un punto positivo de esta receta es que, como no necesitamos que la masa quede uniforme, es posible hacerla sin Kitchen Aid o cualquier otro procesador similar. El glaseado quizá cueste más, porque hay que batirlo bien para que se integren todos los ingredientes y no quede arenoso, pero también es posible hacerlo a mano.

Vista lateral de los scones
Vista lateral de los scones

Scones de avena y nueces pecanas

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December 16, 2014

  • Preparación: 1 hr 15 mins
  • Cocinado: 25 mins
  • 1 hr 15 mins

    25 mins

    1 hr 40 mins

  • Produce: 8 scones

Ingredientes

Para los scones

385 gr. de harina

295 gr. de avena, algo molida (que queden tropezones, pero no copos enteros)

60 gr. de azúcar

20 gr. de levadura química

2 gr. de sal

225 gr. de mantequilla sin sal, cortada en cubos

65 gr. de nueces pecanas

1 huevo

180 ml. de nata

5 ml. de sirope de arce

5 ml. de extracto de vainilla

Para el glaseado

300 gr. de azúcar glas

30 ml. de leche

15 gr. de mantequilla, derretida

5 ml. de sirope de arce

5 ml. de extracto de vainilla.

15 ml. de café

Indicaciones

Scones

Precalienta el horno a 175ºC

En un bol grande, mezcla la harina tamizada, la avena, el azúcar, la levadura y la sal. Combínalo bien.

Harina para los scones

Añade a la mezcla los cubos de mantequilla, y mézclalo todo bien hasta que te quede una especie de masa desmigada. Puedes hacerlo con un tenedor, o con dos cuchillos, cruzándolos entre sí. Procura que no queden trozos muy grandes de mantequilla.

Masa desmigada de los scones

Añade las nueces pecanas y mezcla bien.

En un bol mediano, bate la nata, el huevo, el sirope de arce y el extracto de vainilla. No hace falta que lo batas mucho, lo justo para que esté bien mezclado.

Vierte la mezcla líquida sobre la masa poco a poco, removiendo a la vez con movimientos envolventes, hasta que esté todo ligado. La masa no se hará una pelota compacta ni tendrá un aspecto fino, más bien debe parecer una mezcla grumosa, con algunas migas sueltas.

Masa desmigada para scones

Coloca la mezcla sobre una superficie de trabajo, y aplástala con tus manos hasta obtener una torta de unos 15 cm. de diámetro y dos centímetros de espesor (no hace falta ser muy exactos)

Masa de scones

Corta la masa en ocho porciones y colócalas en una bandeja de horno con el papel de horno previamente colocado.

Scones antes de meterlos al horno

Hornea durante 20-25 minutos, hasta que el centro esté algo endurecido. Los scones NO tienen casi color a pesar de estar bien cocinados, no deberían estar tostados por los bordes ni nada parecido.

Scones sin frosting

Déjalos enfriarse bien, se desmigajan con facilidad cuando están calientes.

Glaseado

En un bol grande mezcla todos los ingredientes del glaseado. Bátelo muy bien, el azúcar glas debe quedar bien integrado en la mezcla, o sino después quedara de textura arenosa. La mezcla debe quedar espesa, pero lo suficientemente líquida para derramarla sobre los scones.

Vierte el glaseado sobre los scones y déjalo reposar durante un buen rato, hasta que el glaseado se haya endurecido.

Vista superior de los scones

Adaptado de lo que vi en The Pioneer Woman

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Galletas enfriándose

Receta: galletas de chocolate y jengibre

En Luxemburgo, el día de entregar regalos es el 6 de diciembre, el día de San Nicolás (que es quien trae los regalos). Luego celebran la Navidad, pero los niños ya tienen los juguetes por esas fechas. Desde que vivimos aquí, también es la fecha que Ignacio  y yo tenemos para darnos nuestros regalos, porque es un poco tonto cargar los regalos hasta España en Navidades para luego volverlos a traer.

El caso es que este año, al contrario que los dos anteriores, queríamos hacer algo más especial, que no fuera darnos los regalos y ya. Este año íbamos a todo o nada. Así que pusimos árbol decorado, hicimos glühwein, y dos días antes yo dejé listas estas galletas.

La receta da unas 24 galletas, y eso son muchas galletas para dos personas y una perrita pendiente de las migajas que caen al suelo. Pasado el fin de semana, las seis o siete galletas que quedaron las envolví con un lazo para que Ignacio las llevara al trabajo, donde fueron muy bien recibidas.

A los que no seáis aficionados a las galletas con especias, os diré que en este caso el sabor, si bien es distinguible, no mata en absoluto el sabor del cacao, más bien lo realza y le da un matiz agradable, diferente a lo que estamos habituados a tomar el resto del año. Aunque sean especiales, me parecen apropiadas si tenemos que hacer galletas para una merienda, o viene gente a tomar café o, por qué no, si nos queremos dar un capricho, sin más.

Pepitas de chocolate
Pepitas de chocolate

Galletas de chocolate y jengibre

    

December 14, 2014

  • Preparación: 2 hrs 30 mins
  • Cocinado: 15 mins
  • 2 hrs 30 mins

    15 mins

    2 hrs 45 mins

  • Produce: 24 galletas

Ingredientes

200 gr. de chocolate (70% de cacao)

335 gr. de harina

1 tsp. de jengibre en polvo

1/2 tsp. de canela en polvo

1/4 tsp. de clavo de olor molido

1/4 tsp. de nuez moscada

1 tbsp. (10 gr.) de cacao desgrasado en polvo

120 gr. de mantequilla

9 gr. de jengibre fresco, rallado

55 gr. de azúcar moreno

60 ml. de melaza (melaza= tres volúmenes de azúcar + 1 volúmen de agua)

8 gr. de bicarbonato sódico

Indicaciones

Pica el chocolate en trozos pequeños, no hace falta que seas muy exacto(a), depende de cómo quieras los trozos de chocolate en tus galletas.

En un bol mediano, tamiza la harina junto con las especias secas (jengibre, canela, clavo de olor molido, nuez moscada) y el cacao en polvo.

En el bol de tu Kitchen Aid (o similar), con el batidor plano, bate la mantequilla y el jengibre, unos cuatro minutos a velocidad 6/7.

Añade el azúcar moreno, y sigue batiendo hasta que esté bien integrado.

Añade la melaza, bate hasta que esté bien integrada. La mezcla resultante debe ser de un color marrón claro, como café con leche.

Disuelve el bicarbonato sódico en agua muy caliente en un bol pequeño.

A velocidad 4/5, incorpora la mitad de la mezcla de harina. Tras un par de minutos, incorpora la disolución de carbonato sódico. Después de otros dos minutos, incorpora el resto de la mezcla de harina. Mézclalo todo bien durante unos minutos.

Agrega los trozos de chocolate.

Vierte la masa sobre una pieza de papel film, y dale una forma de "tronco" o brazo de gitano, de unos dos centímetros y medio de grosor.

Refrigera durante dos horas, o más.

Calienta el horno a 165ºC

Saca la masa del refrigerador, y córtala en medallones de medio centímetro de grosor que luego formarás en bolitas.

Si te caben las bandejas del horno en la nevera, puedes colocar las bolitas resultantes ya en la bandeja y refrigerarlas otros 20 minutos, si no, hazlo en una bandeja o plato grande que sí quepa, y recuerda colocar el papel de repostería en una bandeja del horno.

Si las has colocado en la bandeja, mete la bandeja directamente de la nevera al horno. Si no, transfiere las bolitas a la bandeja de horno y de ahí a éste. La ventaja de pasarlo de la nevera al horno es que las pepitas de chocolate conservarán mejor su forma, no se derretirán tan fácilmente.

Hornea durante 10-12 minutos, hasta que aparezcan pequeñas grietas en la superficie de las galletas. No las saques directamente del horno, déjalas dentro otros cinco minutos. Pasados esos cinco minutos, pásalas a una rejilla para que acaben de enfriarse completamente.

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