Dulces

Receta: Mousse de chocolate con crema de speculoos

Hoy os traigo un postre que no requiere horno y queda riquísimo, especialmente para los que os guste mucho el chocolate. Se trata de unos vasitos de mousse de chocolate y crema de speculoos.

Ahora que el blog ya ha renacido de sus cenizas ya lleva una temporada de publicación constante, me voy fijando más en recetas y revistas de recetas que veo por ahí. Un día, mientras hacía la compra, vi una revista pequeña llamada Gourmand en la caja, y la compré porque enseñaban unas cuantas recetas que quería probar. Una de ellas era esta estupenda mousse, que queda genial, aunque elaborarla tiene ciertas dificultades (no la recomiendo para novatos).

La principal adaptación la he hecho en la crema de speculoos, ya que en la revista piden utilizar una especie de pasta untable a base de speculoos, unas galletas muy populares. Yo simplemente he triturado bien unas cuantas galletas de este tipo y las he incorporado a la mezcla.

Posibles sustituciones

Speculoos -> Son unas galletas a base de miel y canela. Podéis utilizar en su lugar las Yayitas Miel de LU, que son bastante parecidas o podéis agregar cualquier otra galleta de vuestra preferencia.

Mousse de chocolate con crema de speculoos

    

July 9, 2015

  • Preparación: 50 mins
  • Cocinado: 10 mins
  • 50 mins

    10 mins

    1 hr

  • Produce: De 4 a 6 vasitos de mousse (depende del tamaño)

Ingredientes

Para la mousse

5 huevos (L), con claras y yemas separadas

200 gr. de chocolote negro para derretir

2 tbsp. (cucharadas, 30 gr.) de azúcar fina

Para la crema de speculoos

200 ml. de nata líquida (36% de grasa)

70 gr. de mascarpone

6 ó 7 galletas speculoos trituradas

Indicaciones

Troceamos el chocolate negro para derretir.

Colocamos un recipiente apto para el calor sobre una olla con 250 ml. de agua. El recipiente no debe tocar el agua.

Colocamos el chocolate dentro del recipiente y lo dejamos que se derrita, sin moverlo.

Cuando el chocolate esté a mitad de derretirse (aún se tiene que distinguir algún trozo), agregamos el azúcar y dejamos que el chocolate se acabe de derretir. Hacia el final lo movemos con unas varillas (mucho mejor que un cucharón)

Cuando el chocolate esté derretido, lo apartamos del fuego y dejamos que se temple. Si tenéis un termómetro de cocina, yo esperé hasta que este marcara 45-50ºC

Cuando el chocolate se haya templado, agregamos una de las yemas y mezclamos bien con varillas. Repetimos el proceso con cada una de las yemas.

Quedará una pasta de chocolate bastante compacta y pegajosa. Reservamos.

Montamos las claras a punto de nieve, hasta lo que se llama "puntas firmes". A mano, se trata simplemente de batir las claras hasta que se forma una espuma compacta que no cae cuando le damos la vuelta al cuenco. Es importante que NO haya NINGUNA grasa (como la de la yema) con las claras, porque esto impedirá que se monten. Si lo hacéis en Kitchen Aid, es mejor empezar a velocidad media-baja (4) y de ahí ir subiendo cada vez más, para que las claras se mantengan estables más tiempo.

Por último incorporamos las claras a la mezcla de chocolate. No se incorporan fácilmente, tenemos que insistir mucho. Con Kitchen Aid, basta con mezclarlo todo a velocidad 5 con el batidor plano.

Repartimos la mezcla en los recipientes de nuestra elección.

Tapamos con papel film y refrigeramos durante al menos 4 horas.

Hacemos la crema de speculoos un rato antes de servir el postre. Para ello, empezamos mezclando los 70 gr. de mascarpone con las speculoos trituradas.

Añadimos la nata y batimos hasta lograr una consistencia parecida a la de la nata montada. (Es más fácil si la nata y el recipiente de batir están fríos)

Metemos al congelador durante 20 minutos, para que se haga más firme y dure mejor una vez servida.

Una vez la crema esté lista, sacamos de la nevera los recipientes con la mousse y con una manga pastelera (yo usé una boca gruesa), distribuimos la crema.

Servimos bien frío.

En los tiempos de la receta NO se cuentan los tiempos de enfriado.
Adaptado de lo que leí en la revista 'Gourmand' (Junio, nº 320)

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Receta: Biscotti de cacao, pistachos y avellanas

Ahora que tengo más tiempo libre también tengo más ganas de hacer algunas cosas de repostería que de normal no puedo hacer por ser algo más trabajosas. Esta receta, aunque requiere trabajo, luego da muchas galletas y se mantienen bien porque no llevan mantequilla, así que es una opción ideal para tener galletas crujientes a la hora del desayuno durante una semana.

La opción de hoy es otra de las recetas que he leído en el libro Donna Hay. Fresh and Light, que me encanta por su fotografía y del que ya os he puesto alguna otra receta antes (como la ensalada de garbanzos y zanahoria). Las recetas están muy bien explicadas, no son complejas y pueden adaptarse con facilidad si no encontramos algún ingrediente. Además, en concreto este libro de la serie ofrece muchas opciones de comida sana y ligera.

A la receta original sólo le he cambiado las almendras por avellanas, sin variar cantidades. Al respecto de esto, os recomiendo que si utilizáis avellanas las piquéis un poco previamente (no mucho), porque sino a la hora de cortar los biscotti las avellanas enteras resultan difíciles de cortar y se nos pueden desmontar. Si queréis utilizar almendras, la receta original dice que utilicemos almendras peladas (sin piel). 

Biscotti de cacao, pistachos y avellanas

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June 23, 2015

  • Preparación: 20 mins
  • Cocinado: 1 hr
  • 20 mins

    1 hr

    1 hr 20 mins

  • Produce: 40-50 biscotti (depende del grosor)

Ingredientes

300 gr. de harina, tamizada

35 gr. de cacao de repostería en polvo

2 tsp. (cucharaditas, unos 10 gr.) de levadura química

175 gr. de azúcar moreno

80 gr. de avellanas, picadas groseramente

45 gr. de pistachos, SIN sal y sin cáscara

2 huevos (L), ligeramente batidos

60 ml. de leche

Indicaciones

Precalentamos el horno a 160 ºC, calor arriba y abajo.

En un cuenco grande, mezclamos la harina, el cacao y la levadura química.

Incorporamos a esa mezcla el azúcar moreno, los pistachos y las avellanas (mejor ligeramente picadas).

Mezcla los huevos ligeramente batidos con la leche.

Añade la mezcla de huevo y leche sobre la mezcla de harina y frutos secos, y mezcla hasta que se forme una masa.

Cuando no sea posible mezclarlo más con cucharón, sácalo a una superficie ligeramente enharinada y amásalo ahí. Se pega bastante, así que cuidado. La masa debe quedar como la de la imagen: sólo tienen que distinguirse los frutos secos.

Divide la masa en dos.

Engrasa una bandeja con papel de horno y un poco de mantequilla. Importante, porque en el primer horneado se puede pegar mucho.

Con cada parte de la masa forma unos cilindros y colócalos bien separados en la bandeja.

Hornea a 160ºC durante 35 ó 40 minutos, o hasta que la masa este firme al tacto (no se hunda).

Una vez horneados los cilindros, sácalos del horno y disminuye la temperatura del horno a 140ºC. Deja que los cilindros se enfríen bastante antes de manipularlos.

Cuando los cilindros estén fríos córtalos en láminas relativamente finas y colócalas de nuevo en la bandeja de horno. No hace falta que vuelvas a engrasar porque ya no se pegarán.

Hornea las cortadas durante 15-20 minutos, o hasta que estén crujientes.

Adaptado de lo que vi en el libro 'Donna Hay. Fresh and Light' (Ed. Hardie Grant Books, 2012)

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Receta: Muffins de limón y semillas de amapola

Quitando el helado, no soy muy fan de la repostería de limón, porque el sabor cítrico suele invadir y disfrazar el resto de ingredientes y a mí me gusta cuando se pueden apreciar sabores distintos en un plato. Sin embargo, cuando leí esta receta (en el libro New York. Cult Recipes), me dio la sensación de que éste no iba a ser el caso, y no me equivoqué. Los muffins de esta receta salen suaves, aunque se puede apreciar el toque del limón.

A la receta original le he hecho muy pocos cambios. En ella se incluye fruta fresca (manzana y pera) en la masa de los muffins, pero yo no lo he hecho porque me parecía que podía quedar demasiado acuosa la masa, y realmente prescindiendo de la fruta me han salido unos muffins perfectos: esponjosos y melosos de textura. Las semillas de amapola dan un punto de color y contraste al conjunto, pero si no las encontráis son prescindibles, no aportan un sabor especial ni nada así. A los que, como a mí, no os guste demasiado la repostería de limón, os recomiendo que utilicéis la ralladura de un limón no muy grande, o la mitad de un limón grande. Es el punto perfecto, para mi gusto.

Muffins de limón y semillas de amapola

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June 4, 2015

  • Preparación: 20 mins
  • Cocinado: 20 mins
  • 20 mins

    20 mins

    40 mins

  • Produce: 12 muffins

Ingredientes

Para los muffins

320 gr. de harina

20 gr. de semillas de amapolas

1/2 tsp. (cucharadita) de sal

15 gr. de levadura química

150 gr. de azúcar fina

125 gr. de mantequilla, derretida

2 huevos (L)

45 ml. de zumo de limón

La ralladura de un limón (no muy grande)

1 yogur griego (150 gr.)

Para el glaseado

125 gr. de azúcar glas

20 ml. de zumo de limón

15 ml. de agua caliente

Indicaciones

Precalentamos el horno a 190ºC

Mezclamos en un cuenco grande la harina, la levadura, las semillas de amapola y la sal.

En un cuenco aparte mezclamos bien el azúcar, la mantequilla derretida, los huevos, la ralladura de limón, el zumo de limón y el yogur griego. Recomiendo empezar mezclando bien la mantequilla con el azúcar, y luego añadir el resto de ingredientes uno a uno, ligándolos bien cada vez.

Engrasamos generosamente los moldes donde vayamos a hacer los muffins.

Ligamos la mezcla "seca" (de harina) con la "líquida", quedará una masa bastante compacta y espesa, poco fluida.

Con una cuchara, distribuimos la mezcla en los compartimentos para muffins. No hace falta que queden muy regulares. Procura NO llenarlos hasta el tope, que quede un centímetro o dos hasta el borde.

Horneamos durante 20 minutos a 190ºC, o hasta que los muffins se "resquebrajen" por arriba.

Mientras los muffins se enfrían, preparamos el glaseado. Mezclamos el azúcar glas, el zumo de limón y los 15 ml. de agua caliente y batimos fuerte durante unos minutos. El glaseado queda espeso pero fluido.

Cuando los muffins estén fríos (importante), los cogemos por la parte de abajo y mojamos la parte de arriba en el glaseado, dándoles la vuelta y dejándolos a secar sobre un papel.

Esperamos unos 20-30 minutos a que el glaseado se haya endurecido, y listo.

Adaptado de la receta que vi en el libro 'New York. Cult Recipes' de Marc Grossman (ed. Murdoch Books)

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Receta: galletas de chocolate blanco y nueces de Macadamia

Hacía tiempo que no ponía por aquí una receta dulce, y aunque ahora la mayoría de la gente está pensando en cómo librarse de algunos kilos de cara al verano, siempre está bien darse algún capricho.

Mientras estuve de exámenes tuve muchas ganas de hornear un buen montón de galletas, porque hay pocas cosas que me relajen más que hacer unas galletas sencillas y ricas. En esta receta se pueden sustituir las nueces de Macadamia por avellanas y el resultado es muy parecido.

En la receta original se utiliza el doble de chocolate blanco y el doble de nueces, pero me parecía demasiado y rebajé la cantidad a la mitad. Realmente las galletas admitían más chocolate blanco, pero de nueces me pareció que estaba en su punto. Podéis poner tanto como queráis, o incluso prescindir de alguno de los ingredientes, ya que la masa de estas galletas (hasta la incorporación del chocolate blanco y las nueces) es bastante básica, se le pueden añadir distintos tipos de “tropezones” y seguramente la mayoría queden bien.

Galletas de chocolate blanco y nueces de Macadamia

    

May 19, 2015

  • Preparación: 25 mins
  • Cocinado: 10 mins
  • 25 mins

    10 mins

    35 mins

  • Produce: 19 ó 20 galletas

Ingredientes

120 gr. de mantequilla sin sal

145 gr. de azúcar

1 huevo

1 tsp. (cucharadita) de extracto de vainilla

200 gr. de harina

1/2 tsp. (cucharadita) de bicarbonato sódico

1/2 tsp. (cucharadita) de sal

100 gr. chocolate blanco, cortado en trocitos

100 gr. nueces de Macadamia, picadas (se pueden sustituir por avellanas)

Indicaciones

Precalienta el horno a 190ºC

En un cuenco grande, mezcla la mantequilla con el azúcar hasta que se convierta en una pasta homogénea (En Kitchen Aid: con varillas a velocidad 7-8, hasta obtener la pasta, parando la máquina cuando la mezcla se pega en las paredes)

Mezclar azúcar y mantequilla

Añadimos a esa mezcla el huevo y el extracto de vainilla, y volvemos a mezclar hasta que quede homogéneo.

Mezclamos aparte la harina, el bicarbonato sódico y la sal.

Agregamos poco a poco la mezcla de harina obtenida a la anterior, hasta que queda una masa compacta. Cuando la masa quede homogénea, agregamos los trozos de chocolate blanco y las nueces picadas, y volvemos a mezclar bien.

Para formar las galletas, basta con coger cucharadas de la masa y colocarlas sobre una bandeja de horno previamente cubierta con papel de horno. Es mejor NO darles mucha forma, y sobre todo, SEPARARLAS bien, hacerlas preferentemente en dos tandas.

Horneamos entre 9 y 11 minutos, las galletas no se tuestan y se endurecen al enfriarse.

Adaptado de lo que vi en All Recipes

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Yogur griego con granola

Receta: granola de mantequilla de cacahuete y pecanas

Ha llegado ése momento. Los exámenes de la Universidad de Londres (en la que curso a distancia un BA English) empiezan a un mes desde este día, y “ya se le ven las orejas al lobo”. Aunque estoy intentando no entrar en pánico y aprovechar cada momento para estudiar, un mes pasa muy rápido.

La receta que os traigo hoy es ideal para todo aquel que tenga exámenes en breves. La granola es perfecta porque tiene grandes contenidos en vitamina B, necesaria para un buen funcionamiento del cerebro. Además, los frutos secos nos aportan los carbohidratos que necesitamos para cargarnos de energía. Por último, la miel y el sirope de arce nos proporcionarán el otro combustible básico para toda actividad cerebral: azúcares. Además de todo esto, con una hora de cocina tenemos granola para muchas veces, y un poco de granola con un yogur griego, miel y un café con leche al lado, es el desayuno perfecto (y rápido de preparar) para comenzar el día. Por si fuera poco, con este desayuno nos mantendremos saciados durante más tiempo, evitando levantarnos cada dos por tres a picar algo mientras estudiamos.

Las únicas variaciones respecto a la receta original, que cito abajo, es que no utilizo cacahuetes (porque me parecen redundantes), y utilizo leche normal en lugar de leche de almendras. Además, incorporo menos harina y en lugar de utilizar sólo sirope de arce, hago una mezcla mitad sirope de arce, mitad miel.

Aquí os dejo una lista de dónde podéis encontrar ingredientes poco comunes o cómo podéis sustituirlos:

Nueces pecanas -> Se pueden sustituir por avellanas o almendras (siempre y cuando NO estén previamente saladas). Es posible encontrar pecanas en grandes superficies comerciales o mercados de abastos, pero suelen ser caras. No recomiendo sustituirlas por nueces normales, que tienen un sabor más fuerte. Otra opción es incluir frutos secos como pasas, orejones troceados y similares, aunque en ese caso, es conveniente reducir el contenido líquido, porque entonces nos quedará demasiado “emplaste”.

Avena (normal, en copos) -> Zona “Bio” (o ecológica) de grandes superfices comerciales, sino, también es posible encontrarla en herboristerías y tiendas de dietética.

Mantequilla de cacahuete -> Zona internacional o similar de grandes superficies comerciales. Es posible sustituirla añadiendo más sirope de arce y/o miel, aunque se pierde el sabor a cacahuete completamente (que es la gracia de la receta). Otras opciones pueden ser sustituirla por otras mantequillas de frutos secos (mantequilla de almendras, por ejemplo), pero éstas son más difíciles de encontrar, si cabe.

Sirope de Arce -> Zona internacional de grandes superficies comerciales. Suele ser caro, una buena opción es doblar la cantidad de miel en la receta y prescindir del sirope de arce.

Granola y yogur griego
Granola y yogur griego

Granola de pecanas y mantequilla de cacahuete

    

April 4, 2015

  • Preparación: 15 mins
  • Cocinado: 35 mins
  • 15 mins

    35 mins

    50 mins

  • Produce: 600 gr. de granola (aprox.)

Ingredientes

315 gr. de avena

60 gr. de nueces pecanas troceadas (sustituible por avellanas, almendras, etc.)

25 gr. de harina

1 tsp. (cucharadita) de levadura química

120 gr. de mantequilla de cacahuete

60 ml. de aceite de girasol

80 m. de sirope de arce

80 ml. de miel

1 tsp. (cucharadita) de extracto de vainilla

60 ml. de leche

Indicaciones

Precalienta el horno a 135ºC en posición "ventilador".

Mezcla los ingredientes secos (harina, levadura química, avena y pecanas)

Avena, harina y pecanas

En un cuenco aparte, mezcla los ingredientes líquidos (mantequilla de cacahuete, aceite de girasol, sirope de arce, miel, extracto de vainilla y leche). ASEGÚRATE de que estén bien mezclados, sobre todo la mantequilla de cacahuete.

Mezcla líquida

En un cuenco grande, junta ambas mezclas. Puedes verte la mezcla líquida sobre la de sólidos y mezcla con una espátula y movimientos envolventes.

Granola cruda

Cubre una bandeja de horno con papel de hornear, y vierte encima la mezcla final, procurando que quede en una sola capa, relativamente fina.

Granola en bandeja de horno

Hornea a 135ºC durante 15 minutos

Pasados los 15 minutos, abre el horno y remueve la mezcla con un cucharón o similar. No importa si ahora no queda en una sola capa.

Cierra el horno y hornea durante otros 20 minutos

Saca la granola del horno y SIN REMOVERLA deja que se enfríe durante un par de horas. De esta forma se endurecerá. Pasada las dos horas, despégala del papel de horno. Te quedará en trozos compactos, puedes deshacerlos para que queden al tamaño de tu elección.

Adaptado de lo que vi en Pinch of Yum

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Bizcocho de avellanas

Receta: bizcocho de avellanas

No es la primera vez que os muestro un bizcocho del libro Cake. Les meilleures recettes, de la editorial Larousse. No es un libro que recomiende, porque las medidas no están estandarizadas, en lugar de poner los líquidos en mililitros los ponen en centilitros, y además las recetas no están muy bien explicadas, hay que hacer un esfuerzo interpretativo (ya lo hago yo por vosotros ;))

En esta ocasión he vuelto a hacer algunas variaciones respecto a la receta original. En la receta original se utilizan semillas sacadas de una vaina de vainilla para dar éste sabor al bizcocho. Desgraciadamente, en Luxemburgo sólo venden una cosa llamada vanille bourbon, que es una vaina de vainilla caramelizada, y en el interior no hay semillas sino una especie de líquido. Lo he sustituido por una cucharadita de extracto de vainilla. El otro cambio es más importante. La receta original pide utilizar sirope de manzana, pero como no lo he visto por aquí, lo he sustituido por el maravilloso sirope de arce (en España lo podéis encontrar en la zona internacional de grandes superficies comerciales). El sirope de arce queda bien con la mayoría de frutos secos, así que el resultado final es bueno.

Aquí venden avellana en polvo, que no es más que avellanas machacadas. Las podéis hacer vosotros mismos en casa con una picadora o algo similar. Os pongo una foto para que veáis la textura que deben tener:

Bizcocho de Avellanas1

A pesar de todo, el bizcocho es perfecto: sabroso, tierno y fácil de hacer. La próxima vez quizá doble cantidades y lo haga en un molde más grande (esta receta es para un molde de 16 cm.)

Bizcocho de avellanas

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April 2, 2015

  • Preparación: 20 mins
  • Cocinado: 45 mins
  • 20 mins

    45 mins

    1 hr 5 mins

  • Produce: 1 bizcocho de 16 cm.

Ingredientes

100 gr. de harina

100 gr. de avellanas en polvo (avellanas machacadas)

2 tsp. (cucharaditas) de levadura química

100 gr. de mantequilla sin sal

3 huevos

200 ml. de sirope de arce

1 yogur griego (150 gr.)

1 tsp. (cucharadita) de extracto de vainilla

10 gr. de avellanas enteras

Mantequilla para el molde

Indicaciones

Precalienta el horno a 180ºC, posición de calor arriba y abajo.

En un cuenco mediano, mezcla la harina y la levadura tamizadas con las avellanas en polvo.

Harina, levadura y avellanas

Funde la mantequilla en un cazo pequeño a fuego lento para que no se queme.

En un cuenco grande (o en el vaso de la Kitchen Aid con las varillas de batir), mezcla los huevos y el sirope de arce. Agrega la mantequilla fundida poco a poco, para que los huevos no se cocinen con el calor de ésta.

A la mezcla, agrega el yogur griego y mezcla todo bien (velocidad 4 durante tres minutos en Kitchen Aid)

A continuación, incorpora poco a poco la mezcla de harina y avellanas en polvo hasta obtener una pasta homogénea y semi-líquida.

Masa de bizcocho

Engrasa un molde (de 16 cm.) con mantequilla, aplica unos trozos de papel de horneado, y luego engrasa un poco el papel colocado por encima. Esto facilitará desmoldarlo luego.

Trocea las avellanas un poco.

Avellanas picadas

Vierte la mezcla de bizcocho en el molde engrasado (NO debe quedarte por el borde, sino un centímetro o dos por debajo de éste). Encima de la mezcla del bizcocho, coloca las avellanas.

Bizcocho de avellanas

Hornea durante 45 minutos a 180ºC. Deja enfriar unos minutos antes de desmoldar.

Adaptado del libro 'Cake. Les meilleures recettes' (ed. Larousse)

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Receta: Bizcocho bicolor de sirope de arce y chocolate

Ya sabéis que me encantan las cosas que sirvan para acompañar a una buena taza de café, ya sean galletas, scones, o como en este caso, un buen bizcocho. Hace ya un par de Navidades, mi suegra nos regaló un librito pequeño que tenía forma de cortada de bizcocho y además estaba en francés. Desde que nos lo regaló, he hecho un par de recetas, y esta me gusta porque aunque a primera vista parece muy empalagosa, en realidad no lo es, y queda un bizcocho esponjoso.

A la receta principal le he hecho sólo un par de ajustes formales. En primer lugar, yo pongo todas las medidas en mililitros, porque los franceses parece que son muy especiales y, a pesar de que en todo el mundo se ponen así, ellos las ponen en centilitros. Por otro lado, he dividido los ingredientes y el proceso en dos partes, una para cada bizcocho, y así en cada parte tenéis exactamente lo que se necesita, en lugar de poner todas las medidas unificadas y que luego tengáis que ir redistribuyendo una segunda vez en cantidades según lo que se necesite para cada masa (que es como lo hacen en el libro). Mi último ajuste se ha debido, una vez más, a las circunstancias. El bizcocho está pensado para un molde de 16 cm. pero yo no tenía uno en casa, así que lo he hecho en un molde alargado de 24 cm. Queda un bizcocho más plano, pero luego al cortarlo queda muy práctico para el café. No hay mal que por bien no venga.

Corte de bizcocho de sirope y chocolate
Corte de bizcocho de sirope y chocolate

Bizcocho bicolor de chocolate y sirope de arce

  

March 7, 2015

  • Preparación: 30 mins
  • Cocinado: 50 mins
  • 30 mins

    50 mins

    1 hr 20 mins

  • Produce: 1 bizcocho (tamaño según molde)

Ingredientes

Para la masa de sirope de arce

50 gr. de harina

1 huevo

60 gr. de mantequilla blanda sin sal

25 gr. de azúcar

75 ml. de sirope de arce

30 ml. de agua templada

3 gr. de levadura química (1/2 tsp.)

Para la masa de chocolate

50 gr. de harina

15 gr. de cacao puro en polvo

60 gr. de mantequilla blanda sin sal

60 gr. de azúcar

3 gr. de levadura química (1/2 tsp.)

Para montar el bizcocho final

Un poco de mantequilla para el molde

Un poco de harina para el molde

Indicaciones

Para la masa de sirope de arce

En un cazo pequeño, vierte el sirope de arce y los 25 gr. de azúcar. Caliéntalo a fuego medio.

Caramelo a base de azúcar y sirope de arce

Remueve bien hasta que el azúcar esté bien disuelta y la mezcla se haya oscurecido. Fuera del fuego, añade el agua templada.

Reserva aparte y deja que se enfríe (así se espesará un poco)

Caramelo enfriándose

Precalienta el horno a 180ºC.

En la Kitchen Aid con las varillas de batir a velocidad 6-7, mezcla la mitad de la mantequilla con el caramelo ya enfriado. Para de vez en cuando para rescatar con una espátula la mantequilla que se va acumulando en los costados.

Mezcla de caramelo y mantequilla

A continuación, vierte el huevo. Cuando esté bien integrado, añade la harina y la levadura. Te quedara una masa viscosa, medio líquida. Reserva aparte.

Masa de sirope de arce

Para la masa de chocolate

De nuevo en la Kitchen Aid (previamente lavada) con varillas y velocidad 6-7, mezcla los 60 gr. de mantequilla con el azúcar

Mantequilla y azúcar

Mientras la mantequilla y el azúcar se mezclan, en un cuenco aparte, mezcla la harina, el cacao y la levadura.

Mezcla de cacao y harina

Incorpora un huevo a la mezcla de mantequilla y azúcar, hasta que esté bien ligado.

Mantequilla, huevo y azúcar

A continuación, ve añadiendo poco a poco la mezcla de harina, cacao y levadura. La masa resultante será menos líquida que la de caramelo.

Para montar el bizcocho

Utiliza un molde alargado de 16 cm. si quieres un bizcocho estándar, o de 24 cm. si luego quieres tener bizcochitos individuales.

Engrasa el molde con un poco de mantequilla, y sobre ésta espolvorea un poco de harina.

Vierte la masa de sirope de arce, y luego coloca encima la de cacao, inmergiéndola un poco en la mezcla de sirope de arce.

Bizcocho antes de ser horneado

Una vez acabado de hornear, apaga el horno, deja la puerta entreabierta y deja que se enfríe un poco así. Termina de enfriarlo completamente sobre una rejilla, y luego desmolda.

Adaptado del libro 'Cake. Les meilleures recettes' (Ed. Larousse)

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Vista lateral de la tarta

Receta: Tarta de chocolate y fresas

Os voy a confesar una cosa: la repostería no me gusta demasiado y además no se me da bien. Cuando veo la cantidad de creaciones e inventos reposteros que hay, me fascina, pero soy realista y sé que, de intentarlo yo, el desastre sería antológico. Es una pena, porque golosa soy un rato largo. Supongo que tiene que ver con que a veces me parece demasiado trabajo para algo tan “perecedero” y por ello no me parece práctico… La única excepción son las galletas, que me encantan, no suelen ser complicadas y además tienes para varias veces.

De todas formas… ¿Qué es un San Valentín sin un dulce? Tengáis pareja o no, ese día es la excusa perfecta para darse un capricho (si sois de los que necesitan excusas, claro). Sabiendo que la repostería no es mi fuerte, para este San Valentín elegí una combinación clásica y relativamente sencilla de llevar a cabo: pastel de chocolate y fresas. No es nada innovador ni llamativo, pero el resultado es bueno y en casa ha sido bien recibido, con eso ya me conformo.

La principal variación que he hecho respecto a la receta original es hacer la mitad de cantidad, y utilizar un bizcocho entero en lugar de dos partes y arriesgarme al desastre al montar las capas del pastel. Al ser un bizcocho más grueso, también he necesitado aumentar el tiempo de cocción (tened en cuenta que estas cosas varian de un horno a otro y de una masa a otra). También he hecho cambios en la presentación, pero eso es algo que cada cual puede modificar al gusto. La tarta lleva buttermilk, pero si no lo encontráis en el supermercado, al final de la receta dejo un link donde os explican cómo conseguirlo casero (y sin apenas esfuerzo).

Fresas, nata y tarta de chocolate
Fresas, nata y tarta de chocolate

Tarta de chocolate y fresas

    

February 14, 2015

  • Preparación: 30 mins
  • Cocinado: 40 mins
  • 30 mins

    40 mins

    1 hr 10 mins

  • Produce: 4 raciones

Ingredientes

Para el bizcocho

115 gr. de mantequilla + 1 poco para engrasar

25 gr. de cacao puro en polvo

125 ml. de agua hirviendo

145 gr. de harina

200 gr. de azúcar

60 ml. de buttermilk (o leche + limón)

2 huevos

5 gr. de bicarbonato sódico (1 tsp.)

1 pellizquito de sal

2.5 ml. de extracto de vainilla (1/2 tsp.)

Para las fresas

100 gr. de fresas

50 gr. de azúcar

5 ml. de extracto de vainilla (1 tsp.)

Para la nata

100 ml. de nata para montar

1 cucharada de azúcar

Indicaciones

Para hacer el bizcocho

Precalienta el horno a 175ºC (en posición de calor inferior y superior)

Frotamos papel de horno con mantequilla, y lo utilizamos para forrar el fondo del molde de nuestra elección (si os puede quedar justo del diámetro del molde, mejor)

Forrar el fondo del molde con papel

En un cazo mediano, derrite la mantequilla a fuego medio.

Derretir la mantequilla

Cuando la mantequilla esté completamente derretida, añade el cacao en polvo y mézclalos bien. Asegúrate de que no queda ningún grumo.

Mezclar el cacao con la mantequilla

A continuación, añade los 125 ml. de agua hirviendo, déjalo burbujear durante medio minuto, y retira del fuego.

Te recomiendo que transfieras la crema de chocolate resultante a otro recipiente, para que tarde menos en enfriarse un poco de cara al siguiente paso.

Dejar el chocolate enfriarse

Mientras la mezcla de chocolate se va enfriando, en otro cuenco mezcla la buttermilk, los huevos, el bicarbonato sódico y el extracto de vainilla.

Mezclar buttermilk, huevos, extracto de vainilla

A continuación, en un bol grande mezcla la harina, la sal y el azúcar.

Incorpora la mezcla de chocolate (que estará templada, no tiene que estar completamente fría) a la mezcla de harina. Asegúrate de mezclarlas bien.

Mezcla de chocolate

Agrega la mezcla de buttermilk y huevos a la mezcla de harina y chocolate, y de nuevo, vuelve a mezclarlas bien. Este paso es importante. Quedará una de masa líquida.

La mezcla final, lista para hornear

Vierte la masa sobre el molde de tu elección, y hornea entre 20 y 40 minutos (dependiendo del grosor de tu masa). La masa tiene que quedar fija, si cuando abras el horno y muevas un poco el molde la masa continua estando líquida, sigue horneando. Mi consejo es que a partir de los 20 minutos, te pongas una alarma cada 5 para ir controlando.

Una vez el bizcocho esté listo, sácalo y deja que se enfríe completamente antes de proceder a montar la tarta.

Para las fresas

Mientras el bizcocho se enfría, lava las fresas (escúrrelas bien) y córtalas en láminas.

En un cuenco, coloca las fresas, el azúcar y el extracto de vainilla y mézclalos bien, con cuidado de no romper las fresas. Deja macerar durante 15 minutos.

Fresas macerando

Tras los quince minutos, escurre bien las fresas y descarta el líquido resultante de la maceración.

Para montar la nata

Mientras maceran las fresas, coloca en un bol (previamente enfriado) la nata. Bátela bien. Cuando se haya espesado bastante, añade el azúcar y termina de montarla.

Para servir la tarta

Coge el bizcocho de chocolate y ponlo boca-abajo, es decir, la parte superior tiene que tocar el plato o bandeja donde lo sirvas (no te preocupes, se quedará estable). Esto nos da una superficie plana para trabajar.

Bizcocho terminado

Cubre la superficie del pastel con una capa de Nutella.

Bizcocho de chocolate con nutella por encima

A continuación, coloca las fresas a tu gusto. Yo he hecho una especie de flor colocando las fresas alternadas, es decir, las de las capas superiores colocadas en los huecos que dejaban las capas inferiores.

Por último, con la nata montada en una manga pastelera, decora aquellas partes que queden más "desnudas" con un poco de nata.

Fresas, nata y tarta de chocolate

Enfría si quieres (no más de una hora antes de consumirla), y sirve. Córtala con un cuchillo de sierra.

Para hacer buttermilk casero, click aquí

Adaptado de lo que vi en The Pioneer Woman

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Las tortitas finas.

Elige tu propia aventura: tortitas

Hace una semana me disponía a hacer tortitas con dos objetivos: 1. Comérmelas (las adoro) y 2. Enseñar aquí una receta que he ido perfeccionando con los años hasta llegar al punto ideal, según mis gustos. Sin embargo, como siempre que una hace grandes planes, algo se interpuso en mi camino: mi memoria. Y es que intenté hacer mi receta de memoria, como tantas otras veces, pero por alguna razón confundí las proporciones y cuando mezclé los ingredientes me di cuenta de que la masa era muy distinta a la habitual. Como me fastidia mucho tirar comida y además quería saber en qué iba a terminar aquello, me decidí a cocinarlas igualmente, y ya otro día haría las de siempre, total, NUNCA come una demasiadas tortitas.

Curiosamente, la cosa no salió mal y eso me decidió a presentaros el post sobre tortitas de una forma muy distinta: en lugar de contaros cómo se me ocurrió la receta, por qué me gusta, etc. y convertirlo en un post de receta normal, preferí convertirlo en un post informativo explicando las diferencias entre estos dos tipos de tortitas, y cada cual que elija la que más le guste.

A unas las he llamado tortitas americanas, que son más gorditas, casi rozando la textura de bizcocho…

Tortitas gruesas con sirope por encima.

…y a las otras las he llamado tortitas europeas, que son más parecidas a la crêpe francesa (aunque algo distinta).

Tortitas finas, al verter sirope sobre ellas.

La principal diferencia entre ambas recetas son los ingredientes: en las americanas utilizamos 200 gr. de harina frente a los 125 gr. de la versión europea, mientras que de leche en las americanas utilizamos 125 ml. y en las europeas 175 ml. Esto, claro está, tiene una implicación directa en la masa resultante.

LAS DIFERENCIAS ESTRUCTURALES

Derivado de la diferencia en proporciones tenemos unas tortitas de masa compacta y seca, frente a unas tortitas de masa fina  y llena de pequeñas burbujas. Esto no es sólo una implicación a nivel de consumición (que detallaré más adelante), sino que también lo es a la hora de cocinarlas. Las tortitas americanas necesitan una cocción lenta, ya que la masa resulta espesa y hacerlas a fuego rápido significa que el exterior quedará dorado pero el interior crudo (algo MUY desagradable). Las europeas, por contra, pueden hacerse a fuego algo más fuerte, cosa que resulta incluso recomendable, porque es la mejor manera de obtener un dorado uniforme.

Tortitas gruesas, al estilo norteamericano.

No sólo en cuanto a cocción se perciben las diferencias. También a la hora de manejar la masa, la de las tortitas americanas resulta más moldeable, aunque menos recomendable para verter. La masa de las europeas es ideal para verter, ya que es mucho más líquida, aunque eso también hace que sea más difícil calcular cómo de grande nos va a quedar la tortita.

Además, las variaciones en proporciones tienen una implicación más: la receta con más harina y menos leche da lugar a menos tortitas, pero mucho más “contundentes” (no creo que una sola persona pueda comerse las cinco de una sentada, la verdad), mientras que la receta con menos harina y más leche da más tortitas, pero mucho más finas, que “entran más fácilmente”, sin darte cuenta te las acabas.

LAS DIFERENCIAS DE CONSUMICIÓN

El hecho de que una vez cocinadas las tortitas queden muy distintas, hace también que nos planteemos cuál es la mejor forma de tomarlas. Cuando uno piensa en este dulce, enseguida lo imagina con algún sirope (el de arce sigue siendo mi favorito) o con miel regándolo. No se puede evitar.

Las tortitas finas.

El caso es que la idea del sirope, si bien no funciona mal con ninguna de las dos, es particularmente genial con las tortitas europeas. La razón es muy sencilla: la masa de las tortitas europeas está plagada de pequeños orificios (las burbujas que explotaban al cocinarlas) por los cuales el sirope se cuela y llega a impregnar completamente la masa. En cambio, en las tortitas americanas, debido al gluten de la harina no se llegan a formar estas burbujas en la superficie, sino que se quedan en el interior, mientras que el exterior queda completamente sellado. Esto no quiere decir que las americanas no nos presenten muchas otras opciones, y es que resultan ideales con un sirope de chocolate caliente, ya que no corren el riesgo de embeberse demasiado de chocolate y llegar a saturarnos, como sí sucedería con las otras. Las americanas, además, son un regalo para todas aquellas personas a las que lo que realmente les gusta es mojar los dulces en café. Su textura favorece mucho este tipo de uso, que, aunque poco convencional, es quizá una buena salida para tomarlas sin demasiados añadidos. La fruta fresca es una opción buena para ambas recetas, aunque sospecho que para las americanas aquellas frutas con toque ácido son más recomendables (fresas, frambuesas…)

UNA CONCLUSIÓN Y VARIOS CONSEJOS PARA HACER TORTITAS

La conclusión es que estas recetas representan dos extremos de una misma idea. Según el gusto de cada cual habrá una receta que se adapte mejor. Desde aquí os animo a que probéis distintas proporciones en esta receta para llegar a un punto que sea de vuestro completo agrado. Os doy aquí una serie de consejos de propia cosecha que podéis aplicar para llegar a alcanzar vuestra idea de tortita perfecta:

· Una cosa que funciona mal con las tortitas es utilizar aceite para cocinarlas, especialmente aceite de oliva. Como sabéis, el aceite de oliva se quema antes, lo cual supone un riesgo de cara a cocinar nuestras tortitas. No sólo eso, sino que además las tortitas no se van a dorar de forma regular, sino que quedaran una especie de manchas tostadas poco atractivas. Por otro lado utilizar aceite, aunque no sea de oliva, va a generar una cubierta algo grasienta en las tortitas que impide que los siropes y acompañamientos impregnen la masa.

· Al hilo de lo anterior, lo mejor que podemos hacer es cocinarlas en una plancha con un buen antiadherente que aún esté funcional. La plancha desde mi punto de vista es lo ideal, porque logras mayor control (puedes ajustar la temperatura) y la tortita suele dorarse uniformemente.

· Lo anterior no quiere decir que no podamos utilizar una sartén. Siempre que tenga antiadherente, es posible hacerlo sin problemas, con resultados casi idénticos a los de la plancha. Ten en cuenta simplemente que la sartén suele calentarse mucho y no podemos saber a ciencia cierta la temperatura.

· Hay cierta tendencia a “apretar” las tortitas utilizando la espátula para que se hagan antes, o porque te aburres esperando. Esto me parece mala idea. Así impides que se formen las burbujas que logran el efecto esponjoso.

Derramando frosting sobre los sones

Receta: Scones de avena y nueces pecanas

Hay algo que adoro de la vida adulta: una taza de café. Pero si va acompañada de un buen bollo (viennoiserie, que le dicen aquí) me gusta aún más. Por eso, cuando me encontré con esta receta navegando por los vastos mundos de Internet, supe que tenía que probarla en casa. Y el resultado ha sido estupendo.

Lo que más me gusta de estos scones es que son melosos, y el punto de las nueces pecanas con el sirope de arce y la suave nota de café del glaseado funcionan juntos a la perfección. Una unidad es más que suficiente para un buen desayuno, y para la merienda siempre podemos compartirlo con alguien y tomar sólo la mitad (¡aunque ya os voy adelantando que cuando los probéis no querréis compartirlos!)

En la receta he hecho algunos cambios. Para empezar, no he hecho tanto glaseado, ya que me parecía absolutamente excesivo. “5 cups” de azúcar glas son unos 600-700 gr… Yo hice la mitad de eso y quizá los scones no hayan quedado completamente cubiertos de glaseado, pero creo que el resultado se puede disfrutar igual. Por otra parte, la autora de la receta hablaba de “extracto de arce”, que no es exactamente lo mismo que el sirope, y yo lo he sustituido por una parte de sirope de arce y otra de extracto de vainilla (uno orgánico que he visto recomendado en otros sitios), creo que el resultado es fabuloso y en Europa es más fácil conseguir sirope de arce y extracto de vainilla que extracto de arce. Para finalizar, el café que yo he usado no es fuerte, como pide la receta original, sino uno un poco más suave, aunque esto depende mucho del gusto de quien lo cocine.

Un punto positivo de esta receta es que, como no necesitamos que la masa quede uniforme, es posible hacerla sin Kitchen Aid o cualquier otro procesador similar. El glaseado quizá cueste más, porque hay que batirlo bien para que se integren todos los ingredientes y no quede arenoso, pero también es posible hacerlo a mano.

Vista lateral de los scones
Vista lateral de los scones

Scones de avena y nueces pecanas

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December 16, 2014

  • Preparación: 1 hr 15 mins
  • Cocinado: 25 mins
  • 1 hr 15 mins

    25 mins

    1 hr 40 mins

  • Produce: 8 scones

Ingredientes

Para los scones

385 gr. de harina

295 gr. de avena, algo molida (que queden tropezones, pero no copos enteros)

60 gr. de azúcar

20 gr. de levadura química

2 gr. de sal

225 gr. de mantequilla sin sal, cortada en cubos

65 gr. de nueces pecanas

1 huevo

180 ml. de nata

5 ml. de sirope de arce

5 ml. de extracto de vainilla

Para el glaseado

300 gr. de azúcar glas

30 ml. de leche

15 gr. de mantequilla, derretida

5 ml. de sirope de arce

5 ml. de extracto de vainilla.

15 ml. de café

Indicaciones

Scones

Precalienta el horno a 175ºC

En un bol grande, mezcla la harina tamizada, la avena, el azúcar, la levadura y la sal. Combínalo bien.

Harina para los scones

Añade a la mezcla los cubos de mantequilla, y mézclalo todo bien hasta que te quede una especie de masa desmigada. Puedes hacerlo con un tenedor, o con dos cuchillos, cruzándolos entre sí. Procura que no queden trozos muy grandes de mantequilla.

Masa desmigada de los scones

Añade las nueces pecanas y mezcla bien.

En un bol mediano, bate la nata, el huevo, el sirope de arce y el extracto de vainilla. No hace falta que lo batas mucho, lo justo para que esté bien mezclado.

Vierte la mezcla líquida sobre la masa poco a poco, removiendo a la vez con movimientos envolventes, hasta que esté todo ligado. La masa no se hará una pelota compacta ni tendrá un aspecto fino, más bien debe parecer una mezcla grumosa, con algunas migas sueltas.

Masa desmigada para scones

Coloca la mezcla sobre una superficie de trabajo, y aplástala con tus manos hasta obtener una torta de unos 15 cm. de diámetro y dos centímetros de espesor (no hace falta ser muy exactos)

Masa de scones

Corta la masa en ocho porciones y colócalas en una bandeja de horno con el papel de horno previamente colocado.

Scones antes de meterlos al horno

Hornea durante 20-25 minutos, hasta que el centro esté algo endurecido. Los scones NO tienen casi color a pesar de estar bien cocinados, no deberían estar tostados por los bordes ni nada parecido.

Scones sin frosting

Déjalos enfriarse bien, se desmigajan con facilidad cuando están calientes.

Glaseado

En un bol grande mezcla todos los ingredientes del glaseado. Bátelo muy bien, el azúcar glas debe quedar bien integrado en la mezcla, o sino después quedara de textura arenosa. La mezcla debe quedar espesa, pero lo suficientemente líquida para derramarla sobre los scones.

Vierte el glaseado sobre los scones y déjalo reposar durante un buen rato, hasta que el glaseado se haya endurecido.

Vista superior de los scones

Adaptado de lo que vi en The Pioneer Woman

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