Receta: Ensalada de quinoa y gambas

Ensalada de quinoa y gambas. Y más cosas, no os preocupéis.

Supongo que ya habréis notado que la quinoa está bastante de moda. Todo el mundo parece estar comiendo quinoa. La he visto usada para todo tipo de cosas, hasta como rebozado. Yo la uso casi siempre para ensaladas, por ejemplo esta y esta otra. Pero es que no me extraña, la quinoa aparte de ser sana, es un cereal bastante cuqui.

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Receta: Tartar de salmón y humus de aguacate

Os dije que haríamos recetas fresquitas este mes, y claro, por la Ley de la Máxima Puñeta, aquí en Luxemburgo estamos teniendo máximas de 20ºC, hasta el punto de que me estoy planteando cocinar cosas con el horno, porque la verdad es que calor, lo que se dice calor, no hace. Pero bueno, una se debe a su público, así que sigo trayendo recetas con #PocosFogones para los que os estáis cociendo en vuestro jugo allá por el sur.

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Receta: Ensalada de melón con jamón y burrata

Aquí en Luxemburgo hay una frutería-verdulería en la zona de la estación de trenes de la ciudad que trae unas cosas riquísimas. Es más bien de ultramarinos, porque también puedes encontrar especias, conservas, frutos secos, etc. No solemos ir con toda la frecuencia que quisiéramos porque nos pilla un poco a desmano, pero cuando coincide que vamos por la zona a buscar algo o a alguna cita médica, enseguida hacemos parada allí para cargar las arcas.

En esta ocasión, habíamos ido adrede para ver si tenían flores secas pequeñas, algo que tengo curiosidad por utilizar y que puede dar color a mis platos. Cuando ya iba a pagar se cruzó en mi camino El Melón. Esposo™ cogió un trocito que había ofrecido en el mostrador de melón francés, o melón Charentais como le llaman aquí, y no hacía más que decirme que lo probara, que estaba riquísimo, que si nos íbamos a llevar uno… Al final accedí y lo probé.

Ensalada melón con jamón y menta1

Y desde entonces decidí llamarlo El Melón. Estaba bien dulce pero sin llegar a empalagar, y los melones cerrados que habían al lado desprendían un suave aroma acaramelado, señal inequívoca de que estaban en el punto ideal de madurez. Cuando llevé el melón a caja, me dijeron que había una oferta de 2 por 1, y claro, sin pensarlo dos veces cogimos otro. Así que luego tenía que hacer algo con El Melón, además de comérmelo a bocados como si fuera maná del cielo disfrutarlo en formato de postre.

Busqué entre las revistas de recetas que tengo amontonadas por casa y encontré esta receta del año pasado. Se trata de una  reinvención del clásico castizo de melón con jamón. En realidad, la receta que encontré era, exactamente, melón con jamón y menta, que queda bastante fresca y ligera, pero para mi gusto le faltaba un matiz más de textura, y ahí fue cuando se me ocurrió incluir la burrata, un queso italiano parecido a la mozzarella, fresco y de sabor suave que puede combinarse de muchas formas. Generalmente en ensaladas da muy buenos resultados, especialmente aquellas de sabores marcados. Si no encontráis burrata, otra opción es requesón, queso fresco o mozzarella, es decir, cualquier queso suave y fresco. También se puede recurrir al feta, mucho más salado, pero que realzará más aún la dulzura del melón, aunque en ese caso recomiendo reducir un poco la cantidad de jamón.

Ensalada melón con jamón y menta3

En la vinagreta he aprovechado para utilizar la miel que obtuvimos en Sterpenich. La probé y tuve que contenerme para no estar metiendo el dedazo en el bote, cual Yogui desesperado. Es bastante fina de sabor, así que a esta vinagreta le quedaba genial, más aún teniendo en cuenta que ya utilizaba vinagre de Módena, que tiene un punto dulce. El resultado fue bastante satisfactorio: un plato fresco y rápido de preparar, sin necesidad de fogones y con contrastes de sabores y texturas.

¿De qué formas tomáis vosotros el melón con jamón? ¿Os gustan las ensaladas que incorporan fruta de temporada? Contádmelo en los comentarios, por Twitter o por Facebook

Ensalada de melón con jamón y menta

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July 8, 2017

  • Preparación: 20 mins
  • 20 mins

    20 mins

  • Produce: 2 raciones generosas

Ingredientes

1 melón francés

7 cortadas de jamón serrano, ibérico, prosciutto crudo o similar

1 tomate corazón de buey grande

1 pieza de queso burrata (en su defecto, mozzarella)

Unas hojas de menta

45 ml. aceite de oliva virgen

15 ml. vinagre de Módena o vinagre de vino tinto

1 tsp. (5 ml.) de miel

Sal

Indicaciones

Lavamos el tomate y lo troceamos en cubos.

Pelamos el melón francés y lo troceamos en cubos del mismo tamaño que los del tomate.

Picamos las hojas de menta.

Preparamos la vinagreta emulsionando el aceite, el vinagre, la miel y una pizca de sal.

Disponemos en un plato el queso burrata en el centro, y alrededor el tomate y el melón.

Colocamos el jamón a nuestro gusto entre los trozos de tomate y melón.

Vertemos la vinagreta y la menta por encima y servimos acompañado de unas cortadas de pan.

Adaptado de lo que vi en la revista 'BBC Good Food' (Julio 2016)

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Receta: Limonada de jengibre y fresa

No os imagináis cómo tengo ahora mismo el jardín de mi casa. Es un jardín pequeño, pero el desastre es tal que la gata de la vecina lo utiliza como recreo, para intentar cazar pájaros y bichos. Ni siquiera la presencia de Dido, mi perra, logra que la dichosa gata se mantenga a distancia. No ayuda que mi perra es más cobarde que Scooby Doo sin su caja de galletas. Un día no quería pasar por delante de un coche porque debajo había un gatito pequeño.

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Receta: Salsa para totopos

Ay, el verano. Las vacaciones, las siestas, la piscina, la playa y la brisa del mar… O bien, el calor pegajoso, los malditos mosquitos, los niños todo el día gritando fuera… Peor aún: ése niño que siempre tiene que salpicarte en la piscina y reírse. Como todo en esta vida, el verano tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

Otra de las malas es ese letargo característico de la época calurosa, que no nos apetece movernos ni siquiera para coger el mando del aire acondicionado, y por supuesto, cocinar nos horroriza un poco.

¿Acercarse a fogones? ¿ENCENDER FOGONES? ¡¿ESTAR AL LADO DE FOGONES?! Ni hablar.

Salsa para totopos2

Para esas ocasiones, os traigo esta receta de salsa para totopos, que se puede tener lista en menos de 20 minutos, sin encender ni un solo fuego y con bastante poco movimiento por vuestra parte.

Cuando la encontré, la autora afirmaba categóricamente que era la mejor salsa que había probado nunca, y yo pensé que la mujer estaba exagerando y echándose un farol, porque los bloggers a veces somos un poco así, nos gusta pintar las cosas como si cada bocado que comemos fuera una explosión increíble en nuestros sentidos. No obstante, decidí hacerla porque se tardaba muy poco y sale mucha, lo cual es una gran victoria.

Salsa para totopos3

Pues resultó que la mujer tenía razón.

La salsa tiene el punto ideal entre frescura y picante. Es cierto que a la mía le he hecho algunas modificaciones, porque huyo del picante excesivo y en cambio me encantan las recetas de sabor fresco. Yo sí que he agregado cebolla (morada/roja), he puesto sólo un jalapeño y sin semillas y además he puesto sólo dos dientes de ajo. Quedó bastante suave, por si alguno la quiere hacer un poco más fuerte: tenéis margen. Para los que el jalapeño es vuestra cruz (o la de vuestra colon): podéis sustituirlo por unos chorritos de tabasco.

Sin embargo, a mí me encantó. Me parece que vale para muchas cosas, no sólo para los totopos/nachos/chips. Queda genial, por ejemplo, con el pollo frito que os enseñé la semana pasada. Vale también para tacos (como estos, por ejemplo), fajitas, burritos… Lo que se os ocurra que tenga algo medianamente mexicano o tex-mex. O simplemente para refrescar un buen corte de carne a la brasa.

Salsa para totopos6

Otra cosa que me ganó de esta receta es que tienes para varias veces (jejé, buena suerte intentando no comértela de una vez). Y que, cuando en un día de calor tienes invitados que vienen absolutamente agobiados del calor exterior, quedas como una reina cuando sirves esta salsa bien fría con unos totopos al lado, y unas bebidas recién sacadas de la nevera o el congelador. Te adorarán y no se fijarán en todos los juguetes que tu hija ha dejado esparcidos por toda la existencia. Victoria infinita.

¿Os gusta la salsa? ¿Qué soléis servir cuando tenéis invitados y no queréis encender fogones? Contádmelo en los comentarios, por Twitter o por Facebook.

Salsa para totopos

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July 4, 2017

  • Preparación: 10 mins
  • 10 mins

    10 mins

  • Produce: ~1 litro de salsa

Ingredientes

800 gr. de tomates enteros en conserva

1 jalapeño (si no encuentras, usa tabasco)

1 cebolla morada/roja

2 dientes de ajo

Un ramillete de cilantro fresco

Sal al gusto

Comino al gusto

30 ml. de miel

El zumo de una lima

Indicaciones

Vaciamos de semillas el jalapeño si queremos que la salsa no nos quede muy picante. En su defecto, echaremos tabasco al gusto a nuestra salsa.

Escurre los tomates enteros en conserva. En su defecto, puedes utilizar tomate triturado.

Si utilizas un robot/procesador con capacidad, puedes agregar todos los ingredientes casi enteros, simplemente con la cebolla cortada en cuartos, triturarlo a máxima potencia y listo. Si utilizas la batidora, te recomiendo ir poco a poco, y al final del proceso de triturado verter la salsa en un cuenco para mezclarlo tú misma/o.

Refrigera la salsa al hacerla (fría está riquísima), y sírvela con totopos o chips de tu elección.

Adaptado de lo que vi en Souffle Bombay

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¡Hola, Julio! Mes #PocosFogones

¡Ha llegado el mes de Julio! Y no necesitamos que en las noticias nos digan que si ay, qué calor, y que hay que beber agua y ponerse crema de protección solar, y que los niños y los ancianos son los que peor lo pasan con el calor. Yo me libro de esos clichés porque vivo en Luxemburgo y no me llega la tele de España.

De lo que no me libro es del calor, igual que vosotros. Cierto es que aquí raro es el día que llegamos a 35ºC, mientras que en España eso es vuestro pan de cada día desde Julio hasta mediados de Septiembre. Por esa razón, este mes he pensado dedicarlo en el blog a recetas en las que casi no necesitamos fogones, o los necesitamos para cosas mínimas, para que veáis que se puede disfrutar de comida bien rica sin necesidad de acogotarse de calor.

Por supuesto, el primer recurso para comidas que no requieren casi nunca de fogones son las socorridas ensaladas. Se pueden lograr combinaciones la mar de efectivas con ingredientes frescos, de temporada y aliños sorprendentes. Entre las viejas glorias del blog en el bando de ensaladas veraniegas, podéis ver la ensalada de cuscús y mango, o la ensalada asiática crujiente, o, mucho más recientemente la ensalada de aguacate y cangrejo.

Ensalada de cuscús y mango10

Ensalada asiática crujiente8

Ensalada de aguacate y cangrejo1

Sin embargo, una puede llegar a aburrirse de las ensaladas muy rápido, por mucho que intente modificar los aliños y variar los ingredientes, al final una ensalada es una ensalada. Por eso, también incluiré alguna nueva bebida divertida, y aprovecho para recordaros esta curiosa limonada de sandía.

Limonada de sandía9

Además de ensaladas y bebidas, habrá recetas nuevas de pescado, sin un solo fogón pero con efectos sorprendentes y deliciosas opciones para sorprender a nuestros amigos y visitas cuando nos reunamos con ellos. Incluso mejores que este tartar de atún y aguacate o el más reciente ‘lobster roll’.

Tartar de atún y aguacate7

Lobster roll3

Pero si hay algo que realmente estoy deseando tomar frío… Los postres. El verano es la época en la que tenemos una excusa para ponernos ciegos a helado en la que podemos degustar deliciosas combinaciones heladas. Veremos opciones tan asequibles como aquellas tartaletas de fresas y mascarpone y tan efectistas como la mousse de chocolate con crema de speculoos.

Tartaletas mascarpone y fresa2

Mousse de chocolate, mascarpone y speculoos15

¿Qué os parece el programa de festejos? ¿A que viene completito? No os olvidéis de estar al tanto a través de Twitter, o de Facebook

Receta: Tacos de babilla de buey

Es que suena fatal. Babilla de buey. Podéis hacer como yo y llamarle como los franceses, bavette, y así de paso os acordáis de esa señora tan loca y tan maja que salía en Las Chicas Gilmore (es lo que me pasa a mí cada vez que leo/escribo/oigo “bavette“). Sin embargo éste es uno de esos casos en el que, aunque el plato suena fatal, sabe a gloria bendita.

Yo no sé vosotros, pero yo con el tema de la carne me pierdo muchísimo. Que si entrecôte, que si solomillo, que si costillas, que si babilla. Qué mareo. No ayuda nada tampoco que en cada país parece que la carne de vacuno la cortan de una forma. No cortamos igual en España, que en Francia o que en Reino Unido. Tanta eurozona y tanta tontería para esto, hombre ya. A ver si nos ponemos serios con lo que realmente importa: ¡cortes de carne unificados para toda la Unión, YA!

Tacos de 'bavette' 7

De hecho, cuando he venido aquí a contaros el tema de los tacos de babilla y la carne, me he dado cuenta de que no tenía ni idea de qué era exactamente la bavette, así que he perdido un ratito investigando. Primero con el traductor. Mala idea. Me decía que bavette era solomillo (no, no lo es). Y yo buscaba imágenes de bavette y de solomillo y no me salía lo mismo, claro. Luego, menos mal, he dado con esta página en la que explican bien y claramente los cortes de la carne de ternera, que nos vale igual para el buey, porque todo es carne de vacuno al final. Una opción si no encontráis buey es que os decantéis por la ternera, que será lo más parecido.

Para que la carne me quedara perfecta para los tacos, yo la he cocinado en una cast iron, o una sartén de hierro forjado. Estas sartenes pesan como un difunto, como diría la hermana de mi suegra, pero duran para siempre. Sólo hay que tener la precaución de curarlas en el horno un par de veces al año, y son espectaculares para cualquier cosa de carne o incluso para pizzas, como os expliqué aquí. Son buenas para mantener una temperatura uniforme a lo largo de la cocción, y además, incluso en vitrocerámica alcanzan muy altas temperaturas.

Una vez explicado todo el embrollo de la carne, os tengo que decir que aquí el que brilla de verdad es el pico de gallo. No por sí solo, sino en compañía de la carne protagonista.

Tacos de 'bavette' 6

El pico de gallo tiene una propiedad imbatible en verano y es que refresca automáticamente el plato en el que lo pones. En estos tacos, es el pico de gallo el que hace brillar la textura y las notas térreas de la carne. Es importante dejar que macere un ratito en la nevera, porque de esta forma los sabores se entremezclan y el conjunto se beneficia muchísimo. Si os sobra pico de gallo, podéis tomarlo con nachos o con otros filetes de carne.

Tacos de 'bavette' 2

Respecto al pico de gallo, un truquito que yo leí en el libro The Food Lab: Better Home Cooking Through Science, es que si la cebolla la remojas en agua muy fría, pierde parte de su picor fuerte y se suaviza, cosa ideal para cuando la tomamos cruda, como en ensaladas o en este pico de gallo. De esta forma obtenemos todo el frescor de la cebolla, pero no se matan en absoluto el resto de sabores que la acompañan.

Debido a que utilizaba el pico de gallo, no quería repetirme y hacer un guacamole que resultara redundante en el taco, así que lo simplifiqué al máximo, y al aguacate básico le agregué lima, sal y un poco de Franks Redhot Chilli and Lime, una salsa que encontramos por aquí en el supermercado y que es fantástica si queréis un poco de sabor y gracia, pero os espanta la idea de que algo pique demasiado (como a servidora). Si no, podéis hacer un guacamole más potente utilizando Sri Racha o simplemente pimienta de Cayena.

Aunque yo no lo hago porque quería conservar estos tacos frescos y ligeros, podéis agregarle un queso de vuestra elección espolvoreado por encima. Si queréis mucho sabor, el cheddar puede ser una opción, si lo queréis más suave, podéis utilizar mozzarella. Yo sinceramente creo que no lo necesitan, pero para gustos los colores.

¿Os gustan los tacos? ¿Habéis probado alguna combinación sorprendente en unos tacos? Contádmelo en los comentarios, por Twitter o por Facebook.

Tacos de babilla

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June 29, 2017

  • Preparación: 35 mins
  • Cocinado: 15 mins
  • 35 mins

    15 mins

    50 mins

  • Produce: 5 tacos

Ingredientes

5 tortillas/wraps de trigo pequeñas

1 ó 2 filetes de babilla, preferiblemente de la parte de la cadera

Para el guacamole rápido

Un aguacate grande, maduro

El zumo de media lima

Sal

Salsa picante de preferencia (yo utilizo 'Frank's RedHot Chili n' Lime')

Para el pico de gallo

1 tomate y medio, firmes (2 si son pequeños)

1/2 cebolla roja/morada

El zumo de media lima

Un ramillete de cilantro fresco

Una tsp. (cucharadita) de comino molido

Sal

Pimienta

Indicaciones

Pico de gallo

Empezamos picando la cebolla muy fina. Como la servimos cruda, para que pierda parte de la intensidad, tras picarla la ponemos en un cuenco con agua fría y hielos. Esto hará que pierda un poco de fuerza.

Mientras la cebolla se enfría, picamos el tomate en dados pequeños. Si los tomates son firmes, costará menos de hacer.

Colocamos el tomate en un cuenco, agregamos el zumo de media lima, el ramillete de cilantro, el comino molido, la sal y la pimienta. Removemos.

Escurrimos bien la cebolla, quitando el máximo de agua posible, y mezclamos con el tomate y las especias. Removemos de nuevo, tapamos con film, y dejamos reposar en la nevera.

Guacamole rápido

Pelamos y deshuesamos el aguacate, lo machacamos con un tenedor en un cuenco, y agregamos el zumo de media lima, sal y la salsa picante de nuestra elección, al gusto. Tapamos y reservamos en la nevera.

La babilla

En una sartén muy caliente o una plancha, cocinamos el filete de babilla a fuego rápido. Idealmente, el filete debería alcanzar una temperatura interior de 54ºC, para que esté cocinado pero tierno.

Cortamos la babilla al contrario del grano de la carne, en tiras. Y colocamos en un cuenco.

Para montar los tacos

Humedecemos ligeramente las tortillas/wraps y los calentamos durante 15 seg. en el microondas

Colocamos unas tiras de carne en el centro de la tortilla, el pico de gallo a un lado de la carne y el guacamole al otro.

Para presentarlo abierto como en la imagen, basta con apoyar unos tacos sobre otros. Los tacos más cargados deben ir en los extremos, para sujetar los centrales.

También podemos servir todo en cuencos separados y las tortillas en un plato cubiertas con un paño ligeramente húmedo, para que no se resequen.

Si no encuentras babilla de ternera de la cadera, cualquier otro corte de ternera tierno te vale para esta receta.

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Receta: Pollo frito infalible

Ya os he comentado en alguna otra ocasión que a Laura, mi hija de 14 meses, le pirra absolutamente el pollo. En general le gusta la carne, pero el pollo siempre se lo come, incluso cuando ha comido bien antes, nunca se lo deja. Eso sí, le gusta comérselo ella solita, con las manos, y sólo cuando tiene bastante hambre tolera que se lo demos con el tenedor, para ir más rápido.

Pollo frito1 (+)

Eso hace que tengamos que reinventarnos con cierta frecuencia, bien para complementar el pollo con otras cosas igual de necesarias, o bien para presentarle el pollo combinado con sabores diferentes para que se vaya habituando a diferentes formas de tomarlo. Empezamos con los purés hace un tiempo, pero la verdad es que los purés los come exclusivamente en la guardería y en casa suele comer comida sólida cortada en trozos muy pequeños, preferiblemente lo que comamos nosotros.

"Soy como un gatito. Juego con mi presa antes de zampármela"
“Soy como un gatito. Juego con mi presa antes de zampármela”

Esta receta en realidad ya la conocíamos desde hacía un tiempo, porque desde que estuvimos de viaje por la costa este de EEUU y probamos el pollo frito, decidimos hacerlo en casa a mano. Es bastante sencillo y además está riquísimo. Nosotros solemos reservar esta receta para esos días en los que la vida nos ha derrotado un poco y queremos simplemente relajarnos con una comida de picoteo viendo la televisión. Y mañana será otro día.

Pollo frito1

Esta es la receta simplificada, sin especias, sin complementos. Es la base. Cuando no lo hacemos para Laura, también le echamos pimentón de la Vera picante a la buttermilk, pimienta molida, y alguna cosa más. Podéis personalizar vuestro pollo con una combinación de especias que le dé un punto especial, por ejemplo: orégano, albahaca y tomillo para pollo frito con aires mediterráneos, acompañado de pisto o salsa marinara. O también garam masala y curry para un pollo frito con un toque de indio, acompañado de un delicioso chutney de mango. Vamos, que hay muchas opciones para tomarlo a vuestro gusto, ¿me contáis vuestra preferida? Si no encontráis buttermilk, que es leche fermentada, una forma muy sencilla de hacerlo es agregar 15 ml. de zumo de limón por cada 250 ml. de leche, y dejarlo una media hora a temperatura ambiente, se separará la leche en dos, y al removerlo de nuevo tendremos nuestra buttermilk.

Otro uso maravilloso para esta receta es el de snack multitudinario. A veces tenemos a gente en casa, bien de visita o bien con juegos de mesa de por medio, y este pollo se prepara rapidito y suele gustar a todo el mundo. Si lo servimos con salsas variadas, tenemos en un periquete un picoteo delicioso para una noche de películas o para cualquier cena informal.

¿Te gusta el pollo frito? ¿Cuál es tu combinación ideal de especias? Cuéntamelo en los comentarios, en Twitter o en Facebook.

Pollo frito infalible

    

June 27, 2017

  • Preparación: 10 mins
  • Cocinado: 25 mins
  • 10 mins

    25 mins

    35 mins

  • Produce: 2 o 3 raciones de pollo frito

Ingredientes

2 pechugas de pollo enteras

300 ml. de buttermilk

Sal

Harina

Indicaciones

Cortamos las pechugas en tiras siguiendo el "grano" del pollo (la dirección de las estrías de la carne)

Mezclamos sal al gusto en la buttermilk (o también cualquier especia de nuestra elección)

Maceramos el pollo como mínimo media hora en la mezcla de buttermilk y sal, cuanto más lo maceremos mejor.

Calentamos abundante aceite para freír (tipo girasol) en una sartén.

Sacamos el pollo de la buttermilk, lo pasamos por la harina y lo echamos en la sartén. Lo freímos hasta que esté completamente dorado, y sacamos sobre papel de cocina para que se escurra el exceso de aceite.

Servimos caliente.

Se puede personalizar la harina con especias, para un toque todavía mejor.

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Gastronomía: Una granja en Sterpenich + Receta

Todo empezó, como tantas cosas en esta vida, con un viaje a IKEA.

Para los que no lo sepáis, no hay IKEA en Luxemburgo (oh, sorpresa), lo que nos obliga a pasar la frontera a Bélgica para ir a  la tienda de dicha cadena más cercana, a unos 20 minutos de nuestra casa. El caso es que de camino hacia allá, nos cruzamos un cartel informativo que decía que una granja de Sterpenich hacía jornada de puertas abiertas el sábado, y que había tour guiado por la granja, puestos de productos artesanos, salchichas y un restaurante improvisado. Ni cortos ni perezosos, decidimos que el día siguiente íbamos a pertrecharnos adecuadamente e ir allí a ver qué se cocía.

Visita Granja Sterpenich27

La granja no era particularmente grande, pero como todas las granjas, tenía sus rincones con encanto, y pudimos ver a unas golondrinas con su vuelo errático y esquivo, bastante contrariadas porque habían cerrado las puertas de unos establos donde al parecer tenían sus nidos, y no hacían más que buscar alrededor de la puerta algún sitio por donde entrar.

Visita Granja Sterpenich25

Visita Granja Sterpenich26

Llegamos sobre las once de la mañana, y la verdad es que había poco movimiento. La granja a la que fuimos estaba especializada en vacas lecheras, así que lo que vimos fue básicamente vacas, vacas y más vacas, todas ellas muy graciosas, eso sí. A Laura le gustó mucho oírlas mugir, bueno, en realidad creo que lo que le gustó fue oírnos imitarlas. Ella se agarraba bien fuerte a nosotros si nos acercábamos demasiado a la valla que nos separaba de los animales, no fuera a ser que la dejáramos allí dentro del establo por equivocación.

Visita Granja Sterpenich6

Visita Granja Sterpenich1

Yo me ilusioné un poco pensando que igual nos vendían algún producto artesano con leche, o incluso mejor, leche fresca de vaca. Igual hasta podía redimirme de mi fracaso intentando hacer clotted cream en casa. Pero resultó que no. Parece ser que está prohibidísimo el tema de vender leche fresca o productos sin pasteurizar adecuadamente, y hay muchas regulaciones, y bla bla bla. Mi gozo en un pozo.

Esta vaca burlándose de mi. La muy.
Esta vaca burlándose de mí. La muy.

En su lugar, los pocos puestos artesanos que había (unos cinco), ofrecían una escasa variedad de productos, y fuimos arrastrando los pies a ver qué se nos presentaba, porque ya íbamos con bastante pesar por no poder tener algún producto lácteo rico en nuestras manos. Afortunadamente, la calidad pareció primar sobre la cantidad. Uno de los puestos vendía verduras cultivadas a pequeña escala, respetando el medio ambiente y todas esas cosas tan modernitas necesarias para una concienciación con la explotación agraria.

Visita Granja Sterpenich10

Visita Granja Sterpenich11

La verdad es que tenían el puesto hecho un primor, todo bien colocado, con aires rústicos pero a la vez muy cuidados estéticamente. Así que yo me dediqué a freírles el puesto a fotos, claro, mientras Esposo™ se dedicaba a ojear las verduras, a ver qué había de interés. Lo que más destacaba eran unas remolachas y unas zanahorias, y también tenían algunas lechugas y las grosellas que veis en la foto de arriba. Nos decantamos por las zanahorias, aunque estaban a 2,50€ el ramo de 10 o así. Compramos dos ramos, y cruzamos los dedos para que nos saliera bien la jugada. Decidimos hacer algo con ellas por la noche para cenar, ya veríamos qué.

Los otros puestos no eran tan interesantes. Había uno con magdalenas, galletas y dulces que tenían un aire sospechosamente industrial, y decidimos no pringar dinero ahí a lo tonto. Otro puesto ofrecía adornos en madera pulida, muy bonitos, pero no vi nada que me interesara lo suficiente. Después había uno en el que trabajaban metales oxidados para darles una nueva vida y utilizarlos como decoraciones de exterior, pero tampoco vi nada que me llamara la atención, casi todo eran hadas y duendes (figuras de las que no soy particularmente fan). Finalmente, dimos con un puesto centrado en la apicultura, donde te vendían miel recogida del día anterior y donde también te explicaban los cursos de apicultura que ofrecían. No se preocupe, señora, le dejo yo a mi hija un par de días y es como si hubiera tenido un cursillo acelerado de seguridad en apicultura. Aquí compramos un bote de miel (¡6 eurazos!), porque es algo que en casa utilizamos bastante, si no es para endulzar un té, es para alguna vinagreta o alguna marinada. Ya os diré qué tal.

Visita Granja Sterpenich15

Después nos tomamos un refresco y decidimos seguir ruta. Había actos programados para la noche, por ejemplo un concierto con una banda de música blue grass, pero nosotros las noches las tenemos bastante limitadas desde hace 14 meses, con la familia viviendo lejos y visitando dos veces al año. El restaurante parecía no estar en marcha todavía y tampoco pensamos que nos fueran a ofrecer nada del otro jueves, parecía ofrecido por una empresa de catering… Me parece que ahí perdieron una oportunidad de utilizar productos de la región y darlos a conocer más, pero bueno, también es verdad que una granja lechera tendrá sobre todo leche, y si no te dejan comercializarla a particulares…

Y ahora viene lo interesante. Llegamos a casa y:

“¿Qué hago yo con todas estas zanahorias?”

Zanahorias al horno2

Para ser sinceros, olían bien y tenían muy buen color. El chico nos dijo que las había cogido la noche de antes, así que presumiblemente estaban bastante frescas. Pero ya se sabe cómo son estas cosas, nunca sabes de quién fiarte porque las zanahorias de 1 euro del supermercado también huelen bastante, pero eso es algo que se puede lograr artificialmente. Aún así, conservamos nuestra buena fe y decidí pensar en una receta que sacara lo mejor de estas perlas anaranjadas.

Zanahorias al horno5

Zanahorias al horno6

Al final me decidí por hornearlas, porque como eran finas podía echarlas directamente al horno, y además así pensaba obtener esa textura aterciopelada de la zanahoria bien cocinada, pero que no tiene el inconveniente del exceso de agua, como ocurre al hervirla o hacerla al vapor. Por otro lado, quería comprobar cómo de dulces y con qué matices iban a salir al hornearlas, ya que esto suele ser un buen indicador de la calidad del producto.

Zanahorias al horno7

El aliño en sí no tiene misterio: aceite, ajos, sal, pimienta, comino y nuez moscada. Estos dos últimos son dos especias que se suelen combinar con frecuencia con la zanahoria, el comino en platos calientes y la nuez moscada en el famoso carrot cake. La combinación es simple, pero a la vez realza lo mejor de una buena zanahoria.

¿Cómo creéis que salieron?

SU-PE-RIO-RES.

Voy a intentar describirlo. Imaginaos una zanahoria que se deshace en la boca, y en lugar de tener ese dulzor artificial y sintético de las zanahorias habituales, tiene notas dulces sutiles pero evidentes, un sabor que no disfraza nada, sencillo y sofisticado al mismo tiempo.  A mí me dejaron hechizada, y eso que las zanahorias nunca me han resultado una verdura del otro jueves, pero estas realmente valían lo que costaron.

Zanahorias al horno9

La prueba de fuego fue dárselas a probar a Laura. Ahí sí ves dónde está la calidad. El viernes habíamos intentado darle zanahorias y pescado para cenar, por aquello de que tenga una dieta completa y equilibrada. El pescado se lo comió la mar de contenta, pero la zanahoria no quiso ni olerla. No hubo manera de hacérsela comer.

Ayer me hice la encontradiza y le dejé un trocito de zanahoria en la bandeja de su silla, donde la sentamos a la hora de cenar con nosotros. Yo, mientras tanto, seguí a lo mío (tragar zanahorias y pensar cómo os las iba a describir satisfactoriamente). Empezó como hace con toda la comida: dándole con el dedo, intentando aplastarla, etc. Pero en un momento dado se la metió en la boca, y lejos de escupirla o hacerle ascos, la tía empezó a tragar zanahoria como si fuera Bugs Bunny. Me di cuenta de que tenía todavía un poco de tallo su zanahoria e intenté quitársela para limpiársela bien y bueno, casi me llevo un bocado en el dedo, acompañado de un grito indignado. Le acabamos dando otro trocito, y ella encantada de la vida.

Nosotros utilizamos estas zanahorias para acompañar carne de cerdo hecha a la plancha, nada muy loco, pero combinaba a la perfección, ya que el cerdo se beneficia mucho de notas dulces. Me parece que estas zanahorias pueden utilizarse como acompañamientos de asados de carne o ave con muy buen resultado. Aún me quedan zanahorias (¡menos mal!), así que probaré a cocinarlas de otras formas.

¿Os gustan las zanahorias? ¿Habéis probado zanahorias que no son de supermercado? Podéis contármelo por Twitter o Facebook.

Zanahorias al horno

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June 25, 2017

  • Preparación: 10 mins
  • Cocinado: 30 mins
  • 10 mins

    30 mins

    40 mins

  • Produce: Dos raciones

Ingredientes

200 gr. de zanahorias (preferiblemente finas)

2 dientes de ajo pequeños, machacados

Aceite de oliva

Sal

Pimienta

Comino (al gusto)

Nuez moscada (al gusto)

Indicaciones

Precalentamos el horno a 200ºC

Lavamos bien las zanahorias, y les cortamos las hojas si todavía las tienen. Si son zanahorias muy gruesas, mejor si las rebanamos por la mitad. Las secamos.

En un cuenco grande, colocamos las zanahorias, un buen chorro de aceite de oliva (mejor si es de sabor intenso), los ajos machacados y sal al gusto. Removemos bien para que se impregnen las zanahorias.

Colocamos papel sulfurizado/de cera en una bandeja para horno. Encima, colocamos las zanahorias, no muy separadas, pero que no se toquen.

Espolvoreamos por encima la pimienta, el comino y la nuez moscada.

Horneamos durante 20-30 minutos, o hasta que las zanahorias estén tiernas al pincharlas con un tenedor.

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Receta: Atayef asaferi

Hoy os traigo la historia de un fracaso y una victoria.

Si me seguís en la cuenta de Instagram, el otro día visteis en los momentos (Stories o como se llame) que estaba intentando hacer clotted cream, un producto típico de Cornwall (Cornualles, para los castizos), en Wales (Gales). Tengo un amigo inglés que siempre comenta lo maravillosos que están los scones con clotted cream, y yo que soy fan de los scones, llevo pensando en esta crema desde que he oído hablar de ella, hace ya unos meses.

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